La República catalana y los refugiados

Por Joan Batlle

Mucho antes de que la Carta de los Derechos Humanos reconociera el derecho al asilo y al refugio, el pueblo catalán acogimos personas refugiadas.

En 1937, caída Euskadi en manos fascistas, acogimos a miles de personas refugiadas vascas y a su gobierno. Aquí vinieron personas de toda España huyendo de la represión.
En 1939, caída Catalunya, miles de personas catalanas huyeron, siendo internadas en campos de concentración en la Catalunya bajo soberanía francesa.

Ya desde los años 40, y sobre todo en los 50 y 60, vinieron miles de personas de Andalucía, Extremadura, Aragón etc. no solo por motivos económicos sino también por dejar de sufrir la discriminación de ser rojos en sus pueblos.
Hemos sido personas refugiadas y las hemos acogido. Y desde esa vivencia en carne propia denunciamos:

– El regateo de cuotas iniciado en septiembre por los países de la UE tratando a seres humanos como si fueran ganado.
– El acuerdo de acoger y reubicar a 160.000, cuando han llegado a Europa alrededor de un millón.
– Que ni siquiera hemos reubicado a esos 160.000
– Denunciamos que el Reino de España no nos permita a la República Catalana en construcción, ni al Ajuntament de Barcelona, que acojamos refugiadas directamente. Poniendo la autoridad por delante de las personas, nuevamente practican un máster en fascismo.
– Denunciamos que miles de personas refugiadas, con muchos menores, pasen hambre y frio en la frontera de Macedonia y en tierras de Grecia.
– Y, sobre todo, debemos denunciar el acuerdo UE-Turquía que incumple los artículos 13 y 14 de la Carta de Derechos Humanos de la ONU, porque entrega en caliente personas refugiadas a Turquía, un estado no admitido en la UE por no ser una democracia, que reprime a sangre y fuego la disidencia y que no reconoce los derechos nacionales del pueblo kurdo.

A Turquía se le entregan 6.000 millones de euros para que impidan la llegada de refugiados a Europa. Le damos la jefatura del parque de bomberos a un pirómano.

Esta Europa, de vergüenza ajena, cuyos fabricantes de armas, también españoles, se forran con las guerras que provocan las personas refugiadas y cuyas multinacionales tienen mucho que ver en el estallido de las mismas, por el petróleo y las materias primas, no la queremos los catalanes y catalanas, que somos contribuyentes netos a la misma.

Y exigimos la acogida de las personas refugiadas y que nos dejen acogerlas directamente. Mientras tanto, a las que puedan llegar les decimos de todo corazón BENVINGUDES REFUGIADES

Compartir