Carta abierta de J. Manuel Bueno, vicepresidente de Súmate

Nos han sentenciado a todos: a independentistes y a no independentistas.

Estamos ante unos de los momentos más graves de la historia democrática de este país, una sentencia del TS que no sólo condena a 9 personas, sino que pretende condenar el ejercicio de los derechos fundamentales que han ejercido muchísima gente en Cataluña, gente independentista, pero también mucha gente no independentista.
Mirad acabo de cumplir 43 años, nací un 12 de octubre de 1976, en plena transición democrática, en el seno de una familia de clase media. Soy hijo, nieto, bisnieto, tataranieto etc….por parte de padre, malagueño, por parte de madre, granadino; es decir, soy hijo de la diversidad y de la pluralidad catalana; como decimos los juristas “ius sanguini” andaluz, “Ius soli” catalán. Mi lengua materna siempre ha sido el castellano, y de bien pequeño aprendí el catalán, convirtiéndome en un bilingüe nato de esta bonita tierra. Que no es ninguna novedad, porque la inmensa mayoría de los catalanes somos así.
Digo todo esto, porque en casa desde bien niño, nos han inculcado los valores de una democracia plena: que son el respeto, ante todo, y la educación como síntoma de avance.  Siempre con mi gente hemos hablado de política, y como muchos, no sólo en Cataluña, sino en el resto de España, hemos tenido muy arraigados nuestros convencimientos de izquierdas.
Y lo menos que podía pensar, es que aquellas tertulias del yayo José sobre la dura posguerra; aquellas charlas con la yaya Carmen sobre como tenían que esconder a su padre durante la guerra, porque por ser perito de la fábrica de la caña de azúcar del pueblo, lo venían a buscar; o cómo me explicaba la yaya Maravillas, cuando venían a casa a llevarse las máquinas de coser; o como el hermano de mi abuelo Manuel, se lo llevaron una tarde fría de invierno, y no llegó más que al paredón del cementerio para matarlo. Historias de una época fría, oscura de un estado represor. Que vieron la luz a partir de la muerte del dictador, y los años 75 y 76, fueron años de defensa y de reivindicación de nuestros derechos sociales y civiles como sociedad; donde la palabra libertad se mezclaba con la de alegría, apertura, modernidad, y porque no, progreso social. Como bien me recuerda mi padre siempre, pasábamos de una España en blanco y negro, a una en color en todos los sentidos. Pues bien, cómo podía pensar, que después de 43 años, volveríamos a la España de blanco y negro.
Por eso, me he atrevido, porque a lo mejor me dicen sedicioso, a escribir esta carta abierta a todos aquellos catalanes que sois como yo, que somos hijos de la pluralidad y diversidad democrática, que somos muchos. Qué seguro que algunos sois independentistas, y otros no, y estáis en todo vuestro derecho, más faltaría, pero ante todo sois demócratas, seguro.
Y un demócrata no puede permitir ni estar de acuerdo con lo que está sucediendo en Cataluña. No puede estar de acuerdo con que votar sea delito, y que defender los derechos civiles de esta sociedad sea castigado con penas privativas de libertad.
Naturalmente que las sentencias son para acatarlas. Pero eso no quita que podamos expresar nuestra más sincera repulsa, nuestra más sincera indignación, y exigimos una respuesta político jurídica, como es la amnistía, para que esa buena gente, como tú y yo, hijos de esta pluralidad nacional, puedan estar en libertad.
No os dejéis llevar por los discursos de aquellos que ven en la división de la sociedad catalana su estrategia electoral. Ni os dejéis llevar por aquellos que bajo querer garantizar la convivencia, basan su estrategia de no decir nada. Cuando ellos son los que tenían que estar más de acuerdo que nadie en la búsqueda de una solución dialogante con Cataluña, porque ellos también son hijos de la Cataluña diversa y plural.
Hoy 15 de octubre, se cumplen 79 años del fusilamiento del presidente Companys, lo mataron por defender sus ideas.Hoy 15 de octubre de 2019, hay 9 buenas personas, como tú y como yo, sentenciadas por defender sus ideas. No podemos volver aquella España sin color, porque hoy han sido ellos, pero mañana puedes ser tú, cuando salgas reivindicar los derechos a una pensión digna, cuando salgas a reivindicar los derechos de la igualdad, o cuando salgas a querer votar para decidir el futuro de tu pueblo.
Esta Sentencia nos ha sentenciado a todos los catalanes, a los independentistas y a los no independentistas, a los que hablan catalán y a los que hablamos castellano, a los nacidos aquí y a los nacidos allí, y también ha sentenciado a los españoles. Porque ha condenado el ejercicio de los derechos fundamentales que la propia constitución tanto protege; mis derechos, que son los mismos, los mismos, los mismos que los tuyos.

J. Manuel Bueno
Vicepresidente de Súmate

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