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Antonio Murcia: «Luchar contra una sola derecha es más productivo que contra dos»

Uno de las últimos fichajes en Sabadell de la asociación Súmate es el conocido administrativo de Urbanismo del Ayuntamiento de Sabadell (actualmente de baja por enfermedad), miembro de La Entesa y responsable de Urbanismo de la AV de Torreguitart, Antonio Murcia Navarro, 56.

Lleva aquí 50 años.
Eso es, me trajeron de niño desde Zeneta, Murcia… como mi nombre indica.
Y ahora es de Súmate.
Soy de la hornada de independentistas hechos por Madrid.
¿Qué significa eso?
Pues que hace 10 años ni me planteaba la independencia de Catalunya. Pero viendo el maltrato y la intransigencia que recibe Catalunya y yo mismo cuando voy por ahí…
¿A usted le han maltratado?
A mi en Madrid me han rayado el coche por llevar matrícula de Barcelona y pegatina CAT. Aquí en Catalunya nadie hace eso.
¿Hacemos otras cosas?
Contra los españoles nada. Pero ellos recogen 4 millones de firmas contra el Estatut, boicotean nuestros productos… eso te empuja.
¿Qué le dicen en Zeneta?
Me llaman el catalán y siempre están con eso de que los catalanes lo queréis todo.
¿Qué les responde usted?
Que una cosa es solidaridad y otra beneficiencia. En mi familia unos son del PP y otros del PSOE, pero en cuestión de Catalunya son lo mismo.
¿No le entienden?
Yo les digo cuando tienes que operarte de la rótula o de cataratas, vas a Barcelona, ¿no? Pues todo eso es más lista de espera para nosotros y no os lo echamos en cara.
Mal rollo.
Ya no porque ahora cuando voy a mi pueblo ya no hablamos de política. Pero aún están con eso de que la escuela es un foco de independentistas y que si hablas castellano te persiguen. Claro, es que ellos miran Tele-5.
¿Y eso le ha llevado a la independencia?
No, todo eso es anécdota. Yo estuve en IU, soy de izquierdas de toda la vida y necesito política de proximidad, como los alimentos ecológicos y sostenibles.
¿El poder cuanto más cerca mejor?
Eso es. Ahora hemos de luchar contra dos derechas, la estatal y la catalana. Si con la independencia, nos quitamos de encima el PP, que es la más cavernícola, reaccionaria y chulesca, ya sólo nos va a quedar la derecha de CiU. Divide y vencerás.
Muy astuto.
El poder cercano lo controlas mejor. Por eso ahora soy de la Entesa porque su política nace de aquí, del territorio. Luchar en un solo frente es más productivo. Como Mao Tse Tung.
¿Qué pinta ahora Mao en esto?
Mao primero se alió con la derecha china para expulsar a los japoneses y, una vez expulsados, arremetió contra la derecha. Yo también voy con CiU porque por ahora mi meta es la misma. Pero después ya no lo será.
Según esa teoría también esta dividendo la fuerza de la izquierda.
No porque en España la izquierda ya no pinta nada.
¿Por qué estamos haciendo esta entrevista en castellano?
Si vols parlem català. Cap problema. Pero pienso en castellano y cuando hablo de estas cosas prefiero que las ideas queden claras.
¿Se puede ser independentista y hablar en castellano?
¡Jo si se puede! Yo conozco montones. En Ca n’Oriac y Torreguitart hay muchísimos. Muchos amigos y vecinos míos se han hecho independentistas en los últimos años…
¿Insinúa que en Torreguitart ganaría el Si-Sí?
No. Pero posiblemente ganaría el Sí-No.
¿Hace proselitismo?
Todo el que puedo. Es que aportamos el 20% del PIB pero somos los novenos en Bienestar Social. En los barrios aún nos queda mucho por hacer.
Fil a l’agulla
Entrevista publicada en la sección «Cara a Cara» del Diari de Sabadell.
A RITMO DE SEVILLANAS
La delegación sabadellense de Súmate se presenta oficialmente este viernes, día 28, (19’30h) en el Centro Cívico de Can Rull (Sant Isidor, 51). Asistirán el presidente cordobés de Súmate, Eduardo Reyes, el presidente de Altres Andalusos, Lluís Cabrera («catalán de Jaén»), la concejal de ICV, Carme García («catalana de Extremadura») y, expresamente venido desde Jaén, el representante del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Andrés Bódalo. Actuarán el guitarrista Peret Reyes y un grupo de sevillanas.
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Testimonio: «Sí al dret a decidir!»

