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Comunicado sobre el 16M
Súmate se adhiere a la manifestación del próximo sábado 16 de marzo
en Madrid en defensa de la libertad de nuestros presos políticos. Estamos viendo el juicio de la vergüenza, donde vemos sentados en el banquillo de los acusados, gente honesta y comprometida con su pueblo. Que el único delito que han cometido es poner urnas para que la sociedad catalana, plural y diversa, votara el futuro de su país. Por ellos, y por la defensa de la libertad y la democracia, Súmate estará presente en la manifestación del próximo sábado, y animamos a todos a participar en ella. Digamos bien alto en las calles de Madrid, LIBERTAD Y DEMOCRACIA.
Súmate🎗🎗🎗
Desde Súmate apoyamos la huelga feminista del próximo 8 de Marzo, en el que las mujeres se ven obligadas a reivindicar, de nuevo, el fin de la discriminación y de la violencia que padecen, en todos los ámbitos de la vida.
Salen a la calle para visibilizar que, sin ellas, todo se para.
Y, muy importante, para combatir a grupos políticos de extrema derecha que ponen en entredicho la lucha por la igualdad de género con discursos que apuntan a derribar derechos ya conseguidos. Por ejemplo, derogar la Ley de violencia de género o eliminar la cobertura sanitaria del aborto.
Con más de 1.000 feminicidios contabilizados desde 2003, la seguridad de las mujeres es una prioridad incuestionable porque NOS VA LA VIDA EN ELLO».
Manifestación a las 18:30
Recorrido:
Pza. España-Pza.Catalunya
(por Granvía)
NO TE QUEDES EN CASA
SÚMATE
Por eso vamos a estar presentes en los actos de Sevilla.
Tanto Andalucía como Cataluña son naciones históricas que están hermanadas desde hace mucho tiempo por vínculos de sangre, de origen y por la defensa de una sociedad justa e igualitaria. Mucha gente de origen andaluz vive en Cataluña y ha convertido esta tierra en el lugar donde ha creado su hogar, sin olvidar sus orígenes. Y la riqueza de Cataluña es, precisamente, su diversidad y pluralidad. No importa el origen, sino el destino. Por todo ello, Súmate se adhiere y hace suya la festividad de Andalucía, porque somos muchos los que formamos parte de ese corazón andaluz. Y desde Cataluña, siempre la miraremos con mucho amor, porque la historia de Cataluña no se puede explicar sin la de Andalucía, y viceversa.
Felicidades andaluces y andaluzas, felicidades catalanas y catalanes por este bonito día de reencuentro de orígenes, antepasados, actualidad y futuro.
SUMATE
Desde Súmate apoyamos las diferentes acciones y movilizaciones,
como la del 16 de febrero en Barcelona y del 16 de marzo en Madrid, organizadas en protesta de los juicios del procés que acaban de empezar en contra de los líderes políticos y representantes sociales del movimiento independentista catalán, encarcelados injustamente.
Denunciamos que se tenga que sentar en el banquillo de los acusados parte de nuestro gobierno legítimo por ejercer el mandato surgido de las urnas el 27 de septiembre de 2015.
Este juicio es una farsa porque votar nunca puede ser delito.
¡Exigimos la libertad para todos ellos y también para el pueblo catalán! 🎗
Si La sentencia sobre el Nuevo Estatuto (2010), de un Constitucional que era cualquier cosa menos un órgano jurisdiccional e independiente, supuso sin duda, un punto sin retorno sobre el convencimiento de la mayoría del pueblo catalán a derivar hacia la consecución de un Estado Propio. Que puede suponer una sentencia, una sentencia de culpabilidad dictada por un Supremo no menos politizado que el Constitucional, un Tribunal Supremo que Ignacio Cosido Senador del PP dice controlar desde detrás.
Perseguir la victoria total y la humillación de todo un pueblo puede acabar girándose en contra como se ha demostrado en muchísimas ocasiones y de ello España tiene infinitas experiencias con las pérdidas de sus Colonias.
El auge independentista.
Se equivocan quienes creen que el auge independentista es debido a un cambio de posición del mayor partido de la derecha, o de una iluminación divina de los sucesivos presidentes de la Generalitat, atribuyéndoles de forma peyorativa una visión mesiánica del futuro de Cataluña.
Nada más lejos de la realidad, nos encontramos frente un movimiento de más de dos millones de ciudadanos que a pesar de la represión constante del Estado, ha perdido el miedo, promoviendo desde abajo una revolución pacífica, fruto de su decepción por el bloqueo autonómico, debido a su falta de financiación, humillación, incomprensión, deslealtad institucional, falta de respeto a las leyes del Parlament y al marco de convivencia dentro del Estado Español. Esta falta de financiación supone un mayor endeudamiento con el propio Estado, que a su vez no nos financia según lo pactado, (léase la cláusula adicional tercera del Estatut), además del expolio económico que anualmente sufren los ciudadanos de Cataluña por ley.
En definitiva una situación de ahogo económico intencionado.
