Quiero a España pero soy independentista
Queremos la independencia pero, al mismo tiempo, queremos que España gane el Mundial

Este artículo nace del ahogo que me provoca intentar explicar en Madrid la cuestión catalana. Lo que se llama «hacer pedagogía» (aunque no me gusta nada , porque no somos quién para dar lecciones a nadie ) y que, sencillamente quiere decir explicarse a uno mismo, se vuelve absolutamente imposible porque la pasión, burda, inunda la razón y lo niega todo convirtiendo cada conversación en un humedal fangoso donde sólo te puedes hundir un poco más. Y el título, aunque a algunos les puede parecer una contradicción, es la pura verdad . Es tal como lo siento y como creo que lo sentimos muchos. Ahora me explico. Primero el detonante.
Me he visto involucrado en la enésima discusión sobre Cataluña. El enésimo careo, porque sí, les encantan los careos. A mí, con este tema, no. Porque hay una nula voluntad de comprensión.
«¿De dónde nace este sentimiento?», me preguntan. Y yo explico que (aparentemente) la sociedad catalana se ha convencido de que en España no estamos bien y ha tomado la decisión pragmática, racional, fría, de marcharse. ¿Por qué no estamos bien? Porque hay una sensación de reiterado menosprecio, por no decir maltrato. Con la economía, la cultura, la educación y… en definitiva con todo lo que signifique ser catalán. Entonces me dicen que ellos también tienen esa sensación con el Gobierno y no por ello Madrid o Castilla y León se independizan de España. Fabuloso, les digo yo. Vosotros quizá encontraréis otras herramientas para solucionar vuestros problemas, pero nosotros no las hemos encontrado durante más de 30 años. Y aquí se enciende otra chispa. Porque, si España y el Estado de las autonomías no funcionan (que aparentemente están de acuerdo), marcharnos y dejarlos tirados es de cobardes. De acuerdo, argumento. Pero uno de los principales problemas que tenemos es que Cataluña lleva toda la vida intentando hacer progresar España, intentando contribuir al proyecto común, y sólo hemos recibido pedradas, escarnio y un arqueo de ceja de «otra vez tocando los huevos?». Un frontón absurdo que ha envenenado el discurso de una manera paradójica: Cataluña hace una propuesta, automáticamente esta propuesta se convierte (porque los catalanes proponen mucho) en un «ya están otra vez los catalanes » y eso se convierte en un rebote catalanofóbico que provoca cosas tan curiosas como que nos prohíben artículos del Estatuto que luego aplican alegremente en otras autonomías.
Lo que venga de Cataluña, molesta porque viene de Cataluña. Porque somos vistos como los listos de la clase (reconozcámoslo, nos gusta ese puntito de sofisticados, de punta de lanza de la modernidad… y eso les revienta), pero ellos tienen el delegado de la clase. Nunca se hará lo que diga el listo de la clase… porque a todos les da rabia. Eso sí, que el listo de la clase años después es el triunfador y cuando hace cenas de reencuentro de amigos de EGB de Facebook es la envidia del grupo? Puede ser. O puede que se haya convertido en obeso lechoso que vive en casa de su madre porque como la economía no tira pues no tiene trabajo y se pasa el día jugando al World Of Warcraft online con japoneses que le dan palizas antológicas. Cuidado, ser el listo es un arma de doble filo. También se necesitan amigos.
Seguimos: «Es muy fácil montar un aparato independentista con una televisión como TV3». De acuerdo. Si no me equivoco, ahora mismo TV3 no vive un gran momento y debe estar en un 12% de share. ¿El resto de televisiones (T5 , A3 , TVE…), no serán también nacionalistas, verdad? Ah sí, pero españolas, que no cuenta. Lavar el cerebro a todo un país desde un 12% de share me parece extremadamente meritorio y me gustaría saber exactamente con qué programas lo hacen: ¿Amb ulls de nen, Oh happy day?, ¿La Riera, Bojos pel ball? Creo que Ramon Pellicer parpadea en Morse «in-inde-independencia».
Seguramente lo que más contribuiría es el APM, que pone videos de la caverna que nos calientan. Pero vaya… muy cogido por los pelos y presuponiendo que el espectador catalán tiene el nivel intelectual de un bovino espongiforme. No nos perdamos el respeto, que sabemos pensar por nosotros mismos.