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Nací el 15 de Junio de 1977, día de las primeras elecciones democráticas en España. Atrás quedaban más de cuarenta años de dictadura franquista y la lucha por la libertad parecía dar sus frutos, materializándose en la Transición y, con ella, la Democracia. Los presos políticos, contrarios al régimen, habían sido puestos en libertad y los delitos franquistas, a su vez, quedaron impunes con la Ley de Amnistía, en aras de la Democracia y la Paz. La vida de los españoles pasaba del blanco y negro al color en cinemascope y se alardeaba de un cierto triunfalismo demócrata, dando como fruto a una generación totalmente ingenua, los que fuimos un día “los hijos del bienestar”, temerosos del “pillaje” que vimos en las calles durante los 80, pero totalmente indefensos ante nuestra depredadora clase política.En casa hablamos castellano. Mi madre vino de Lucena, Córdoba, con apenas seis años. Mi padre nació en L’Hospitalet, igual que su padre, pero su madre y abuelos también llegaron de diferentes partes de España, así que mi familia paterna es también castellanoparlante. Mi padre, además, ingresó muy joven en las fuerzas de seguridad del estado, donde trabajó toda su vida. De este modo, su sentido patriótico era el que había aprendido durante su adolescencia y juventud, en el ejército y en su trabajo, el franquista. De la experiencia de vivir con mi padre podría escribir una trilogía, hoy desde el cariño, pero quisiera seguir explicando mi testimonio sobre cómo llegué a declararme independentista.Durante los años de colegio, conviví en la escuela pública con hijos de emigrantes españoles, como yo, magrebíes de distintos países y catalanoparlantes, todos juntos, sin problemas étnicos ni lingüísticos, sin distinciones, salvo una. Solo se estudiaba la religión católica, por lo que los compañeros árabes o testigos de Jehová no podían estudiar su religión en el colegio como los demás. Creo que ahí fue cuando empecé a hacerme preguntas. Aprendí el catalán desde muy niño, en la calle, con algunos de mis amigos y también en el colegio. También aprendí cuatro cosas en árabe que hoy no recuerdo. Conocí la Historia en castellano, pues nuestro profesor de Sociales era de Cuenca y nadie nunca planteó ningún problema. Esto mismo ocurría con otras asignaturas, como inglés, matemáticas y, lógicamente, castellano. Jamás, a ninguno, nos pareció extraño hablar entre nosotros en castellano y que el libro estuviera en catalán, o viceversa. Somos bilingües.Hablando entre compañeros y amigos, ya en época de instituto, fue como entendí, aunque no lo compartiera, el sentimiento nacionalista catalán, pues, desde sus orígenes, Las Españas estuvieron formadas por pueblos diversos y todos sabemos qué sucedió tras los Decretos de Nueva Planta el 1716. De este modo, yo crecí y me hice un hombre confiando en que aquel acuerdo semifederalista de la Transición, el Estado de las Autonomías, caminaría hacia algo definitivo, un país cada vez más democrático en el que todos los pueblos cabríamos y confiaba, por lo tanto, en una evolución positiva y democrática del proceso, como es natural, y no creía en una involución del mismo, como veo que realmente ocurre.

Hoy, pasada ya alguna década, vistas las mentiras, los insultos, el ninguneo al Parlament de Catalunya, a sus leyes, el retroceso en los logros conseguidos en sanidad, en educación, vista la pantomima que resulta la justicia española, visto el ataque directo por parte del estado a sus idiomas que no son el castellano en lugar de cuidarlos, visto que se intenta, una y otra vez, ejercer la Democracia que nos es tan legítima y se hacen leyes y jurisprudencias que prohíben explícitamente ese ejercicio, visto que la ley está por encima de las personas y que éstas no están capacitadas para cambiarla, visto que los hijos de los amnistiados libertarios siguen sin enterrar sus muertos, mientras los hijos de los amnistiados represores heredaron un buen puesto en los ministerios y diputaciones me doy cuenta de que construimos, de nuevo, un país en el que no cabe nadie, pues la democracia otorgada no es la suficiente, siquiera, como para respetar un Estatut elegido democráticamente, por anticonstitucional. ¿No será que la Constitución es antidemocrática?

