TÚ, QUE ENARBOLAS TU BANDERA

“Las personas nos definimos por nuestras acciones”; una frase adoptada por algunos como verdad absoluta e irrefutable. Desde mi punto de vista, habría que considerar algunos matices, pues un mismo acto puede resultar un orgullo para sus semejantes o una sentencia para con ellos. En otras palabras, nuestra percepción sobre el contexto, los actores y los actos de los mismos condiciona esa definición, esa reflexión que nos hacemos.

Estos días se ha convertido en trending topic un sketch del programa El Intermedio de La Sexta cuyo protagonista es Dani Mateo, uno de los presentadores. Para algunos, un programa de rojos-separatistas; para muchos, uno de los programas más serios que se emiten por televisión; para otros, un programa de humor. Cada uno de nosotros tenemos una percepción de la realidad distinta y, además, a cada persona le llega la información en un contexto, momento y posición concreta, que condiciona nuestra opinión sobre lo que vemos. Creía necesario comentar lo anterior porque son cosas que, por no tenerlas en cuenta o darlas por hecho, después acaban siendo las condiciones que generan malentendidos y conflictos.

Ese sketch ha tenido, como todo acto, unos resultados. Son muchos los que han sentido orgullo de la rojigualda (después de ser supuestamente ofendida) y han salido a defenderla en sus redes sociales, como si de una guerra se tratase, porque han percibido que este presentador no les respetaba y manchaba, literalmente y metafóricamente, su orgullo patrio: <<¡Y es que encima es español el puto “progre”!(…) ¡Y la de gente que ha muerto luchando por esa bandera, defendiendo el país donde vives, desagradecido! (…) ¡Seguro que si hubieran hecho lo mismo con una republicana o una estelada los tacharía de fascistas!>> En fin… españoles, muy españoles y mucho españoles, como diría alguno de los ofendidos.

A vosotros, que estáis leyendo esto, os pregunto:

¿No os ofende vivir en un estado con un 30% de pobreza infantil? ¿No os ofende vivir en un modelo de país que nace a voluntad y permiso de un dictador que disponía de campos de trabajo para su tan amada población, a la que sometió a vivir en la miseria durante, al menos, 40 años? ¿No os ofende vivir en un país defendido por aquellos que conspiran contra sus rivales políticos, que afirman súper orgullosos, y cito literal, “nos hemos cargado su sanidad”? Quiero suponer que sí, porque ese señor hablaba de MI sanidad, la de todas y todos que viven en Catalunya.

¿No os ofende vivir en un país del que sus jóvenes tienen que emigrar porque el trabajo que se genera es, en un 90%, temporal y sin garantías de estabilidad, generando grandes dificultades para la emancipación e incluso para la recaudación pública? ¿No te ofende vivir en un país en el que existen 4 lenguas cooficiales y que la existencia de algunas de ellas sea utilizada por algunos para confrontar a la población, en lugar de contribuir a un mayor enriquecimiento cultural? Creo que sería útil que andaluces y castellanos tuvieran la oportunidad de aprender catalán y que catalanes, valencianos o asturianos pudieran aprender vasco, por ejemplo; alomejor ayudaría a que el talento y la inversión hecha en la educación pública se quedasen en vuestra amada España. Si aprender las distintas lenguas que se hablan territorio nacional te hace ser menos patriota, explícame cómo convences a los que se quieren independizar. Ya te lo digo yo, no puedes.

¿No os ofende vivir en un estado en el que, al menos hasta el último año, el 50% de sus ciudadanos no se pueden permitir ni siquiera una semana de vacaciones? ¿No os ofende defender con uñas y dientes un modelo de estado en el que la separación de poderes es más un ideal que una realidad? ¿No os ofende que el jefe del estado sea, por ley, “inviolable” y que después se nos venda que todos somos iguales ante el mismo ordenamiento jurídico, cuando parece ser que a su familia se le disculpa y encubre todo lo que evade en paraísos fiscales o que, en caso de estar involucrada en casos de corrupción, toda la responsabilidad cae sobre el que no se apellida Borbón? ¿Con qué confianza te amparas en el sistema judicial de tu país cuando es inviable económicamente para muchos hacer frente a las tasas para llevar a cabo las denuncias? ¿Y qué os parece que el Tribunal de Estrasburgo, o también conocido como Tribunal Europeo de Derechos Humanos (poco sospechoso de ser rojo-separatista), haya dictaminado que Arnaldo Otegi no tuvo un juicio justo? ¿Qué pensáis ahora, que nos encontramos ante un juicio inminente a cargos públicos escogidos por el pueblo catalán en base, principalmente, a un delito de rebelión que nunca existió y que, además, lo juzgue el mismo organismo que juzgó al político vasco? ¿No os ofende que (sí, otra vez) el Tribunal Supremo, cinco días después de haber dictaminado que son los bancos quienes deben hacer el pago de un importante impuesto sobre las hipotecas, se contradiga y cambie su dictamen en favor de los mismos bancos, perjudicando a millones de ciudadanos (haciéndonos pagar el impuesto) saltándose las leyes administrativas y procesales? Esto se llama aberración judicial y nos afecta a todas, no solo por lo que es, sino por lo que supone: un escándalo, el descrédito total del poder judicial de un estado que se hunde cual Titanic, una crisis SUPREMA de legitimidad. Si los ciudadanos no creen en la Justicia, ¿sobre qué base se sostiene del estado?

