No existe fractura en la sociedad catalana

NO EXISTE FRACTURA EN LA SOCIEDAD CATALANA

Publicado en El Monic de Torredembarra

Una  sociedad democrática puede estar dividida, pero nunca fracturada, porque precisamente para eso se inventó la democracia, para que el debate social y político se vehicule a través del diálogo, el respeto  a la diferencia, y el resultado de las urnas.

Los contrarios al proceso democrático soberanista que están llevando a cabo la mayoría del pueblo catalán, al no ser capaces de entenderlo, buscan tópicos para poder comprenderlo.

Tópicos como, que si la escuela los educa contra España, que si las malas compañías, que si el nacionalismo catalán, que si el 48% es una minoría según ellos, estamos abducidos por la magia del Nacionalismo Catalán, que si nos hemos vuelto locos, etc. etc.

¿Cuándo comprenderán que el problema lo tienen ellos? Pues habiendo sido el imperio más grande del mundo no han sido capaces de conservar ningún territorio, ojalá hubieran reflexionado y entendido, que en otros países se enfocan las relaciones negociando y buscando el beneficio de todas las partes (incluida la de Cataluña en esta caso) salvando lo que se pueda antes de llegar a la rotura final.

De todos los países que se han independizado de España ninguno de ellos ha querido volver a la madre patria.

¿Puede pensar alguien que los vascos van a rechazar el “concierto económico” que tienen? Que permite al  País Vasco, tener un paro muy inferior al nuestro de Cataluña, y la mitad del paro de España, gracias a no tener déficit fiscal, debido a su concierto económico con el Estado (llave de la caja).

Es difícil que en un futuro con la caja de las pensiones que han vaciado puedan incrementar las pensiones por encima del 0,25% como este año, el nivel del paro y los salarios son más altos en el resto de España que en Cataluña y esta situación en cierta forma ya es endémica, son muchos los vicios que algunos gobiernos que tanto critican la gestión de Cataluña padecen desde hace muchos años y lejos de corregirlos se van incrementando.

Es fácil pensar que en una Catalunya sin expolio fiscal, nuestras familias tendrán futuro y que nuestros hijos no tendrán que seguir emigrando como hicimos muchos de nosotros o nuestros padres.

Para rebatir esos tópicos sobre la deriva soberanista en la sociedad catalana, me gustaría poner el ejemplo de SÚMATE. Esta organización compuesta por catalanes de origen y raíces españolas, cuyo objetivo es la defensa del proceso democrático y soberanista que persigue Cataluña, rompe  uno de los principales tópicos, inventados por los partidarios de negarnos la posibilidad de ser nosotros quienes decidamos nuestro propio futuro libre y con la democracia que durante muchos años no tuvimos. Todos los que vivimos en Cataluña sabemos que no nos divide la lengua, de los otros tópicos pondré mi propio ejemplo:

1.            Primer tópico roto, la legua materna, castellano, raras veces me expreso en catalán.

2.            Nacido en Madrid hace 74 años, por lo tanto no educado en la pérfida escuela catalana, si educado en el “Nacional Catolicismo” la escuela que nos imprimía el recio carácter de lo que llamaban raza española a través de la asignatura del “Espíritu Nacional”, por cierto asignatura que computaba para aprobar el curso.

3.            No soy nacionalista, seguro que se debe a que el nacionalismo que mamé en la escuela, me inoculó para otros nacionalismos, respeto todo sentimiento de amor a la tierra, que no supongo ningún signo de superioridad racial, caso que en todos mis años que llevo en Cataluña no he detectado, más bien he comprobado un carácter dialogante y negociador, que en ocasiones me ha hecho reflexionar sobre algunas actuaciones arrogantes  de otras latitudes

4.              Me siento socialista, fui y milité durante 27 años en la FSC y después en el PSC cuando por la unión de estos se formó este partido, por lo tanto, muy lejos de haber sido seducido o abducido por la burguesía catalana, como dicen ellos.

Pese a todo lo expuesto me siento independentista, pero como también me siento profundamente demócrata, aceptaría un no en un referéndum democrático.

Paco Martínez

Socio de Súmate

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