
A estas alturas el movimiento soberanista catalán debería despertar respeto, si no comprensión, en el resto del estado. En efecto, ya nadie puede dudar de que se trata de un movimiento democrático y de libertad, una marea cívica y popular. Es sintomático, por ejemplo, la reciente firma de convenios de la ANC con organizaciones sindicales y con la FAVB (Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona), que refuerzan la participación y el compromiso ciudadano con el proceso. Por otra parte, es claramente transversal, sin que pueda ser tildado simplistamente de izquierdas o de derechas, a pesar de que, como es natural, las diversas fuerzas políticas se disputan su hegemonía. Las eventuales acusaciones de insolidaridad o de fronterismo resultan insustanciales cuando las agresivas estructuras estatales han arruinado todo tipo de pactos y continúan derribando los logros de autogobierno alcanzados.
En esta situación resulta intolerable el inmovilismo que equivale a perpetuar la voluntad de dominio y asimilación. Por su parte, resultan nada creíbles las vías autollamadas reformistas, cuyos reiterados fracasos culminaron en la sentencia del TC de 2010 y cuyas voces sólo se han despertado cuando el soberanismo ha elevado el tono reivindicativo. Pero también resulta insuficiente la simple aceptación del derecho a decidir, pero sin planes pro-activos para antes y después de su ejercicio. Esto es, sin una voluntad clara de diagnosticar el problema, dilucidar responsabilidades y encontrar soluciones.
(1) UNA SEPARACION AMISTOSA PARA UNA COLABORACIÓN MÁS FRANCA
Hay que aceptar de una vez por todas que la cerrazón de unos y la tibieza de otros han dinamitado las propuestas de convivencia y han hecho ya imposible un estado común. Basta apuntar que cualquier iniciativa en este sentido debería asumir, por lo menos, el Estatuto del 2006 (aprobado por el Parlamento español y refrendado por el pueblo catalán), cosa impensable actualmente por parte de las fuerzas políticas hegemónicas.
Aceptada esa premisa, la izquierda trasformadora debe promover la separación amistosa como una salida democrática y la menos mala de las posibles, poniendo el acento en minimizar los costes económicos, sociales y sentimentales. Por ejemplo, repartiendo la deuda, evitando boicoteos y vetos, propiciando dobles nacionalidades, facilitando la movilidad, etc.
Más aún, se trataría de potenciar las oportunidades, que también las hay, una vez se cierre la herida territorial abierta tres siglos atrás. La preservación de las buenas relaciones humanas e institucionales haría posible una nueva cooperación entre las partes. En particular, podría por fin plantearse un auténtico federalismo/confederalismo democrático de los pueblos ibéricos, no basado en la imposición y el dominio, sino en el reconocimiento mutuo de la previa soberanía e independencia. Más en general, abre la posibilidad de arrumbar con el régimen que desde hace siglos viene sufriendo el pueblo español. Es la oportunidad para revisar diagnósticos, relevar actores y redefinir objetivos.
(2) UN CAMBIO DE REGIMEN PARA UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA
La secesión de Catalunya es el símbolo de un fracaso secular en la acción de gobierno de un régimen basado en al absolutismo y el clericalismo, de las clases dirigentes que lo han apoyado y de los partidos que le han dado cobertura. Ha de marcar el punto final de una monarquía desprestigiada, de una Constitución obsoleta y de un bipartidismo cómplice.
Es la culminación de siglos de dilapidación de recursos, de pobreza y desequilibrios territoriales, de incapacidad para gestionar un imperio o para estructurar un estado, de extorsión lingüística y cultural contra la diversidad, de represión de los movimientos renovadores y de tolerancia hacia los autoritarios.
(3) UNA ALTERNATIVA POLÍTICA PARA ESA DOBLE RUPTURA
Se requiere, por tanto, una alternativa política sobre la base de una nueva relación cooperativa entre las naciones y estados ibéricos, una regeneración progresista de las estructuras sociales y económicas y un relevo profundo en las clases dirigentes.
Sólo la izquierda transformadora puede liderar esa alternativa. Pero para ello debe liberarse de sus propios prejuicios políticos y sentimentales. Una vez más, la movilización popular ha tomado la iniciativa con una rapidez y una determinación que están dejando atrás a buena parte de los teóricos y de los políticos orgánicos. Aún es tiempo de reaccionar y de rectificar, afrontando las nuevas realidades: la izquierda transformadora debe asumir esa doble ruptura no sólo como inevitable, sino como conveniente y hasta como necesaria.
