En una entrevista a la ACN, Michael Moore dice que «es difícil de aceptar que la legalidad impide la voluntad de la gente»
«Si al final Cataluña se convirtiera en un estado independiente el mundo lo reconocería«. Son palabras del que hasta hace tres semanas era el ministro de Asuntos Escoceses del gobierno británico, el liberal-demócrata Michael Moore, el hombre a quien David Cameron encargó la negociación para el referendum de independencia del 18 de septiembre de 2014. Moore admite en una entrevista a la ACN que le sorprendería mucho que no se reconociera internacionalmente la independencia de Cataluña, aunque avisa que «lo que nadie hará es saltar al campo antes de que comience el juego«. El liberal-demócrata asegura que es difícil mantener que «la legalidad impide la voluntad de la gente».
«Cataluña y España, a nivel general, necesitan pensar a fondo, pero si al final Cataluña se convirtiera en un país independiente, el mundo lo reconocería», defiende Michael Moore en una entrevista con la Agència Catalana de Notícies. El ex-ministro, diputado liberal-demócrata y firme defensor del ‘no’ en el referendum de Escocia del año que viene, cree que es «prematuro e inapropiado especular» sobre cómo reaccionaría en concreto el Reino Unido en el caso catalán, pero remarca que tradicionalmente la comunidad internacional ha reconocido los nuevos estados.
«La tradición en todo el mundo es que un país formado legítimamente, Sudan del Sur es un ejemplo reciente, tiene el reconocimiento internacional. Y eso, espero, siempre será el caso», destaca. «Hemos visto cómo Europa ha evolucionado con los siglos, particularmente en el último», argumenta Moore, que cree que la política internacional es «magníficamente fluida». «Al final, si la gente de Cataluña decide que quiere ser un país independiente, me sorprendería mucho que no se reconociese internacionalmente«, reitera.
Moore evita especular sobre si una declaración unilateral de independencia de Cataluña se consideraría «legítima» en caso de que España prohibiese la consulta. «Cuando lo tengamos delante, sabremos qué parece», destaca. «Las preguntas serán sobre el proceso, sobre cómo se ha tomado la decisión democrática y cómo se ha actuado después. Esto es crucial», señala el político escocés, que cree que el debate sobre «la noción de legitimidad» llevaría «horas» incluso para los académicos más expertos.
Legalidad vs voluntad política
Moore recuerda que el principal reto para autorizar la consulta de Escocia fue el de estipular el marco legal. El ex-ministro considera que hubiera sido «caótico y un desastre» tirar adelante un referendum sin la autorización de Londres, que tenía que transferir los poderes a Edimburgo. No hacerlo hubiera podido causar una serie de denuncias en el Tribunal Supremo británico en contra del referendum, y Moore no estaba dispuesto a tolerarlo. «Con todo mi respeto por los amigos juristas, es el pueblo de Escocia el que debe decidir, y no los abogados en un tribunal«, destaca.
«Estudio la situación en Cataluña y España con mucha atención, y es fascinante mirar lo que está pasando», reconoce Moore cuando se le pregunta sobre el debate de la consulta catalana. Para él, en última instancia «la política y la situación legal se tienen que unir». «Tener una situación con un recurso legal a un resultado legítimo es inaceptable. Pero tener una situación política en el que la legalidad está impidiendo la voluntad de la gente también es difícil«, remarca.
Aunque reitera que no le corresponde decir a los catalanes y españoles «como tienen que hacer para salir adelante» admite que le gustaría que «se hablase y se encontrase un acuerdo político». «Se debe tener paciencia», asegura. «En el Reino Unido, en Escocia, sabíamos que el mandato (para celebrar una consulta) existía, y como demócratas lo queríamos honrar», destaca. «Tuvimos un debate político maduro, una transferencia legal del poder, y desde entonces no ha habido discusiones sobre el proceso», añade Moore, que cree que lo más importante es hablar sobre si es necesaria o no la independencia, y no sobre si se puede o no votar.
«Hemos dejado a la gente decidir»
El político liberal-demócrata se niega a hacer paralelismos directos entre Cataluña y Escocia porque «cada país tiene sus circunstancias» pero admite que los escoceses tienen «una ventaja porque la naturaleza del Reino Unido es diferente a la de Cataluña y su relación con España«. «También tenemos una situación constitucional diferente», indica. Moore cree que se puede mirar el pacto de Edimburgo que él diseñó «como un ejemplo» pero no le «gustaría decir que es un modelo para otros a copiar».
Preguntado sobre si España se va a sentir «incómoda» por la decisión de Londres de autorizar un referendum en Escocia, Moore ríe y asegura que es «muy consciente» de que se les analiza «de muy cerca». «Recibimos muchos consejos, mucha gente vino a hacer preguntas», confirma. Según él, la importancia del Acuerdo de Edimburgo es que habrá demostrado el éxito de la democracia. «Se ha establecido el proceso, hemos demostrado que podemos resolver un tema consitucional muy complicado pacífica y políticamente. Tenemos que dejar a la gente decidir«, destaca.
Moore descarta que la Unión Europea —»una unión de estados miembros»— intervenga para forzar a España a aceptar una consulta porque se trata de una cuestión «interna». «Comprendo el deseo del pueblo de Cataluña, de una parte, de ser un estado independiente, y me parece que el caso de ha defendido vigorosamente, pero al final estas circunstancias se deben resolver dentro de los propios países», estipula Moore, que cree que el resto de socios no debe interferir. «Corresponde al estado y al territorio resolverlo por sí mismos políticamente, y después la comunidad internacional responde a esta decisión», destaca, añadiendo que es «fundamental» no interferir en los asuntos internos de otro estado.
«Confío mucho, como demócrata, en el poder de la política», asegura Michael Moore, que dice que la labor de los representantes de los ciudadanos es «resolver los intereses enfrentados y respetar la voluntad de la gente. «En Cataluña y España se tomará un camino, aunque no está claro cual, pero hace poco más de un año tampoco estaba claro cómo lo resolveríamos en el Reino Unido», destaca. Moore dice tener «optimismo» en el que los procesos de negociación pueden funcionar «incluso cuando tienes políticos muy diferentes».
¿Nuevos estados dentro de la Unión Europea?
Michael Moore asegura durante la entrevista con la ACN que no tiene «ninguna razón para creer que ningún país de Europa» tuviera «una objeción de principios» para incluir una Escocia o una Catalunya independientes dentro de la UE. «El principio que Escocia, Catalunya o el país que nazca en el futuro sea miembro no debería ser difícil para ningún país particular, pero las políticas del acuerdo son otra cosa», argumenta.
Para este liberal-demócrata, las dificultades se encontrarían durante el proceso de negociación y ratificación para incluir el nuevo estado en el club europeo, un tiempo durante el cual no queda claro, según él, si el nuevo estado escocés estaría aún en el Reino Unido o saldría temporalmente de la UE. «Es muy desestabilizador», asegura. «Espero, claro, que Escocia se mantuviera en la UE, sería desastroso si no pasase, pero darlo por hecho de manera automática es poco sensato», indica. «No habrá nada automático», remarca.

Fuente: Vilaweb