No se puede cambiar España desde Cataluña, porque España no quiere. Todos sabemos que se necesitan dos tercios de la cámara para tocar la sagradísima Constitución. Y que esto no ocurrirá porque ni PP ni PSOE lo permitirán, porque han alimentado un discurso de catalanofobia tan potente durante tantos años, que cualquier negociación con Cataluña parece por ellos una derrota, una humillación. Y no: la humillación (para ellos) es el fracaso de un proyecto común; la humillación (para ellos) es no haber sido capaces de construir una casa confortable para todos. La ilusión (para nosotros) es intentar crear este país de cero. Intentar crear un lugar que nos haga sentir orgullosos de estar en él, donde seamos los responsables de lo que ocurre. Donde si el país va bien o mal, sea cosa nuestra. Un país impulsado de abajo arriba, como ha sido este proceso, que comienza en los municipios y que se va organizando hasta llegar a ser una marea que ha arrastrado siempre pichafría CiU.
«No te fíes de Pujol, ni de Mas», me dicen aquí. Correcto, no me fío. No me fío de nadie. Pero, por encima de estas diferencias individuales, los catalanes hemos demostrado que sabemos unirnos para la colectividad. El arco ideológico que hay tras los partidos que apoyaron la pregunta del 9N tiene más colores que un pantone el día del Orgullo Gay. ¿Que Mas en su primera legislatura pactó con el PP aunque había firmado ante notario diciendo que no lo haría? Me acuerdo. ¿Que Maragall dijo aquello del 3% de CiU, que existe el Caso Millet, los deportivos de Jordi Pujol Ferrusola y la ITV de Oriol Pujol? Me acuerdo, por supuesto. Y espero que se haga limpieza. La corrupción es una lacra que parte del egoísmo de quien quiere aprovecharse de lo público para su bien personal. Tendremos que luchar con todas nuestras fuerzas, pero esto no invalida el deseo de toda una sociedad, sino al contrario, lo reafirma. Queremos tener un país que empiece de la nada. Hacer fuego nuevo. Me encantaría que la proclamación de la independencia fuera una noche de la verbena de San Juan. Y todos los muebles viejos, a la hoguera (metafóricamente).

Una más, que he oído. Una muy gorda: «Lo que pasa es que los catalanes sois unos racistas». ¡Pam! Hemos llegado al final del camino. Racismo, odiamos a los españoles, nos creemos mejores que ellos. No, eso sí que no. Por ahí no paso. Aquí es cuando me empieza a palpitar una vena de la sien e intento respirar con el diafragma para calmarme y no gritar (lo consigo siempre, por suerte; perder los nervios nos degrada a todos… y os aseguro que a mí particularmente). La identidad catalana radica en el mestizaje. Es así de simple. El mestizaje nos ha hecho como somos. Desde íberos y romanos, a fenicios y árabes, pasando por franceses y judíos y todos aquellos que han pasado por aquí. Cada uno nos ha ido configurando para hacernos como somos. Cataluña es un fractal, y esa es la gracia. Que un franquista como Anglada se cabrea al ver un niño etíope con una estelada y que la gente reaccione contra el racismo, es síntoma de salud. Que exista una asociación como Súmate donde catalanes venidos de toda España (los nuevos catalanes, que decía en Candel) se integran en este movimiento transformador, es síntoma de salud. Y de orgullo. Este es un elemento claramente diferenciador: Cataluña ha sido capaz de integrar todos los pueblos que la han visitado, España es incapaz de integrar ninguno de los pueblos que conviven en ella; por eso tenemos que irnos.
Se lo podemos explicar como queráis, pero no tienen ninguna intención de entenderlo. Porque nosotros queremos una relación entre iguales, ellos quieren una relación jerárquica. Y nada más: no hay manera de que te den un solo argumento para seguir en España, más allá del «porque sí». ¿Que es un salto al vacío? No lo sabemos. No lo sabremos hasta que saltemos. Pero lo que está claro es que sólo dependerá de nosotros el saber caer bien y el saber levantarnos. Desde el tedio dicen «pues que se vayan ya», pero no es eso. Queremos marcharnos bien.
Y aquí, vamos a la segunda parte: quiero España, pero soy independentista.
Quiero a España porque, para empezar, no me gusta odiar a nadie. Es una absurda pérdida de energía creativa que no va nada conmigo. Hagamos algo productivo, mejor que cogernos manía.