Me doy cuenta, también, de que el gobierno español, de uno u otro color (aunque cada vez es más difícil distinguirlos), nunca será capaz de guiar a nadie hacia un futuro mejor, visto que son las organizaciones civiles como, por ejemplo, aquellas que defienden a los desahuciados o las que organizan comedores sociales, las encargadas de suplir las carencias de la clase política, insensible e inútil, presionando a entidades bancarias y políticos para que den marcha atrás en sus injustas pretensiones que solo defienden los intereses de los “mercados”, es decir, los bancos y las grandes fortunas.

Por eso, ante tanta injusticia e incapacidad, yo me sumo a esta iniciativa, porque creo que es fundamental que seamos nosotros los que podamos decidir democráticamente sobre nuestro futuro, tengamos la ideología política que tengamos, tengamos la cultura que tengamos, haciendo un país entre todos, porque nadie mejor que nosotros mismos como prueba empírica de que no hay ruptura en la sociedad catalana, que somos un solo pueblo, uno de los muchos que pueblan esta nación de naciones, y que no es otra cosa que esa arcaica y reduccionista visión de España aquello que precisamente la hace inviable, aquello que la despedaza en añicos y nos obliga, en un ejercicio de pura responsabilidad, a luchar por la Justicia Social que se nos arrebata ante nuestras atónitas narices, nos obliga a luchar por la Democracia que realmente nunca tuvimos. Ante esta enorme carencia, no se me ocurre nada más democrático y responsable que votar para poder seguir nuestros propios pasos.

Sí al dret a decidir.

Raoul Gonell Herrera (L’Hospitalet)

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Testimonio: «Yo soy un catalán nacido en Huelva»

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«Yo soy un catalán nacido en Huelva».

 

Nací en Calañas (Huelva) y viví en Tharsis y tengo mucha familia en Villanueva de las Cruces. Llegué hace 46 años a Catalunya. He vivido en Cornellá de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat, Palau de Plegamans y llevo 12 años viviendo en Reus, en la que estoy totalmente integrado como un reusenc más.
A los 20 días de llegar, ya estaba trabajando en la Corberó (Esplugues de Llobregat), donde casi todos los compañeros eran catalanes. En ningún momento me sentí discriminado por el idioma. Me hablaban en castellano y algunos en catalán, lo que siempre agradecí, porque me ayudó a conocer esta tierra.A los dos años me traje a mis padres y mis tres hermanos a un piso. Mi padre nunca había vivido en un piso. Vivíamos en el 5º, y los primeros días no nos dejaba asomarnos por la terraza. Tenía miedo de que cayéramos.Todo lo que tengo, por supuesto con mi esfuerzo, se lo debo a Catalunya. Nos vinimos aquí, porque en nuestra Andalucía no había futuro, y aquí, en aquella época éramos los inmigrantes, pero el que tenía ganas de trabajar y formarse lo podía hacer.

Mi esposa es catalana, hablo con ella en castellano, tengo cuatro hijos y a dos les hablo en catalán y a dos en castellano. En mi casa nadie ha sufrido discriminación de ningún tipo.

Cuando he viajado a Andalucía, siempre he sido el catalán, cosa que me enorgullece, como le ha pasado a todos los que estaban en mi situación. Pero nunca voy a renegar de donde nací. Yo soy un catalán nacido en Huelva.

Mi vida está en Catalunya. Mi familia, mis hijos y mis nietos viven aquí, y yo quiero lo mejor para ellos.

Por eso, estoy en SÚMATE, porque creo que se debe consultar al pueblo catalán qué quiere ser en el futuro, votar habiendo recibido la información necesaria de lo que significará ese referéndum.

Catalunya no puede seguir con este estado de recortes en sanidad, educación y servicios sociales.
Catalunya no puede seguir con los estudios universitarios más caros de España, y menos becas.
Catalunya no puede seguir con la solidaridad que permite que bajen impuestos en otras comunidades y aquí nos acribillen a recortes por culpa de ese exceso de solidaridad.
Catalunya no puede seguir soportando el menosprecio de los gobiernos españoles, tanto del PP como del PSOE.

