Valores republicanos

Valores Republicanos

Valorando las opciones que tienen hoy en día los estados modernos, entre Monarquía parlamentaria y República, descartando los estados totalitarios por supuesto, mi opción sin lugar a duda es la República, no creo en los valores hereditarios, soy partidario de la meritocracia.

Considero que los valores republicanos, nacidos de la revolución francesa, son muy superiores a los que representan las monarquías parlamentarias.

¿Cómo llevar la palabra República a los  barrios obreros?

La palabra república no entra en los barrios obreros, dicen los unionistas (PP, Ciudadanos, PSC) que sin pretender hacer ningún cambio en la política española, nos quieren convencer de que lo mejor que nos puede pasar es quedarnos como estamos y seguir dependiendo de la poca disposición que hasta ahora han demostrado los gobiernos españoles a crear empleo en España, en el ranking de empleo estamos en la cola de Europa, solo está peor Grecia.

Ciudadanos, estos falsos profetas (lerrouxistas), esos iluminados del IBEX 35, que tienen la mentira como programa político y modus vivendi, no han hecho nada para que el empleo crezca  en los lugares donde apoyan a otros gobiernos de otras comunidades, en estos lugares la corrupción sigue campando con su apoyo y el paro sigue estando en unas tasas que superan la media española (ejemplo Andalucía). La política española no cambiará con este partido, lo están demostrado en los lugares donde comparten gobierno.

Están demostrado que sus propuestas no sirven para crear trabajo ni futuro, que es lo que se espera de unos políticos que presumen de ser la nueva política, favoreciendo sin ningún tipo de reparo la política del PP, si llegaran a gobernar  harían que sigamos con los déficits sociales que hasta ahora nos han llevado a la financiación que designa España para Catalunya convirtiéndonos en la comunidad más endeudada, aun siendo la locomotora del Estado, la que más exporta a Europa, la que más turismo recibe, la que más multinacionales tiene en su territorio. Nos encontramos con las infraestructuras peores del país, barracones en las escuelas, colas en la atención hospitalaria, fuertes deficiencias en los trenes de cercanías de RENFE por múltiples averías y carencias superiores en bienestar social que la mayoría de comunidades. Eso sí a los vascos y navarros que son los más ricos de España que nadie les reclame ni un solo euro de solidaridad.

Que no se preocupen: nosotros los republicanos, desde el sentimiento de transversalidad de lo que suponen los valores republicanos, entraremos en los barrios y trasladaremos nuestro mensaje a quien quiera escucharnos,  lo hemos hecho, lo hacemos y lo seguiremos haciendo. Somos conscientes de lo difícil que supone para los nuestros, los de origen castellano, confiar en palabras huecas, dichas durante años por unos partidos políticos que se denominas de izquierdas; las han oído ya muchas veces y en la mayoría de los casos, los resultados ha sido dejarlos donde siguen estando ahora, en la pobreza, en la injusticia, en el abandono. ¿Cómo convencerles ahora, de que esta vez va en serio?

La República de Cataluña no es un invento de la casta.

Estamos convencidos de que en este momento histórico, el liderazgo de una negociación con el Estado español y cualquier salida a los problemas actuales no pasan por un pacto entre las burguesías catalana y española, sino en la exigencia y la presión generada por la sociedad civil organizada; hoy en día el poder está en esta sociedad civil, está en nuestras manos.

No sé si haremos una revolución, dependerá de las fuerzas políticas que seamos capaces de elegir. Pero lo que sí tengo seguro es que lo que estamos haciendo es revolucionario, es una fuerza que va de abajo a arriba, y que bien llevada lo puede cambiar todo, cuando digo todo estoy pensando en España y también en Europa.

Tenemos que tener muy claro que la República de Cataluña es hija de una gran necesidad de cambio y en ese cambio real queremos con todas nuestra fuerzas, que no quede nadie excluido.

Que nuestros barrios, nuestra gente, todos los que formamos este país, tengamos el espacio y el protagonismo que nos pertenece para construir juntos nuestro futuro.

Las personas queremos respuestas nuevas y oportunidades nuevas. Queremos un país libre de corrupción, más justo, donde haya un reparto de recursos y cargas más equitativo, con una lucha incansable contra la corrupción y el fraude fiscal, en el que haya una renovación del sistema y exista una separación de poderes real, con unos gobernantes que sean servidores públicos a los que poder fiscalizar, controlar y sustituir si no cumplen con el programa prometido. Un país en el que poder mantener y garantizar nuestros derechos y que la subida de la economía repercuta en la clase que más ha sufrido la crisis, recuperar o incrementar el estado de bienestar, aumentar el salario mínimo, poner en funcionamiento el salario garantizado aprobado por la Generalitat y suspendido por el Gobierno central a través de la intervención económica del 155 y todas las propuestas sociales aprobadas por la Generalitat y suspendidas por el Tribunal Constitucional.

Las personas queremos que la mayor preocupación de nuestro gobierno sea la resolución de nuestros problemas, porque está en juego nuestro futuro, nuestro día a día, y no un simple cambio de banderas, alimentado únicamente por una ilusión identitaria que no comporte cambios reales. Todo esto nunca lo podrán hacer unos partidos borbónicos que siempre han considerado que Catalunya por su carácter diferencial es un problema y no una solución. A todo esto sólo le podrá dar solución una república trasversal, una república para todos, una república formada por gentes que hablemos el idioma que hablemos y vengamos de donde vengamos, seamos consideradas personas libres y con plenos derechos y obligaciones.

La política la haces o te la hacen.

Estamos dispuestos a exigir que todo esto se cumpla, y estamos dispuestos a dejarnos la piel. Es el momento de seguir trabajando para sumar más gente, y conseguir una mayoría para construir juntos un nuevo país. Es posible, y todos tenemos que ser parte de ello. En catalán hay un refrán que dice ‘a la taula d’en Bernat qui no hi és, no hi és comptat’. Estamos convencidos de que en este momento histórico, si no estamos no seremos contados. Y tenemos que contar todos.

 

Paco Martínez

Socio de Súmate

 

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