Quiero a España porque hay demasiadas cosas que me gustan como para que no la quiera. Me gusta el Real Alcázar de Sevilla. Me gusta el cocido. Me gusta bailar canciones de Kiko Veneno con un rebujito en la mano en un chiringuito de Cádiz. Me gusta el parque del Capricho de Madrid. Me gusta el olor de azahar de los campos valencianos en primavera. Me gusta la Costa da Morte. Me gusta tomar algo en Malasaña. Me gusta el jamón extremeño. Me gusta Miguel Mihura, me gusta Antonio López, me gusta Buñuel, me gustan Los Planetas y me gusta Fernando Fernán Gómez. Y podría seguir infinitamente. Me gusta y quiero a mucha gente en España porque forman parte de algunos de los mejores momentos de mi vida. Como nos pasa a todos. Pero esto no tiene nada que ver con que desee que Cataluña se independice para tener todas las herramientas que necesitamos para salir adelante. Porque yo seré el mismo, pero el país dependerá de sí mismo para ser mejor.
Otro ejemplo: hay muchos independentistas que viven con contradicción los éxitos de la selección española. Por aquello de que «es que hay jugadores catalanes o del Barça, pero es que… es España». Yo no. Me alegro que gane España. Quiero que España también gane el próximo Mundial. Cuando lo juegue Cataluña, querré que lo gane Cataluña. ¿Pero ahora? Estoy más cerca emocionalmente y culturalmente de España que de cualquier otra selección. ¿Que la inflamación patriótica que se produce cuando ganan me hace salir urticaria? También. Pero no podemos estar sacando defectos a todo el mundo continuamente, cada uno que se alegre como quiera.
Siempre nos dicen desde el Congreso que quieren mucho a Cataluña. Pero no lo demuestran con hechos. Yo quiero a España, y creo que muchos catalanes también. Por eso creo que es el momento de irse, en lugar de seguir nos discutiendo. Que cada uno vaya por su cuenta y así no habrá ninguna excusa para no hacer lo que hay que hacer para que los países funcionen. A todos nos conviene acabar con la excusa mutua.
Toni Mata (@ToniMataD)
Fuente: Som Atents
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
12 respuestas a «Quiero a España pero soy independentista»
Gracias por perdonaros la vida a los españoles. Perdonarnos que no nos dejemos llevar con vuestra iluminacion y sofistication, algunos no queremos ser salvados. Anda a ver si os vais ya, y cuando lo hagais construir un muro lo suficientemente alto para que no se os oiga llorar por favor…
No te preocupes que ya te dejaremos cambiar la neomoneda catalana en euros para que te tomes unos rebujitos en Sevilla, si te lo puedes permitir claro despues de la devaluacion o de tener que mantener a tus padres xq se queden sin pension. Que en España no somos rencorosos. Pero por favor no lloriques cuando vengas de turismo, que lo mismo a la gente no le gusta que le toqueis los cojones.
Yo podria escribir un articulo llamado: Soy español centralista y quiero que los catalanes se vayan de una puta vez. Asi que venga aplicaros el cuento, deprisita y sin dar el coñado por favor. Prometo pasarme a saludar por Barcelona alguna vez que tengo curiosidad por ver el pais magico de la felicidad ese que vais a montar solos xD.
Me dan pena tus palabras. Solo el desconocimiento de la verdad te puede llevar a decir sandeces como las que has escrito.
Nosotros ni odiamos ni insultamos, solo intentamos explicar. Aunque a veces y como es en tu caso "anónimo de las 18.08", gente como tú solo sepa decir tonterias y echar por la boca improperios fuera de lugar cargados de bilis hacia los catalanes y Catalunya.
Tus comentarios solo demuestran una incongruencia muy evidente. Si quieres que nos vayamos, sobran los insultos y si quieres que nos quedemos, entonces tendrias que trabajar para que se nos mejoren las cosas aqui.
Los únicos que no cobrariais las pensiones, (puesto que es bien sabido España está en la ruina gracias a sus dirigentes), sois vosotros amigos mios, pero nosotros, que no somos rencorosos, ayudaremos a nuestros familiares, como ya estamos acostumbrados. O es que tú crees que el dinero crece en los árboles del jardin de los que mandan?
Si tanto nos odian porque no nos dejan (dejais) marchar? ¿Será porque temen que se les acabe la leche de la vaca catalana que es la que mantiene a tantas comunidades…? Pues, piensa… que quizá serás tú quien venga aqui a tomarte una cerveza catalana y un poco de pan con tomate y butifarra.. Y… contéstame amigo, pero sin insultos, porfa….
es exactamente como me siento yo, una catalana nacida en malaga
Bravo bravo bravo!!!! CHAPEAU Toni!! Molt ben explicat
Bravo, bravo i bravo!!!! Molt ben explicat, Toni!!
menuda empanada mental tienen estos de sumate
Querido "anónimo de las 16.16": Lo más triste de tus palabras es que son absurdas y no tienen sentido.
