Categorías
Sin categoría

Nuestra presentación

El jueves 3 de octubre por la noche nos presentamos públicamentamente en el Centro Cultural de Bellvitge. Más de 300 personas acudieron a la cita para escuchar los motivos que tenemos los españoles que vivimos en Cataluña para reclamar el derecho a decidir y desear la independencia.
Con apenas un vídeo de presentación colgado en la red 5 días antes, se creó una expectación tan grande que conseguimos movilizar medios de comunicación, entidades, partidos políticos, curiosos y, sobre todo, muchas personas a las que va dirigido nuestro mensaje: personas de origen español que viven en Cataluña y que miran con curiosidad, con miedo o con simpatía el derecho a decidir y el proceso hacia la Independencia. En total, más de 300 personas llenaron una sala que pronto quedó pequeña.
El presidente de Súmate, Eduardo Reyes, entusiasmó al público con la proclama que hizo: «Hablemos como hablemos, es hora de construir juntos un nuevo país. Estamos cansados ​​de pedir lo que es nuestro y que se nos niegue siempre. Por eso estamos más unidos que nunca«.

Después de tantos años en Cataluña esta ya es nuestra casa y nos vemos capacitados para ser también actores de este proceso que reclama el derecho a decidir, y para decidir cómo queremos el país. «Aquí nadie va a romper con nadie, porque en democracia no hay rupturas ni fracturas. Los que apelan a ellas es porque no creen en una Cataluña democrática y soberana que nos trata a todos por igual, vengas de donde vengas y hables en el idioma que hables«.

«Nuestros padres eligieron Cataluña para sacar a sus propias famílias adelante. El pago que dierón fue contribuir con esfuerzo y sacrificio, junto a los catalanes que nos acogieron, para hacer de Cataluña un país capaz de desarrollarse; pero intentan llevarnos 40 años atrás, y no lo vamos a consentir».
En el acto también intervino el vicepresidente de Súmate Manolo Ortega, que dejó claro que ellos son españoles: «No queremos romper lazos afectivos con el resto de los españoles, no tenemos nada en contra de la gente de España. Estamos en contra de las decisiones tomadas por los Gobiernos españoles de turno basadas en el ahogo económico y en el maltrato político a Cataluña, por eso denunciamos enérgicamente las políticas injustas que los diferentes gobiernos del Estado español han realizado contra Cataluña en el ámbito social, económico y cultural. Muchos de nosotros hemo tenido que defender Cataluña en España y España en Cataluña, y esto último se ha hecho cada vez más difícil».

Súmate somos una asociación apartidista, pero nuestros objetivos pasan por intervenir en la política del país. Y Manolo lo tiene claro : «Con un presente tan chungo como el que tenemos comprometerse con un futuro mejor para nuestros hijos es un acto de responsabilidad. Nuestro objetivo es salir de la crisis y el medio para llegar a esa salida es la independencia, que no es una excusa para eludir la situación crítica que vivimos, como se nos quiere hacer creer, sino que es la HERRAMIENTA para salir de la crisis«.

En Súmate estamos cargados de argumentos para defender la independencia de Cataluña. Uno de los motivos que más convence a la gente es el económico y por eso participó también en el acto el presidente de la Fundación Catalunya Estat, Jaume Vallcorba, que con una exposición muy didáctica y gráfica explicó cómo Cataluña se empobrece día a día debido al déficit fiscal que padecemos. 49 millones de euros se van de Cataluña cada día y no vuelven. Sólo con este dinero, mostraba Vallcorba, se podrían solucionar buena parte de las dificultades sanitarias, educativas, culturales, sociales infraestructurales de Cataluña.

Y finalmente, nos acompañaba en la mesa el director del Taller de Músics Luís Cabrera, catalán de origen andaluz y autor de «Los otros andaluces», que atacó duramente el intento de creación de las identidades congeladas para confrontar culturas. La ruptura, para Cabrera, era «contra el franquismo, la derecha, y ahora es contra la monarquía y el estado español. Los que no hemos nacido aquí también hemos ido construyendo Cataluña, y ahora tenemos que conseguir entre todos un país más pequeño, más controlable, laico y justo, como un lienzo sin marco y sin firmar, inacabado, para que lo vayamos haciendo poco a poco entre todos. Un estado en construcción donde todos podamos participar«.