La sociedad civil está consiguiendo lo que no han podido los partidos políticos convencionales, con las Diadas del 2012 y 2013. Ya se están dando cuenta que esto va en serio.

Tenemos que informar con detalle a los que, como yo, nacimos fuera y aclararles todas las dudas que tengan. Tenemos que desmontar las campañas de mentiras de la prensa, radio y TV del resto de España.

Tenemos que votar, y yo votaré SI a la INDEPENDENCIA. Sabemos que después no será todo de color de rosa, pero será lo que nosotros queramos, y elegiremos a los gobernantes que nos merezcan confianza. No permitiremos ninguna corrupción.

¿Por qué lo hago? Pues porque no me gustaría que el dia de mañana, mis hijos me echen en cara que no hice nada por luchar para conseguirles un futuro mejor.

Juntos podemos! Por eso.. SÚMATE!

Bartolomé Pluma Marianas (Reus)

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Testimonio: «Antes quería un pacto fiscal; ahora, independencia»

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Soy catalán porque me siento catalán, aunque no siempre fue así.

 

Mis padres fueron de aquellos emigrantes de los 60 que tuvieron que salir de su pueblo porque solo vivían de lo que podían robar en el campo; ninguno de ellos fue a la escuela. Con 22 años mi padre emigró a Alemania durante 2 años y con el poco dinero que ganó pudo hacerse una casa en en un barrio a las afueras de Barcelona con muy pocos servicios, el barrio de Torre Baró, un barrio obrero a las afueras de Barcelona donde tenían que ir a la fuente a por agua y lavar la ropa en el rio Besòs.
Este barrio pronto se lleno de emigrantes andaluces como ellos. Se trajo a la que entonces era su novia, de 16 años; ella se puso a servir en un hotel y él se dedico a la construcción. Tuvieron 5 hijos (normal en aquella época) y ninguno de sus hijos tuvimos la oportunidad de conocer esta tierra maravillosa, por motivos económicos, ni pudimos aprender su idioma y su cultura. Nuestro entorno era prácticamente andaluz (o de otras comunidades de España).Mis padres mejoraron un poco su nivel económico y marcharon a Ciutat Badia (hoy en día Badia del Vallès). Al menos tenían agua potable y no era un barranco en el que colgaban las casas o barracas. Alguno de sus hijos mayores pudo estudiar algunas horas semanales de catalán. Vivíamos en Cataluña pero en un ambiente totalmente español; para ser más concreto un ambiente andaluz. Escuchar a alguien hablar en catalán era todo un acontecimiento. Mis padres por aquellos tiempos pertenecían a la peña andaluza del barrio, y yo aprendí al mismo tiempo a bailar sevillanas en la peña y sardanas en el colegio.Recuerdo que cuando yo tenía 11 años hicimos las primeras vacaciones para ver a mis abuelos a Villanueva del Río y Minas (Sevilla) al pueblo de mis padres. Fue tan tercermundista la experiencia que cambiaron los billetes de tren y volvimos 15 días antes de lo previsto (aquello no eran vacaciones era una penitencia). Si nosotros vivíamos de una manera humilde, aquello era África. Todavía lo recuerdo y se me ponen los pelos de punta y me lleno de tristeza; yo no volví al pueblo con mi marido hasta 20 años después. Y mis padres tenían tan malos recuerdos de la tierra en la que nacieron y tan mal les trató que le pagaban los billetes a mis abuelos para que viniesen a vernos porque no querían volver y recordar aquellos tiempos.

