Estamos en unos de los momentos más graves desde que se instauró la democracia en España en 1978.

Una Sentencia del Tribunal Supremo que condena los derechos fundamentales de una sociedad democrática, y hace uso de la mayor represión del estado contra un pueblo pacífico, que solo quiere ser libre.

Una sentencia que castiga y persigue a unas personas por sus ideas. Pretende ser ejemplar, pero es vengativa, represora y de amenaza a todo un pueblo.

No sólo se sentencia a Carme Forcadell, a Dolors Bassa, a Oriol Junqueras, a Quim Forn, a Josep Rull, a Jordi Turull, a Raül Romeva, y los Jordis, nos sentencian a todos nosotros por querer decidir democráticamente el futuro de nuestro país.

Vienen días complejos, y más que nunca tenemos que estar serenos, pero firmes.

Por ello salgamos de nuestras casas, y participemos de todos aquellos eventos, concentraciones, manifestaciones y marchas, que se realizarán por todo el territorio.

Ahora más que nunca, libertad y República.

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