Entre el público, se vieron caras conocidas como el diputado por IC Josep Vendrell, la diputada convergente Meritxell Borràs, el diputado republicano en el Congreso Joan Tardà, la presidenta de la ANC Carme Forcadell, así como representantes de la Junta de Òmnium, entre otras personalidades invitadas.

Con este acto, Súmate da el pistoletazo de salida a la que será nuestra travesía para explicar y compartir nuestro discurso con otros castellanohablantes de Cataluña, dudosos o indecisos con el proceso soberanista.

Categorías
Sin categoría

Entrevista en ‘Migdia’ (8tv), 03/10/2013

Categorías
Sin categoría

SÚMATE en RAC105

Esta mañana hemos estado en RAC105, participando en el programa Fricandó Matiner, donde han hecho una entrevista al presidente de SÚMATE, Eduardo Reyes.

Categorías
Sin categoría

En respuesta al profesor Granell

A continuación publicamos la respuesta de Vicenç Aparicio al professor Francesc Granell.

En respuesta al profesor Granell

En la entrevista que se publica en El País el profesor Granell hace varias afirmaciones sobre una eventual independencia de Cataluña que, por su contundencia, difícilmente pasan desapercibidas al lector.

▪ Cataluña y la Unión Europea.
Es difícil saber qué sucederá con la Unión Europea si Cataluña se convierte en un estado independiente porque no hay ningún precedente de una secesión de un territorio de un Estado miembro que forme parte de la Unión.
La Convención de Viena, de 1978, sobre sucesión de estados en materia de tratados sólo se aplica en defecto de lo que prevea la propia organización, en este caso, la Unión Europea. Y aquí, cada organización internacional tiene sus propios criterios. Por ejemplo, para formar parte de las Naciones Unidas hay que solicitar el acceso, si bien ha habido una excepción, cuando Siria se escindió de la República Árabe Unida en 1961, de la que formaba parte con Egipto. Entonces fue admitida automáticamente a las Naciones Unidas. Otras organizaciones internacionales aceptan la admisión directa si se cumplen ciertas condiciones (como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), y otros no ponen ningún tipo de condiciones para la admisión directa (como la Unión Postal Internacional y la Organización internacional de la Energía Atómica). Las soluciones son, pues, diversas y dependen de cada organización internacional.
Ante el silencio de los tratados, una tesis que podríamos llamar contractualista, y que parece que es la que mantiene la Comisión de la UE cuando se ha pronunciado sobre esta cuestión, sostiene que , en tanto que Cataluña se convertiría en un nuevo estado que no sería parte en los tratados comunitarios , debería solicitar su admisión . Esta es la tesis que también sostiene el profesor Granell.
Ahora bien, en este caso hay que advertir que la expulsión automática de la Unión Europea sólo tendría lugar una vez Cataluña fuera reconocida como estado independiente, de lo contrario, es decir si el resto de Estados miembros siguen reconociendo la soberanía española sobre el territorio y la población de Cataluña, no podría darse esta » expulsión”. Es más, para que España pudiera expulsar de la Unión Europea una Cataluña que no ha sido reconocida como estado independiente por el resto de estados , debería modificar los tratados para excluir el territorio de Cataluña de su aplicación, lo que requiere la unanimidad de los estados miembros. Así pues, incluso siguiendo la doctrina que parece mantener la Comisión Europea, el no reconocimiento de Cataluña como estado y su expulsión de la Unión Europea son realidades incompatibles.
Tampoco sería necesario iniciar un proceso de adhesión que se prolongara en el tiempo. En la medida que una Cataluña independiente cumpliría todos los criterios de Copenhague , mediante una decisión en el seno del Consejo Europeo ( reunión de los jefes de Estado y de gobierno de los estados miembros ), que debería ser unánime, adoptada el mismo día de efectos de la independencia, se podría acordar la adhesión de Cataluña a la Unión Europea.