Mis hermanos y yo nos hicimos mayores y prosperamos, todos nos casamos. Yo me casé con un catalán, que una de las primeras cosas que me dijo fue: «habla como tú quieras, pero yo no te puedo decir t’estimo en castellano, yo te hablare catalán si no te importa«. Creo que fue en ese momento cuando empecé a estimar Catalunya. Ese y cuando después de dos años regalándole a mi suegra una rosa y un libro en catalán por Sant Jordi, ella llorando me dijo que no sabía leer catalán. Esto pudo conmigo.
Hoy en día todos mis hermanos entienden al menos el catalán y, por suerte o porque nos lo hemos currado, conocemos nuestra tierra de punta a punta, y la estimem hasta el punto de votar un SÍ a la independencia. Seguimos teniendo familia en Andalucía y no perdemos ni queremos perder el contacto.
No reniego de la tierra de mis padres: me gusta Andalucía como me gustan muchas comunidades de España y muchas ciudades europeas. Pero yo ahora no me siento español. Jo soc català y no creo tener muchas cosas en común con ellos; ni peores ni mejores, diferentes, pero con el agravante de que me siento ciudadano de segunda, por lo tanto me siento maltratado y encima insultado. Al principio quería un buen pacto fiscal, ahora ya no, ahora me parece poco…Quiero la independencia, no quiero unas rodalias de las que solo son míos los horarios, y no quiero que me digan cómo hay que educar a los niños; no quiero tener que presentar mis cuentas a un país que hace las cuentas que les da la gana.
Carlos Real (Barberà del Vallès)
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Testimonio: «Tenemos un Estado que nos está perjudicando»

Jorge García es miembro de SÚMATE. Vive en l’Hospitalet de Llobregat; su madre es de Extremadura y su padre de León. Normalmente se expresa en castellano, y le gustan muchas cosas de España, allí tiene mucha família y amigos, pero no quiere ser español.
No está en contra de España, pero quiere la independencia porque cree que ya se ha intentado todo con el Estado español. «Tenemos un Estado que nos está perjudicando continuamente, un Estado con déficits democráticos, que es un fracaso absoluto», asevera Jorge. Y la solución para él es fácil: «si tenemos un Estado que no funciona, mejor crear uno nuevo«.
Esta pieza la ha realizado The Catalan Project para SÚMATE y amplía el punto de vista de uno de los personajes del vídeo de presentación de Súmate, que ya acumula más de 135.000 visitas en Youtube.

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Testimonio: Marisa Seixas

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«Los desprecios que hemos recibido han hecho que nos volvamos independentistas».

 

En los 45 años que llevo viviendo en Catalunya nunca me había planteado el independentismo, me considero una persona totalmente apolítica, sin embargo en estos dos últimos años todo lo que ha sucedido ha hecho que mi opinión se transformara.

Vine a los 15 años a Barcelona, esta ciudad me acogió, me dio trabajo; me case con un catalán que solo lo habla y no lo escribe porque en su adolescencia la educación en catalán era impensable, nunca me decidí a hablarlo por vergüenza, pero eso no me ha causado ningún problema en los años que he trabajado de recepcionista. Cuando nuestro hijo tuvo la edad escolar elegimos un colegio que impartía sus clases en catalán, porque consideramos que si en casa hablaba en castellano, lo lógico era que estudiara en el idioma del país donde vivía.
A través de Internet he conocido muchas personas de toda España y es realmente una pena la opinión que tienen o que les hacen tener de Catalunya y de los catalanes, y eso es un cultivo para el independentismo, porque todos los que vivimos aquí, tanto los nacidos como los que hemos venido de fuera, amamos Catalunya y nos sentimos rechazados por el resto de España.
Como digo al principio de este escrito en estos dos últimos años han sido tantos los desprecios que hemos recibido por parte del gobierno central, que los que hasta ahora considerábamos que con una reforma fiscal sería suficiente, han hecho que nos volvamos independentistas.
Soy consciente que lo pasaremos mal en los primeros años, porque todo lo que empieza suele hacerlo con dificultad, pero la fuerza que siempre ha caracterizado a esta nación hará que todo sea mejor para todos.
Solo espero que cuando esto suceda, las personas que gobiernen sean honestas y comprendan que los ciudadanos lo han hecho posible, que se luchado durante mucho tiempo, y nos merecemos también un cambio en la mentalidad de los políticos, queremos la independencia para mejorar todos, no solo algunos.
Votaré SI a la INDEPENDENCIA pero un NO ROTUNDO a la CORRUPCIÓN, que de eso ya hemos tenido suficiente.
Marisa Seixas (Sant Boi de Llobregat)
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VIDEO: Sentirse español y querer la independencia