No mereces respuesta y menos atención. Pero no puedo evitar contestar a quien es incapaz de dar su nombre para insultar, no puedo…!!!
Debo decirle que, si alguien tiene una empanada mental, solo son las personas que, en vez de intentar comprender, se cierran a cualquier planteamiento que no sea el suyo propio y eso solo demuestra su gran "inteligencia" al creerse poseedoras de la única verdad y que ellos, solo ellos (Ud. en este caso), están cerca de Dios. Los demás estamos equivocados o engañados, verdad?
Pues felicidades "anónimo", pero, si solo sabe insultar, no hace falta que escriba, no sea que su capacidad intelectual disminuya y eso le provoque daños irreparables…
Que un hijo de inmigrantes se identifique con el proyecto de "liberación" de Cataluña, sólo puede explicarse por un cuadro que reúne complejo de culpa, ignoracia, debilidad mental y falta de lealtad a su patria. En Estocolmo, en el año 1973, y tras el asalto a un banco, se observó con asombro cómo los rehenes liberados protegían con sus cuerpos a los asaltantes de los posibles disparos de la policía. Desde entonces se denomina síndrome de Estocolmo a la actitud de la víctima de lamer el cuchillo de quien está dispueto a degollarlo. Y no estoy diciendo que los catalanistas sean malos o que los independentistas sean asesinos, sino que su proyecto es es letal para España y que es conveniente debilitar en los demás (incluidos sobre todo los charnegos) la general actitud de respeto que tales movimientos suelen suscitar, es decir, refutar la visión "entusiástica" de tales movimientos como expresión de los más vivos impulsos democráticos de un pueblo en busca de su libertad. Esos charnegos independentistas son sencillamente traidores, lo mismo que lo son los independentistas. Y estoy utilizando estos términos sin niguna connotación subjetiva: no es que les esté insultando porque yo esté cabreado, es que esas son las palabras que les convienen a la lauz de un análisi sereno de la historia…La clave ideológica de todo proyecto de nacionalismo radical es la mentira histórica. Por ello es necesario afirmar que sólo a través de la falsificación y de la mentira, del moldeamiento de los jóvenes, al modo como se moldean los miembros de una secta destructiva, es decir, de la falsa conciencia de su propia realidad, el proyecto nacionalista puede echar a andar.
¿Cuándo os vais?
Soy Castellano-Leonés, de Segovia concretamente y me siento avergonzado de la falta de democracia del gobierno español y de muchos españoles respecto al tema catalán. No entiendo como algo que debería ser normal, como que la ciudadanía elija su propio destino, escandalice a algunos y de paso a todas estas reacciones. Me parece totalmente normal y legítimo que los catalanes voten y elijan, en eso consiste la democracia.
Un saludo y suerte desde Segovia.
No has leido o sido capaz de querer comprender lo que el articulista explica.Llamar traidor a un charnego,que se siente catalán me recuerda al pensamiento cerril del militar pastor de un rebaño al que siente le sale una oveja negra.Fusilamiento,no?Acaso la gente no tiene la opción de observar,deducir y cambiar de pensamiento? O es que su comportamiento ha de ser inamoviblemente fijo en razón a su remoto origen?Eso es dictadura
Hola. Yo no soy independentista, yo no soy catalán…
Pero tengo una cosa clara hay muchos catalanes que quieren la independencia, y considerando como considero que las fronteras son artificios politicos, no veo mal que los independentistas sean independientes…lo que me cuesta armonizar es cómo optar por una opción (sea tanto independencia como no independencia) sin entrar en una injusticia…pero eso es otro debate.
No he entendido una afirmación que has dicho
"Porque nosotros queremos una relación entre iguales, ellos quieren una relación jerárquica"
¿Con quién quieren los catalanes independentistas ser iguales? No entiendo si quieres una relación de igualdad en plan: Francia- España, o una relación de igualdad en plan Euskadi-Galicia, o una relacion de igualdad Cataluña-resto de España.
Puede parecerte tonta mi pregunta, pero yo como español NO independentista y no catalán no la entiendo….¿Podrías desarrollarla?
Debo decirte que tampoco conozco el modo en el qué "que Cataluña lleva toda la vida intentando hacer progresar España, intentando contribuir al proyecto común, y sólo hemos recibido pedradas, escarnio y un arqueo de ceja de "otra vez tocando los huevos?". "¿Cómo ha intentado Cataluña hacer progresar España?¿Cómo ha intentado contribuir al proyecto común?. Pero esta pregunta no me interesa demasiado ahora…yo miro al futuro.
Muchas gracias por anticipado por tu respuesta