Otros autores defienden una tesis, que podríamos llamar institucionalista, según la cual con la secesión de una parte de un estado miembro se produce una ampliación interna de la Unión Europea, de modo que, en caso de independencia, Cataluña permanecería dentro de la Unión Europea, si bien deberá iniciar una negociación con el resto de los estados miembros para modificar los tratados en sus aspectos institucionales. La idea de fondo es que la Unión Europea es más que una organización internacional, se trata de una confederación o federación de estados, con disposiciones que no sólo se aplican a los Estados miembros, sino que también son de aplicación directa a los particulares.
En términos similares, en un dictamen del profesor Roland Vaubel, entiende que la solución que resulta compatible con los fines de integración de la Unión Europea, es la aplicación del artículo 34 de la Convención de Viena, según el cual ambos estados, tan España como Cataluña seguirían siendo miembros de la Unión Europea.
En medio de estas, se han planteado otras opciones, que también son compatibles con los tratados, como la que se formula en el dictamen del profesor Graham Avery por encargo del Parlamento Británico. Según esta propuesta, se produciría una situación transitoria en la que el Reino Unido mantendría la soberanía nominal sobre Escocia, mientras Escocia negociaría con el resto de Estados miembros la reforma de los tratados y, una vez ésta tuviera lugar, se produciría la independencia formal de Escocia.
Así pues, no hay obstáculos jurídicos que impidan que Cataluña permanezca dentro de la Unión Europea en caso de independencia. En último término, dependerá de la voluntad política de los autores.
En cualquier caso, también es bueno recordarlo, una Cataluña independiente podría acceder al mercado común incluso si no fuera miembro de la Unión Europea. En este sentido, Cataluña podría firmar con la Unión Europea un tratado comercial bilateral, que, de acuerdo con lo previsto en los artículos 207 y 218 TFUE, no requiere la unanimidad de votos en el Consejo de la UE para su aprobación, sino la mayoría cualificada . No hay obstáculo jurídico para que este tratado comercial abarque las 4 libertades comunitarias: la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y trabajadores.
▪ Cataluña y el euro.
Poco puedo añadir a lo que ya ha escrito el profesor Jordi Galí. Una Cataluña independiente puede adoptar el euro como moneda propia, y las entidades financieras que operan en Cataluña podrían acceder a la liquidez del Banco Central Europeo a través de sus sucursales abiertas en estados de la Eurozona, ya que, de acuerdo con la documentación general sobre los instrumentos y procedimientos de política monetaria del Eurosistema, publicada por el BCE, cumplirían con los requisitos para ser «entidades de contrapartida», en concreto, estar sujetas al sistema de reservas mínimas, ser solventes y cumplir con los requisitos establecidos por el BCE.
También podría acuñar monedas de euro propias, y las entidades financieras que operan en Cataluña acceder directamente a la liquidez del BCE (sin tener que hacerlo a través de sus sucursales), si Cataluña firma un acuerdo monetario con la Unión Europea, como los que ésta tiene ya firmados con Mónaco, San Marino, El Vaticano y Andorra.
Dice el profesor Granell que si Cataluña abandonara el euro y tuviera moneda propia «estaríamos condenados a la devaluación». No se entiende esta conclusión cuando Cataluña es una economía netamente exportadora. En el siguiente gráfico, con datos extraídos del INE y de la base de datos trimestral del comercio interregional de bienes C-interreg, se ve, en datos anuales, la evolución de la balanza comercial exterior de Cataluña y de España, en proporción al PIB.

