Nos perdieron 5 veces

La noticia de hoy mañana queda olvidada. De la polémica de mañana, pasado nadie se acuerda. La actualidad avanza a un ritmo vertiginoso y nosotros tenemos muy mala memoria. Hoy solo hablaremos de hoy. Mañana, ya no. Por muy humano que esto sea, nos hace perder de vista la realidad y el contexto en el que realmente estamos. Por eso, tal vez sea conveniente recordar qué ha ido pasando en estos últimos meses.

Después del 1 de Octubre, todo, absolutamente todo, cambió. Pero parece que lo anterior cayó en el olvido. De lo ocurrido desde entonces, poco más recordamos que lo que se proyecta en el día de hoy, con un Govern exiliado, ex-preso, o preso, esto último solo si mereces un castigo extra (es decir, si eres candidato a President y has hecho posible que se pongan urnas, o si has demostrado que los Mossos pueden proteger con increíble eficiencia toda Cataluña sin ayudas externas). Mientras, dos activistas políticos siguen presos, estamos en un estado de excepción gracias al 155 y tenemos convocadas unas elecciones ilegítimas.

Pero vamos a hacer memoria. Nos perdieron. Y no hablamos de cualquier bestialidad a las que estamos acostumbrados, como pueden ser las palabras de Pablo Casado (“a ver si Puigdemont va a acabar como Companys”), o la campaña miserable de ataques hacia Cataluña después del atentado del 17 de Agosto protagonizadas por algunos medios de la caverna. Hablamos de hechos aún más extremos. Hablamos de actos que han significado que seamos echados fuera de España. Nos perdieron. Nos perdieron, pero no una, ni dos veces, sino cinco. Hagamos memoria, pero no de cualquier manera: Recordaos a vosotros mismos, en todo lo que vivisteis, en todo lo que sentisteis. Tomaos el tiempo que encontréis oportuno:

20 de Septiembre. Golpe de Estado. Después de vergonzosos registros en imprentas y en empresas de envío postal, donde el pueblo catalán volvió a demostrar su dignidad y su carácter pacífico con el “Passi-ho bé i moltes gràcies” y con claveles para los Guardias Civiles, y después de que Montoro interviniera las cuentas de la Generalitat (porque hay que recordar que el dinero de los catalanes lo controla este señor desde setiembre), nos levantamos con la noticia de que la Guardia Civil entraba en la Conselleria d’Economia y detenía a varios altos cargos. Y no, no detenía a corruptos. Detenía a gente que preparaba el referéndum. En mi caso, me acuerdo perfectamente. Cuando vi la noticia, entendí de inmediato la gravedad y salí al momento a coger un tren hacia Plaça Catalunya. Cuando llegué, justo empezaban a cortar las calles. Pude meterme sin problema alguno delante de la puerta de la Conselleria. Eso sí, en pocos minutos, la gente ya llegaba a la otra cera de Gran Vía. El grito principal era uno: “Això sí que és un cop d’Estat”. No estábamos dispuestos a entregar nuestras instituciones y pensábamos defenderlas el tiempo que hiciera falta. Por si fuera poco, por la tarde la Policía iba a crear problemas en la sede de la CUP con varios furgones antidisturbios. Pero eso ya no lo permitimos. Sufrimos un auténtico golpe de Estado. Mucho más grave que la sentencia del Estatut que originó el Procés. Al acabar el día, solo podíamos decir una cosa: “Hoy España ha perdido a Cataluña”.