Manolo Ortega, vicepresidente de Súmate, explica cómo es compatible el sentimiento español y el independentista.
Vive en Sant Vicenç dels Horts, sus padres nacieron en Andalucía, disfruta viendo jugar a la Roja, se siente español y quiere la independencia de Cataluña. Manolo tiene muy claro que las dos cosas no son incompatibles. “Yo no voy a dejar de ser español porque esto sea independiente” y añade “pero yo vivo aquí, yo soy de aquí y yo quiero aquí vivir mejor”. Explicar esto es uno de los objetivos de SÚMATE, de la cual es vicepresidente.
Dice sentirse muy defraudado por los sucesivos gobiernos españoles y tiene claro que “los que de verdad vamos querer algo por Catalunya son los catalanes […] de fuera no van a hacer nada por nosotros”, por eso quiere la independencia. Es realista al afirmar que el estado propio no solucionará todos los problemas de Cataluña pero a la vez se muestra esperanzado porque “Si las cosas se hacen con sentido común, acaban haciéndose bien. Y en eso si que nosotros [los catalanes] sí que somos unos maestros.”
Esta pieza la ha realizado The Catalan Project para SÚMATE y amplía el punto de vista de uno de los personajes del vídeo de presentación de Súmate, que ya acumula más de 130.000 visitas en Youtube.
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Testimonio: Xaro Pérez

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Muchas de las opiniones me han emocionado. Yo nací en Córdoba pero a los dos años me trajeron a Catalunya. Crecí en un barrio de Sabadell, donde habia cuatro casas (bueno, eran edificaciones muy sencillas hechas en terrenos que se vendian en trozos de 30 metros cuadrados, donde desde siempre se habia cultivado trigo). Mi padre, era tapicero y enseguida encontró trabajo en un taller de coches. Las cosas a pesar de la dificultad del momento, empezaron a ir mejor que en Córdoba, donde la miseria era tal, que no se podia comer y menos vivir. Entonces se sintió rico cuando compró (a plazos, claro) tres solares. ¡¡Tendria casita propia!! (aunque para llegar al trabajo debia andar más de una hora, atravesando barrancos y llenándose de barro hasta las rodillas cuando llovia).