Así pues nos enfrentamos a una sentencia sobre un relato creado para ejecutar una venganza, ante un nacionalismo que no puede consentir que se cuestione la indivisibilidad de la patria, dicho con otras palabras más claras. La unidad de la patria está por encima de la verdad.
Todo ello preparado para que nuestra respuesta pacifica ante tamaña injusticia, poder crear otro relato de rebelión semejante al del juicio y proceder a realizar su sueño hostil y centralizador sobre Catalunya, de nuevo el Decreto de Nueva Planta, de Felipe V a Felipe VI a pesar del paso del tiempo se repite la misma historia, el problema catalán es una anomalía para el nacionalismo Español
Por todo ello debemos reaccionar.
Los ciudadanos de Cataluña deseamos un país normal como cualquier otro, y queremos vivir en un estado que defienda nuestros intereses, con capacidad de elaborar nuestras propias leyes, gestionar nuestros recursos, sus infraestructuras y todos sus servicios, y poder tratarnos de igual a igual con los otros países del mundo.
Sí no somos capaces de conseguir las herramientas que nos daría un nuevo Estado catalán, para enfrentarnos a los retos de globalización de este siglo XXI, las generaciones futuras nos juzgaran.
Si en este momento histórico, en el que tenemos la oportunidad de conseguir la independencia, lo dejáramos pasar por miedo, nuestros propios hijos y nietos no nos lo perdonaran.
Paco Martínez. Ex Secretari Nacional de la ANC. Grupo de trabajo de Jubilats por la Republica y Miembro de Súmate.
Material para los juicios
A continuación les presentamos este maravilloso relato escrito por Alba Llobet Estévez con el título “Los zapatos de Carmen” que quedó galardonado como 1r premio en la primera edición del certamen literario de Sumate 2018. Disfrútenlo;
Los zapatos de Carmen
– Ponte los zapatos, niña, que ya hemos llegado.
– No quiero. Me duelen. Y deja de llamarme niña, que tengo 15 años.
– Carmen, no seas chiquilla y ponte los zapatos. Y te llamaré niña hasta que me muera, que soy tu madre. ¡Paco, dile a tu hermana que se ponga los zapatos!
– ¡Que vaya descalza!
– Pero como va a ir descalza la niña, aquí en Barcelona. ¿Tú te crees?
-¡Qué va a pensar la gente!
– ¡Pero qué gente, mama, si aquí no nos conoce nadie!
Carmen se pone los zapatos a regañadientes. Aun no sabe que con ellos va a recorrer una ciudad desconocida, en ocasiones enorme, repleta de caras nuevas con semejanzas ajenas y rasgos exóticos mezclados con dulzura. Desconoce todavía que en un futuro muy cercano a ella, con su mirada descarada y curiosa, va a pasar a formar parte del mosaico humano de la ciudad y va a contribuir al proceso de transformación apresurada del entramado de calles del barrio.
– ¡No hagas tanto ruido!
– Son los zapatos. Ya te dije que no los quería.
– ¡Que van a ser los zapatos! Es este suelo tan oscuro que parece yo que se…
– ¡Un rompecabezas! – exclama Carmen emocionada mientras salta por los adoquines como quien juega en el patio de una escuela.
– Que te calles, chiquilla. ¡¿No ves que vas a despertar a todos?!
– ¡Pero que todos si casi no hay nadie! ¿Donde están todos? ¿Es que no vive nadie en esta ciudad?
Dolores alza la vista y, en un instante, se da cuenta que con el cansancio del viaje aun no había visto que ya ha oscurecido y la ciudad no se asemeja en nada al pueblo. Recuerda con cierta pesadumbre el alboroto que arman los vecinos en las noches de verano, y los malos ratos para conciliar el sueño. Que calma se respira acá: parece que las calles se han abierto para recibirlos; todo es más ancho y más solitario.
– ¡Manuel, ya estamos aquí!
– ¡Madre! ¡Qué alegría!
– Que viaje tan largo. Pensaba que no se terminaba nunca. ¡Qué alegría, mi niño, de verte otra vez!
– Y padre, ¿no ha venido?
– Vendrá la semana que viene. Tenía que terminar la vendimia.
Madre y Manuel se funden en un abrazo. Parece que no haya pasado el tiempo y sin embargo han pasado años desde que nos comunicó que dejaba el seminario. No se atrevió a hablar directamente con papá y creyendo que en mamá encontraría un alma menos severa le soltó la decisión sin más. Ella, devota en acorde a los cánones de su tiempo, aceptó con resignación lo que en aquel entonces era una humillación familiar y comprendió muy a su pesar que no volvería a abrazar a su hijo en mucho tiempo.
