Artículo de Joan Batlle
El gobierno en funciones, ha firmado el decreto de aprobación del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro. Este plan prevé un caudal mínimo de 3000 hm cúbicos, en el tramo final del rio. Generalitat, Comunitat de Regants y PDE exigen un caudal mínimo de entre 5871 (en periodos de sequia) y 9907 hm cúbicos.
Menos de 5500 hm cúbicos de caudal ecológico supone una condena “Si llega menos agua, también llegan menos sedimentos al delta y ello lo llevara a su desaparicion»segun Susanna Abella, una de las portavoces del PDE.
Existe el peligro de un aumento de salinización en el rio, así como el incremento de los periodos de anoxia, es decir, de falta de oxigeno en el agua, consecuencia destrucción del ecosistema.
Este plan es la aniquilación medioambiental y la ruina económica de la zona del delta, y el pueblo catalán no lo vamos a consentir.
Y en eso llego el 7 de febrero y nuevamente esta estructura de Estado que somos nosotras las catalanas, la Republica en movimiento nos hemos empoderado y nos hemos movilizado.
Decimos no a ese negocio que significa para las multinacionales y para las constructoras y los bancos del Ibex 35 la construcción de 52 embalses, que prevé el plan. Defendemos nuestra soberanía, la que declaro nuestro Parlament en 2013 y reafirmo la mayoría republicana en la declaración de inicio del proceso de Independencia.
Le decimos alto y claro al Estado español que no queremos levantar muro ni frontera alguna, pero que queremos gobernarnos y que el Reino de España no esta legitimado para decidir ni sobre un palmo de tierra, ni sobre una gota de agua de la Republica Catalana.
Somos la Republica Catalana, los derechos de nuestra tierra, de nuestro aire, de nuestra agua y de las personas son innegociables y nosotras las catalanas y solo nosotras decidimos.
Esta lucha de defensa del agua demuestra que construir la Republica no va de nacionalismo ni de banderas, va de soberanía, de nuestra soberanía catalana y va de derechos, de los derechos nacionales, cívicos, políticos, sociales y económicos de las personas, las piedras vivas de la Republica Catalana