El tiempo pasaba y las cosas mejoraban para nosotros. Mi madre se cuidaba de la casa y yo pude ir a un colegio de monjas. Pude estudiar y eso era primordial para mis progenitores. Siempre escuché de labios de mi padre que se debe estar agradecido con el pueblo de acogida, aprender de sus costumbres y adaptarte, sin olvidar tus raices.
Y eso es lo que hecho. Me casé con un catalán, tengo hijo y nieto catalán y me enorgullezco de esta tierra a la que quiero y respeto. En el cole nos obligaban a cantar el viva España y no nos permitieron aprender la lengua autóctona. Franco, ese dictador del que aún esperamos que sus descendientes pidan perdón por lo que hizo, creo que aún vive entre nosotros. Después de tantos años, aún hay quien intenta crear un problema en Catalunya. Que si masacran a quien habla en castellano, que si se gastan el dinero en que se conozca su idioma en el mundo, que si no hablas en catalán jamás encontrarás empleo, que si somos poco solidarios, que si odian a los españoles, etc.
Son tantas las mentiras que se dicen que hay veces que, de tan ridiculas, me hacen reir, pero tristemente, muy tristemente sobretodo cuando leo tantos comentarios en contra. La mayoria de las veces creo entender que los que critican o insultan, no tienen idea de la verdad y jamás han estado aqui.
Me apena que muchos no nos entiendan ni quieran hacerlo.
Yo soy independentista y mi familia catalana también, además de la mayoria de mi familia cordobesa. Sí, los que viven en Catalunya y que, en un principio eran socialistas y españoles, pero que ahora se han dado cuenta de lo injusta que es España con nosotros.
En Andalucia los niños tienen ordenadores gratis, en otras comunidades, hasta el dentista es gratis. Ah! ¿y que me decis de las autovias medio vacias que han hecho en lugares tan escondidos que no pasa ni un vehículo? ¿Y el AVE? Un medio de transporte tan caro, que solo China con sus muchos millones de ciudadanos está por delante de España en kilómetros de vias. Desde Madrid al cielo, ¿verdad? Y pasando por cualquier pueblo escondido, pero que tenia que tener estación de AVE por ser el pueblo o ciudad del polítiquillo de turno. (Y nos hemos endeudado hasta la médula, para tener un carísimo tren, que nadie usa, en vez de reforzar las vias y trenes de cercanias, muchos más baratos de hacer y de mantener).
Pero, han estado más de veinte años para que ese medio de transporte llegara a Catalunya. Ni pensando que era un error para los intereses de todos por lo que supone hacer factible el corredor del Mediterraneo, han querido «beneficiar» a Catalunya, por eso pretenden hacer el» corredor central», es decir, agujerear el mundo si fuese necesario, para que nada pase por aqui, todo desde Madrid.
Nuestras carreteras son de pago, nuestros niños no tienen ordenadores y menos la odontologia gratuita, nuestros abuelos no tienen lugares para que los cuiden, nuestra economia está por los suelos, porque debemos pagar más y recibimos menos. Porque España nos debe muchos millones y no quieren cumplir con lo que está escrito. Además si Catalunya les pide dinero para poder cumplir con el gasto público, debemos devolvérselo con intereses.
Injusticia tras injusticia ha llenado el vaso de la paciencia de los catalanes, sean castellanohablantes, catalanoparlantes, o de cualquier pais. Todos los habitantes de esta maravillosa tierra estamos hartos y por eso pedimos poder votar, eso es democracia y nadie debe prohibirlo y menos aún criticarlo.
Quiero deciros que yo amo Andalucia, que me encantan todas las bellezas de esta España tan plural, y que aunque mi discurso es por Cataluña, no he olvidado ni mis raices ni lo diferente que somos de norte al sur. Pero eso, amigos mios, para mí es un orgullo y jamás querria uniformar el pais, sino al contrario, me gustaria aprender el galego y el euskera y hablarlo como lo hago con el castellano y el catalán. Lo de uniformar lo encuentro una estupidez. Al contrario lo que admiraria de esta España es que todos tuvieramos facilidad para acceder a todas sus lenguas. Los políticos tendrian que saberlas además del inglés !! Pero me repugna en cambio lo que nuestros gobiernos intentan, que es uniformar y solo mantener el castellano (mal dicho español). Eso de abolir y uniformar, solo demuestra un tarannà retrógrado y anclado en el pasado, que es muy claro, intentan resucitar…!!
Visca Catalunya lliure i visca tots els que vivim i ens sentim catalans!!
Xaro Pérez (Sabadell)
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Testimonio: Yo me sumo

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Yo me sumo

Naci en Nerva, Huelva, y a los 19 años me vine a Catalunya. Desde que llegué he estado en la lucha por las libertades y mejoras de ésta sociedad, a través de Comisiones Obreras, PSUC, Asociacion de Vecinos, de padres, etc. O sea que he luchado por una sociedad mas justa en esta tierra a la que amo profundamente y a la que le debo casi todo lo que soy.Mis raices son de mi pueblo, en Andalucia, pero yo me siento más catalana que andaluza, aunque me cuesta hablar catalán. Siempre he sido respetada y bien acogida por los catalanes (estoy casada con un catalan) y mis dos hijos son de aqui.

No soporto, cuando salgo de Catalunya, que hablen mal de los catalanes. Tengo la sensación de que me estan insultando a mi, a mis hijos y a mi marido.

Tengo 59 años y quiero seguir luchando, ahora por la independencia de Catalunya, sintiéndome catalana. Ya es hora de que tomemos una decision este pueblo maltratado desde hace tiempo por el resto de España, y sobre todo desde el centralismo de Madrid.

Guadalupe Ruiz (Caldetes)

