No existe fractura, existe una mayoría de catalanes que quiere aplicar en nuestro país los valores de la República

Una  sociedad democrática puede estar dividida pero nunca fracturada, porque precisamente para eso se inventó la democracia, para que el debate social y político se vehicule a través del diálogo, el respeto  a la diferencia y el resultado de las urnas.

Los contrarios al proceso democrático soberanista que está llevando a cabo la mayoría del pueblo catalán, al no ser capaces de entenderlo, buscan falsos tópicos para poder atacarlo.

Tópicos como que si la escuela los educa contra España, que si las malas compañías, que si el nacionalismo catalán, que si  estamos aducidos por la magia del presidente Mas, que si nos hemos vuelto locos, etc, etc.

¿Cuando comprenderán que el problema lo tienen ellos, pues habiendo sido el imperio más grande del mundo no han sido capaces de conservar ningún territorio? ¿Cuando comprenderán que desde la fuerza y la superioridad moral no se acallan los sentimientos ni la realidades sociales de los pueblos?

Quizás cuando lo entiendan puedan reflexionar y comprender que otros países enfocan las relaciones negociando y dialogando educada y democráticamente salvando lo que se pueda antes de llegar a una separación final.

De todos los países que se han independizado de España ninguno de ellos ha querido volver a la madre patria.

Para rebatir esos falsos tópicos sobre la deriva soberanista en la sociedad catalana, me gustaría poner el ejemplo de SÚMATE, esta organización compuesta por catalanes castellanoparlantes, cuyo objetivo es la defensa del proceso democrático y soberanista que persigue Cataluña.

SÚMATE rompe uno de los principales tópicos inventados por los partidarios del no: demuestra que no nos divide la lengua. Demuestra que hablando (no con la lengua sino con el lenguaje de iguales) la gente se entiende; que la cultura, la diversidad, los sentimientos y los orígenes hacen grandes a las sociedades, hacen grandes a las mentes y hace sabias a las personas.

En mi caso, por lo tanto, primer tópico roto: la lengua materna castellana no me separa de la realidad de allá donde vivo.

Segundo tópico que desmontar en mi caso: mis origenes y mi educación

Nací en Madrid hace 74 años, por lo tanto no educado en la pérfida escuela catalana sino educado en el “Nacional Catolicismo” que la escuela nos imprimía desde el recio carácter de lo que llamaban raza Española a través de la asignatura del “Espirito Nacional” (por cierto asignatura que computaba para aprobar el curso).

Mis orígenes y mi educación nunca me han separado de mi capacidad de reflexión, de la crítica y de la opinión propia; y no será porque ya desde pequeño no intentaran todo lo contrario, mi adoctrinamiento en la grande, libre y católica.

Tercer falso tópico: no soy nacionalista

Estoy seguro de que no lo soy debido a que el nacionalismo que mame en la escuela, me inoculo para otros nacionalismos. Por supuesto, respeto todo sentimiento de amor a la tierra, que no supongo ningún signo de superioridad racial, caso que en todos mis años que llevo en Cataluña no he detectado, más bien he comprobado un carácter dialogante y negociador que en ocasiones me ha hecho reflexionar sobre algunas actuaciones arrogantes  de otras latitudes.

Me siento socialista; fui  militante durante 27 años de la FSC y después del PSC cuando por la unión de estos se formo este partido, por lo tanto y como pueden comprobar lejos de ser seducido o aducido por nacionalismos.

Pese a todo lo expuesto me siento independentista y defiendo una futura república catalana. No olvido, como regla máxima en mí, que principalmente me siento profundamente demócrata y, que como tal, creo en la libre autodeterminación de todos y cada uno de los pueblos.

Paco Martínez.

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