LA SOLEDAD DEL PRESIDENT

Cuando desde dentro del procés se habla de derechas e izquierdas, ya sea de parte de simpatizantes o militantes, creo que se está llevando el tema a un terreno que no es el correcto.

Las personas, ya sean políticas o votantes solamente, han de tener muy claro que en nuestro procés de independencia no hay (o no debe haber) ni derechas ni izquierdas. Existe un enemigo común del que nos debemos proteger y alejar y por eso hemos de unir nuestras fuerzas, no separarlas en función de una supuesta ideología que no siempre responde a las siglas que representa. ¿Es el PSOE de izquierdas, después del cepillado del Estatut, o del consejo del señor Guerra animando a pactar con C’s? ¿Es Puigdemont de derechas, el hijo de un pastelero y periodista de profesión? ¿Verdad que no tiene nada que ver lo uno con lo otro?

Anoche, tenía muchas ganas de oír al President, en el programa FAQS, y me dejó un regusto amargo. Lo vi bajo de tono, cansado, y aguantando el tipo a las preguntas malintencionadas bajo mi punto de vista, de la presentadora del programa. Es más que probable que ésta se sienta obligada, dado que el 155 no ha desaparecido de Catalunya, digan lo que digan, y mucho menos de TV3.

El President, a mis ojos, es el Sant Jordi que lucha contra el dragón. Es una batalla descomunal: un solo hombre contra todo un Estado podrido y cobarde. Y no es solo eso: sus compañeros de camino están encarcelados, con lo cual es él, el President, el lobo solitario, quien ha de hacer visible el movimiento indepe. Me gustaría conocer sus dudas, sus temores, su situación económica y poder hacerle llegar una fortaleza que le va a hacer mucha falta durante todo el tiempo que nos queda de caminar hacia nuestro objetivo.

Creo, de verdad, que la mejor forma de ayudarle es mantenernos todos unidos, votemos a las siglas que votemos. Su exilio es el producto de un querer cumplir un mandamiento de todos nosotros, los que le votamos, aquellos que estuvimos el 1-O defendiendo urnas.

Hay una parte de nuestros líderes que están encarcelados, no hay que olvidarlo, no, pero están atados de pies y manos y poco o nada pueden hacer desde la cárcel. El President Puigdemont está exiliado, con una libertad seguramente “muy vigilada”, pero precisamente, por gozar de esa “libertad” está, o se siente, obligado a hacer ruido, a hacernos visibles al mundo. Y por eso es el enemigo número uno del Estado español, la persona que más incomoda tanto en España como en Europa. A España, porque pone en evidencia una falta de democracia galopante, y en Europa porque resulta (o resultamos) ser un problema añadido a los que ya pueda tener.

Unámonos todos, por favor.

Endavant President, i moltes gràcies!

Catalina Valverde
5/5/2019

Compartir