A mí me gustaría que lo que ofendiera a un patriota fuese todo lo anterior y no sonarse en una bandera, por muy rojigualdas, por muy tricolores o por muy esteladas que sean, parafraseando al diputado Gabriel Rufián. Me crispa que sea eso lo que consigue que haya gente que reaccione. Me entristece que sea eso lo que se interprete como un ataque a los españoles y no sea el verdadero ataque a otras cosas más importantes y más necesarias para nosotros, mucho más nuestras que una bandera. Como he explicado, hay cientos y cientos de motivos más dignos por los que sentirse ofendido. Pensad una cosa: mientras vosotros rajáis de un periodista que saca las verdades de los poderosos en un espacio, cuanto menos, distendido, en Catalunya ayer, en la adoctrinadora TV3, los presentadores Toni Soler i Jaír Domínguez, del programa Està passant de la televisión pública catalana, se sonaron en una senyera (es más, tenían una caja entera) y la tiraron a una urna del 1 de octubre. No creo que les haga ser menos catalanes ni menos independentistas, en caso de que lo sean, ni que sean menos dignos de pertenecer a su tierra. Tenéis la piel muy fina para cosas mucho menos importantes que otras, que si se merecen defensa patriota. Alomejor ese es el problema que tenéis, que algunos han construido un modelo de estado en base a símbolos, en lugar de para con su gente. Y lo sufrís vosotros, lo cual me entristece, porque no sois conscientes.

Toda persona, cuando hace algo, lo hace con una intención, con un propósito… y espera unos resultados. No todas las maneras de hacer son válidas y resulta dificultoso establecer cuáles sí y cuáles no, porque genera debate. Es más, de eso se trata la política. La política no es más que el choque, el conflicto, la deliberación, la conformación, la aceptación y el rechazo de unas formas u otras de gestionar lo que es de todos. Por lo tanto, cuando un acto tiene relación con algo político, siempre genera o suma, o resta.

Políticamente, económicamente y sociológicamente hablando, el actual modelo de Estado español es un fracaso. Cada día que pasa, la información y los datos contrastan que es un sujeto en descomposición, agotado, cuyos pilares se derrumban uno tras otro. Recientemente, primero el bipartidismo, que empieza su caída en 2011 a raíz del 15-M; más tarde la idea fundamental de la forma del estado, basada en que el Rey no se mete en asuntos políticos y que ejerce de árbitro imparcial, que cae el 3 de octubre de 2017 con su discurso a la Nación después de los acontecimientos relativos al referéndum del 1 de octubre, junto con la no separación de poderes,provocando el descrédito de gran parte de la población (primero catalana y ahora española) sobre el poder judicial, que se nos muestra corrupto e ilegítimo.

Aquí aplico lo que dice un cantautor que me gusta mucho, Manuel Carrasco, en una de sus letras “(…) Pero cuando encuentro espacio en los escombros resucito. Aunque pierda siempre gano, nunca me des por vencido. Cuántas veces intentaron que vendiera mis principios, menos mal que no pudieron arrancarme de mi sitio.” Comprendo que a veces puedas tener dudas sobre quién defiende de manera más real lo que es de todos. El primer paso para decidir y confirmarte en quién te vas a apoyar es descartar a aquellos en quién NO te quieres apoyar. En mi caso, me dije que no iba a reconocer a aquellos que hicieron que dejara de sentirme orgulloso de esa rojigualda a la que yo asociaba unos principios compartidos que no representa… y a los hechos me remito.

“Y para que quede claro, por si algunos no lo entienden. Eruditos y entendidos, que mi acento es mi ADN. Que no es ninguna bandera, que es una canción de cuna que mi madre me cantaba(…).

Hagamos la República Catalana no por una bandera, sino por unos valores. Yo quiero sumar.

Quiero que os suméis.

Som el fruit de moltes derrotes, però també som la llavor de totes les victòries.
Libertad presos políticos catalanes ya.

YouTube: Comparsa “La Playa” – Tú que enarbolas.

7 de noviembre, 2018
Alex Aranda
Instagram: @alex.aranda26, @lenaufragee_
Twitter: @alex.aranda26

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