Josep Ferrer Llop, Teresa Mira Lozano, Santi Lapeira Gimeno, Francesc Matas Salla, Jordi Presas Vidal, Jordi Gutiérrez Suárez, Elvira Duran Costell, Josep M. Armengou Iglesias,Miquel Àngel Escobar Gutiérrez, Xavier Ferrer Masip, Joan de Torres Aguilar, Mercè Martí Novellón, Antonio Baños Castillejos, Ferran Puerta Sales,Pau Morillo Romero, Josep Maria López Llaví,David Miñana Galbis, Núria Cruset Garrell, Xavi Llobet Ribeiro, Mario Ezquerra Trabalon, Albert Compta Creus, Josep A.Tribó Busquets, Lluis Pérez Vidal, Carles Puig Pla, Coque García Muñoz, Paco Martínez Serrat.
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
3 respuestas a «Por una doble ruptura democrática: separación amistosa, cambio de régimen»
Fantástico artículo, completamente de acuerdo en los puntos 1, 2,3, leyéndolos parece que todas mis ideas del proceso soberanista se vean reflejadas en un espejo, con más claridad es difícil expresarse.
Gracias a sus realizadores, estos artículos hacen que gente como yo, sigamos convencidos de que el camino que hemos tomado es beneficioso no solo para Cataluña sino también para España, lástima que la izquierda española todavía no lo vea así, y lo digo por mi propia experiencia, pues amigos de toda la vida, compañeros de militancia de izquierdas, han reaccionado ante mis planteamientos con cierto des precio, y acusaciones de dejarlos solos ante sus propias ideas de cambiar España, sin considerar lo más mínimo los argumentos que se reflejan en este articulo, quizás les falte tiempo para darse cuenta de nuestra realidad.
Hagamos nuestro cambio, con valores de igualdad, regeneremos nuestra clase política, creando una ley electoral que haga que el diputado tenga que ganarse su escaño en su distrito, no dependiendo de ser colocado en las listas por su propio partido, mantengamos o mejoremos nuestro estado de bienestar, en definitiva hagamos un nuevo Estado un Estado más justo, y sirvamos de ejemplo y de apoyo al resto de España, convencerles de que haciendo un verdadero cambio, se puede hacer una sociedad más prospera y más libre.
Paco, estoy completamente de acuerdo contigo, ya que también yo me sumo a la mayoria de los puntos del comentario.
Lo único que no entiendo de nuestra lucha, es que no se unan a la misma todos los partidos que dicen ser izquierdas.
¿Todavia dudan? ¿Aun creen que existe de verdad una "tercera via"? ¿Cuantos años más han de pasar para que comprendan que esa "solución" solo existe en su imaginación?
Llevamos años aguantando solo represión por parte de los gobiernos de España. Los catalanes estamos "casi" acostumbrados a la sumisión, para no provocar reacciones violentas de quien ganó una guerra y de sus descendientes, que han ido ocupando la presidencia año tras año escudándose en que son demócratas…
(bonita palabra, de la que desconocen el significado, y la prueba más actual es la prohibición de poder votar, consultando a los ciudadanos…! )
Y, lo que más me duele es que partidos politicos que yo creia cercanos al pueblo, estan cada vez más al lado de la derecha más retrógrada.
Suerte que, dia a dia estamos viendo aparecer otras fuerzas más cercanas a los ciudadanos de a pie, que van ganando adeptos para imponerse a todos los que, por ocupar un puesto en la politica, se creen superiores y están cambiando las leyes para mejorar su status en detrimento de las pequeñas mejoras que en 50 años, hemos conseguido los obreros en este (todavia), nuestro pais.
Cada vez estoy más convencida que nuestra Catalunya necesita volar sola, lejos de quien nos insulta, nos desprecia y nos oprime. Ellos nos han obligado a tomar e esta decisión, pero seguiremos siendo andaluces, murcianos, gallegos etc. y nuestra relación será más justa y mejor siendo vecinos.
Abrid los ojos amigos, despertad a la verdad y unamos nuestra lucha para conseguirlo. Votemos SI o No, pero VOTEMOS..!! Gracias. !!Visca Catalunya!!
Muy buena reflexion y muy bueno seria para las iquierdas españolas que vieran una oportunidad en nuestro proceso y no estuvieran compitiendo a españolismo con la derecha sin hacer propuestas ilusionantes y de futuro para nuestros jovenes, nuestros parados y nuestros mayores