Yo, desde ese momento, vivía a la espera de noticias de mi hermano venidas de cualquier parte de Europa: viajaba, conocía mundo, otros lenguajes, caras nuevas, sitios desconocidos. Terminaba la escuela con la emoción de llegar a casa y encontrar una postal de Viena, Roma o París, en las que me describía mujeres con minifalda que compraban perfumes atrevidos. A veces me mandaba muestras de ellos en un pequeño sobre y yo los escondía de papá porqué sabía que seguía disgustado con su hijo mayor. Cuando las compartía con mamá ella se transformaba en una mujer risueña y soñadora hasta que llegaba papá y me obligaba a esconderlas. Padre casi ni se daba cuenta: pasaba pocas horas en casa, siempre atareado en las fincas. Al llegar a casa después de su jornada, entraba en la cocina de manera fugaz, besaba perezosamente a mamá y manoseaba mi pelo con aspereza. Yo me escurría veloz con el temor de que mis fragancias Chanel fueran descubiertas y metía la cabeza en la almohada, junto a ellas.
La alegría de verse les alivia el cansancio del viaje. Carmen tiene ganas de preguntarle a Manuel cuando irán a esas perfumerías de las que le hablaba en las cartas, pero enseguida una brisa veraniega juguetea con su piel y cae en un sueño placentero.
– Venga, chiquilla, date prisa que hoy os voy a enseñar la ciudad.
– ¿Manuel, vamos a ver perfumerías?
– Claro, Carmen. ¡Las que quieras!
Carmen está emocionada. Por fin va a ver esas perfumerías tan elegantes. Tiene unas ganas tremendas de entrar en una de ellas y coger muestras pero, sin embargo, se entretiene mirando las calles, los edificios, las plazas, la gente que las habitan, las palomas que corretean, el señor que les echa migas de pan. Paco y madre curiosean en la vida ajetreada de los comerciantes, el vaivén de las calles, el ritual apaciguado de la compra de víveres en que descubren acentos distintos, palabras desconocidas.
Entran en una tienda y luego, por fin, en esos inmensos almacenes repletos de perfumerías: Carmen está maravillada, su mirada no alcanza a digerir la algazara de colores, olores y sensaciones que se abre ante ella. Ha sido un día completo, lleno de novedades, y de vuelta a casa se entretiene jugando con los adoquines y esos zapatos que cada vez duelen menos. Distraída y ajena a la mirada de su madre, entra en una especie de taberna: hay algo que le resulta familiar, percibe una decadencia indefinida que ha visto en alguna parte, un ambiente desaliñado y sombrío. Paco la sacude y la saca del bar.
– ¡No se te ocurra volver a entrar en un sitio así, chiquilla!
– ¡Estaba papa! ¡Lo he olido!
– ¡No digas tonterías, tu padre está vendimiando!
De vuelta a casa de Manuel, cayendo la noche, en del autobús Pegaso de la línea 7, la Barcelona de tiendas y fragancias refinadas se desvanece. La vida y el bullicio de las calles distinguidas de la zona norte que queda por encima de la avenida del Generalísimo contrastan con la permanente penumbra que envuelve el barrio Gótico, de apestados rincones e inhóspitas callejuelas. Aquí se mezclan el sudor y la honradez de familias trabajadoras y la otra Barcelona: la de quinquis y maleantes, prostitutas y carteristas.
Llegan a casa de Manuel y mientras madre prepara la comida suena el teléfono. Es tía Ángeles: querrá saber cómo ha ido el reencuentro con Manuel. Carmen quiere hablar con ella i explicarle todo lo que ha visto pero madre no le da oportunidad alguna y cuelga el teléfono. Su repentina palidez denota que algo extraordinario ha sucedido. Aun no sabe como lo va a contar a sus hijos, a sus niños, que ya no son tan críos. Madre se sienta, parece que ha envejecido un siglo, respira profundamente y habla con la mirada perdida. Tía le acaba de comunicar que padre perdió las fincas ayer por la noche en la taberna del pueblo. Se lo ha jugado todo: hasta la casa, con las almohadas perfumadas.
– Paco, mañana vas a tener que ir a ese taller que has visto que buscaban oficiales de segunda. Carmen, tu irás a la perfumería a ofrecerte de aprendiz y yo… yo iré al colegio donde trabaja Manuel a ver si tienen algún trabajo para mí. Te voy a comprar zapatos nuevos, Carmen, con esos no podrás pasar el invierno.
Autora: Alba Llobet Estévez
Súmate, como castellanohablantes que viven en Cataluña y férreos defensores de la República catalana, estamos adheridos como entidad al Consell de la República catalana que se encuentra ubicado en Waterloo (Bélgica).
Somos conscientes de la represión del Estado español sobre el pueblo catalán puede aparecer de nuevo bajo la forma de una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución española, haciéndose efectivo de una manera más dura y permanente, si cabe, que el anterior que vivimos. Frente a esto, vemos que la única institución republicana que nos quedará es el Consell de la República catalana.
Por eso, animamos a socios y simpatizantes de Súmate que os adhiráis al mencionado Consell mediante el enlace https://consell.republicat.cat. Asimismo, os instamos a que forméis parte con entusiasmo de los Consells locals de la República catalana que se constituyan en vuestros municipios, con la finalidad de fortalecer el republicanismo catalán.