1 de Octubre. Nos levantamos a las 4 y a las 5 de la mañana. Estuvimos defiendiendo las escuelas hasta que a las 9, llegaban las urnas y constituíamos las mesas. Estábamos organizados en los CDRs, que por entonces significaban “Comité de Defensa del Referéndum”. Entonces, todo sucedió muy rápidamente: Primero, el Censo Universal, una jugada de ingenio a la catalana (¿recordáis todo el ingenio que usamos para acceder a las webs bloqueadas?) Luego, los vídeos. Empezando por la Policía destrozando la escuela donde tenía que votar Puigdemont, continuando por los pelotazos de goma en el centro de Barcelona. Los golpes, las patadas (cada día recuerdo la famosa “patada voladora” de un Policía en las escaleras de una escuela), las brechas en las frentes, y la gente que, sin distinción por razón de edad, era arrastada por el suelo hacia fuera de las escuelas. Pero también vimos cómo pueblos enteros se unían para hacer que la Policía retrocediera, cómo los bomberos protegían a sus conciudadanos, y cómo había gente que jugaba al ajedrez en una aula después de esconder las urnas ante la mirada de varios policías (y hay que recordar que no encontraron ni una sola urna antes del 1). Y por la noche, lo peor. La justificación de los hechos. El “La actuación ha sido proporcional y proporcionada”, el “Hay más policías heridos que civiles heridos”. Ese día vimos lo mejor del ser humano. Lo mejor. Pero también lo peor, la más absoluta degeneración de la condición humana, demostrada principalmente por nuestros gobernantes en España. Y no se me puede pasar nunca por alto esta encuesta de El Español: Los ciudadanos españoles apoyando la actuación policial.https://www.elespanol.com/espana/20171005/251975622_0.html. Y al acabar ese día, dijimos: “Hoy España ha perdido a Cataluña”.

Y el día 3 paramos Cataluña y llenamos las calles, y demostramos que eso era realmente así.

16 de Octubre, Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, aquellos dos señores que aparecían en la tele cada día, que representaban a cientos de miles de personas, los responsables de las mayores mobilizaciones en la historia reciente de Europa, siempre desde el civismo y el pacifismo, iban a declarar a la Audiencia Nacional. Pensábamos que no les podía pasar nada, que tener presos políticos en la Europa del siglo XXI era impensable. Y nos equivocábamos. Y por si a alguien le quedaba alguna duda por entonces, España no era una democracia. Y volvimos a decir: “Hoy España ha perdido a Cataluña”.

27 de Octubre, artículo 155. Si todo el proceso independentista empezaba con la bestialidad que supuso el recorte del Estatut vía Tribunal Constitucional, ya nada era eso comparado con la aprobación de tal artículo por el Senado (la primera utilidad que le encontraron en 40 años). Destituyeron de manera totalmente ilegal e ilegítima (pero, por supuesto, con toda la impunidad habida y por haber), a todo nuestro Govern, y con la misma ilegalidad e ilegitimidad, se convocaban unas elecciones que, de acuerdo con la legalidad, solo podían ser convocadas por un President que, a su vez, solo podía ser destituído o por el Pueblo o por el Parlament. Y otra vez: “Hoy España ha perdido a Cataluña”.

2 de Noviembre, para acabar. Con medio Govern en Bélgica, los consellers Junqueras, Turull, Mundó, Rull, Bassa, Borràs, Forn y Romeva entran en prisión. Nuestros legítimos gobernantes elegidos por nuestro pueblo, en prisión. Y siendo unos cuantos de ellos humillados en el traslado a la cárcel. Pero ya no da para hacer párrafos más largos sobre lo que sentimos, porque poco a poco, por mucho esfuerzo que le intentábamos pones, las cosas acababan siendo normalizadas. Y una última vez, repetimos: “Hoy España ha perdido a Cataluña”.

¿Cuántas veces más nos tienen que perder? La respuesta es simple. Ninguna.

Si somos gente digna de un pueblo digno, si nos merecemos lo mejor para nosotros y para los nuestros, si queremos vivir en un lugar de paz, justicia, igualdad, libertad, democracia y fraternidad, la pregunta importante tal vez tenga una respuesta parecida: ¿Si España nos ha perdido 5 veces, qué sentido tiene permanecer en España?

Ser digno implica eligir con dignidad. Y, al menos a mi parecer, cualquier elección digna pasa porque tú y yo nos convirtamos en fundadores de la República y echemos de nuestras vidas, de una vez por todas, a Rajoy y al PP, al IBEX y al Rey. En resumen, la dignidad es vencer, por fin, al Régimen del 78.
Víctor Martín
Socio de Súmate
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