MIQUEL ICETA VERSUS DON MIGUEL

Las personas no somos receptoras de la cortesía y el respeto de los demás simplemente por ser personas. La cortesía es un movimiento de ida y vuelta, y el respeto se gana a través de nuestros actos.

Imagino, señor Iceta, que le hacía mucha ilu ser senador de las españas y que le llamaran Don Miguel. Si así fuera su ego subiría tanto como, seguramente, su hacienda. Pero hay un refrán muy sabio que dice que donde las dan las toman, así que le seguirán llamando Miquel, a secas.

Ahora que tanto le interesa a usted que el Parlament de Catalunya le vote, resulta que los ciudadanos con dos dedos de frente, nos acordamos de que usted, según dijo, el día 1 de Octubre de 2017 fué a comerse una paella mientras le partían la cadera a una señora mayor, le sacaban un ojo a otro ciudadano, y otro tuvo una parada cardio-respiratoria porque un poli de esos que estaban acojonados, le propinó una patada en los testículos, y así sucesivamente hasta llegar a un total de más de mil personas heridas de mayor o menor consideración.

Nos acordamos también de su foto con Albiol y Arrimadas denunciando nosequé ante el TC, de la foto donde, junto con la señora Arrimadas también, se reía usted de Turull, en el intervalo que lo dejaron libre de la cárcel, de la foto en la españolísima manifestación, con los señores Millo, Albiol y demás especímenes fascistas.

Tenemos aún en nuestras retinas la imagen del Parlament donde se aplaudió a los familiares de los presos políticos, mientras usted permanecía de espaldas y sentado, sin contar con que fué su partido quien firmó, también, el 155.

Señor Iceta, hay algo que se llama dignidad, y por dignidad, no se le ha votado. Usted no se merece, por parte de los catalanes, ningún gesto de cortesía. ¿Dónde está la cortesía de ustedes, que permiten que esté encarcelada gente inocente, que se les expolie sus bienes, o que se esté realizando un juicio que más que juicio parece el club de la comedia? Porque la represión sobre mi pueblo y nuestros dirigentes no ha cesado aún.

Señor Iceta, para ganarse el respeto de los ciudadanos y la cortesía de éstos, es necesario hacer algo más que bailar la conga en los actos electorales.

“Ho sento, però algú ho havia de dir”.

Catalina Valverde
16/05/2019

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