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Testimonio: Paco Martínez

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Por qué soy independentista

sumateasociacion.blogspot.com

Hola, me presento.
Mi nombre es Francisco Martínez. Soy nacido en Madrid,  tengo 74 años. Hace 69 años que vivo en Catalunya aunque por asunto de mi trabajo la família ha estado viviendo por periodos cortos en varios lugares de España.
Mi esposa Montserrat es de origen catalán; mis tres hijos, nacidos en Barcelona. En las conversaciones familiares, el bilingüismo es completamente natural, entre ellos hablan catalán y conmigo hablan castellano. Ningún problema.
De joven me aterrorizaba la idea de no poder disfrutar como la mayoría de los países europeos de la democracia, para mí el poder defender mis derechos en el trabajo o poder expresar mis ideas políticas era y es esencial en mi vida.
Clandestinamente o en libertad siempre milité sindicalmente, a pesar de mi cargo en la empresa. Durante la dictadura, la transición y hasta finales de los noventa, milité activamente en un partido político siempre de voluntario, nunca quise ocupar ningún cargo político remunerado, pues mi idea era no abandonar mi profesión.
Mi esposa y yo vivimos nuestro particular mayo del 68 (ya que en ese momento no pudimos estar en Francia) en el año 1976 en Barcelona. El día uno y el día ocho de febrero se produjeron las mayores manifestaciones en 40 años de dictadura. En ellas, la población de Barcelona, catalanes, de origen y de adopción, hablando catalán o castellano, todos unidos, gritábamos y pedíamos libertad, amnistía, estatut d’autonomia.
El Estatut d’Autonomia, para nosotros, suponía el Estado federal en el que siempre habíamos creído. La decepción vino con el café para todos. Con el tiempo nos iríamos dando cuenta de que todo el proceso había sido un fraude: la Libertad, la habían convertido en una Constitución que suponía y supone un corsé para una mayoría de los españoles; la Amnistía, solo se dió a los vivos, los muertos siguen en las cunetas, y sus sentencias judiciales sin anular, los verdugos se ríen de las víctimas, y nadie se ha preocupado por los que murieron defendiendo la libertad. La Autonomía se ha convertido en una gestora que no puede pagar sus deudas por falta de liquidez.
Todas estas conclusiones me llevaron a un estado de abandono político. Deserté de la política hasta que mi hijo, que ya se movía en ambientes independentistas, me abrió los ojos y me di cuenta que, por imposible, el federalismo era una quimera, y que la única vía posible era la independencia. Por eso me asocié a la ANC. Y me puse a trabajar para la independencia, en la asamblea territorial de Cerdanyola y en la assamblea sectorial de Jubilados.
Nosotros, mi família, no somos nacionalistas; nos sentimos, simplemente, catalanes que queremos vivir en paz y tener, como tiene la mayoría, un Estado que nos proteja y defienda. Tenemos el claro convencimiento de que los catalanes seremos capaces de construir un nuevo país europeo, un nuevo país que no tenga los defectos de los estados decimonónicos, como es hoy España.
Somos conscientes que la corrupción se ha producido en mayor o menor medida en todo el estado, pero si tenemos un queso con gusanos y cortamos un trozo, ese trozo también tendrá gusanos, pero siempre será más fácil identificarlos y quitarlos.
Hace tiempo que renuncié a arreglar España. Por otro lado los países pequeños son los que actualmente mejor funcionan, tienen una escala más humana y permiten una mayor participación de los ciudadanos en la vida política del país. La democracia puede ser más participativa y real.
Usando el sentido común se llega a la conclusión que la mejor solución para nuestra Catalunya es la independencia. Si somos independientes podremos recuperar el déficit fiscal que actualmente padece Catalunya y emplearlo por ejemplo en:
– Mejorar la calidad de nuestras escuelas y de nuestros hospitales.
– Proteger el idioma hoy amenazado.
– Homogenizar el nivel de renda de los ciudadanos.
– Incentivar nuestra industria, actualmente en recesión por falta de financiación.
– Ayudar a nuestros emprendedores a que generan riqueza y por lo tanto trabajo.
– Conceder becas a nuestros estudiantes.
– Destinar nuestros impuestos a hacer infraestructuras que nos ayuden a exportar a Europa.
– Potenciar la investigación para ganar el futuro.
– Mejorar las prestaciones sociales.
– Garantizar para todo el mundo unas condiciones de vida dignas.
– Y seguir siendo solidarios siempre que haga falta.
En resumen, podríamos garantizar el estado de bienestar.
Lo que mayor satisfacción me ha dado en de toda mi vida es saber que mis hijos vieron que en la lucha contra la dictadura sus padres estaban allí, y que nuestros nietos también tendrán la certeza de que para defender su futuro como catalanes y como ciudadanos, en un momento histórico como este, sus padre y sus iaios también estuvieron allí.
Paco Martínez (Cerdanyola del Vallès)