A diferencia de España, Cataluña es una economía exportadora neta y, ante una salida del euro, no se ve por qué debería devaluar si con el tipo de cambio actual ya es competitiva.
▪ Cataluña y las deudas del reino de España.
Dice el profesor Granell: «No se puede decir, como hace algún ilustre colega, que la deuda es del Reino de España y que nos desentenderíamos. Entrar en el mundo sin reconocer las deudas como parte de España y las propias es incorporarse con muy mal pie en el sistema internacional. Si se entrara en esa dinámica no sé si podríamos subir pensiones o luchar contra la crisis como nos prometen”.
Hay que partir de la premisa de que si una Cataluña independiente no es reconocida como estado por España, tampoco puede suceder el reino de España en su posición deudora. Para que pueda haber sucesión en las deudas hay un acuerdo entre el estado predecesor y el estado secesionado, y de este acuerdo, que es un auténtico tratado internacional, sólo pueden ser parte los sujetos de derecho internacional, esto es, estados u organizaciones internacionales. En defecto de acuerdo, no es que Cataluña se desentienda de las deudas de España, sino que el único obligado por estas deudas frente a sus acreedores es el reino de España.
Nota adicional :
La Convención de Viena, de 1983, sobre sucesión de Estados en materia de bienes, archivos y deudas del estado, que está llamada a regular esta cuestión , no ha entrado en vigor porque no ha sido ratificada por un número suficiente de estados. En todo caso, conviene destacar que no es de aplicación a todas las deudas, sino a aquellos que están contraídos con sujetos de derecho internacional ( no con particulares ). El principio por el que opta la mencionada convención (que, insistimos, no está en vigor ), es que las deudas del estado predecesor pasan al estado sucesor en una proporción equitativa, teniendo en cuenta los bienes, derechos e intereses que pasan al estado sucesor en relación con la deuda del estado. Así pues, el criterio de reparto no sería ni el PIB ( 19% ) ni la población ( 16% ), sino la proporción de bienes, derechos e intereses que pasan a Cataluña. Los bienes que pasarían a Cataluña serían los bienes inmuebles ( edificios , infraestructuras ) ubicados en el territorio de Cataluña, los bienes muebles vinculados a estos, y los bienes muebles e inmuebles situados fuera de Cataluña «en una proporción equitativa». Asumiendo que sólo pasarían a Cataluña los bienes situados en Cataluña, el criterio de reparto que mejor se adecuaría a la Convención de Viena de 1983 sería el porcentaje de inversiones ejecutadas en Cataluña en los últimos años.

Vicenç Aparicio. Abogado, licenciado en Derecho y Administración de Empresas (UPF) y en Ciencias Políticas (UOC)
Extraído del blog de Jordi Graupera.

Categorías
Sin categoría

VIDEO: Juntos vamos a construir un nuevo país

Categorías
Sin categoría

Presentación de SÚMATE

El próximo jueves 3 de octubre presentaremos públicamente SÚMATE.
El acto tendrá lugar a las 19.30h en el Centro Cultural de Bellvitge (Biblioteca), en L’Hospitalet de Llobregat.
Os invitamos a difundirlo, a acompañarnos, a formar parte para construir juntos un nuevo país, un país mejor!

Categorías
Sin categoría

De Europa no nos moverán

España cree que ha conseguido la piedra angular que hará que los «sediciosos» catalanes dejemos de soñar con quimeras: la expulsión inmediata de la UE (e incluso algunos ilustrados han dicho que también de la ONU. Supongo que hablan para gente que no conoce como funcionan estos organismos…). No soy nadie para hacer recomendaciones a España, pero sin lugar a dudas jugárselo todo a una carta y que realmente tú no controlas puede traer penosas consecuencias para ellos.

Sí, he dicho que España no controla esa carta. La posición de España llegado el momento de la independencia de Catalunya será bastante difícil y como casi siempre es de suponer que vendrá alguien de fuera a explicarles cual es la opción que más les conviene. Analicemos la situación. Es bastante probable que Catalunya salga de la UE ya que se trata de un nuevo Estado, pero incluso esta salida de la UE traería beneficios diplomáticos: para que te echen de la UE hace falta que el resto de Estados (incluidos España) te reconozcan como un país diferente. Primer triunfo, sigamos.Catalunya es un territorio que lleva 27 años en la UE y cuya legislación está enteramente adaptada al Derecho Comunitario, esto significa que la entrada de Catalunya en la UE se podría hacer en cuestión de semanas lo justo para renegociar los votos que tendríamos en el Consejo y los eurodiputados que nos corresponderían. Esto parece cienciaficción pero es cierto y si lo parece es porque contamos con que España nos vetará. Curioso que el país que tanto nos quiere y tanto se preocupa por nuestro futuro nos vete por haber decidido democráticamente su futuro. El veto tendría consecuencias para Catalunya, está claro. Pero también las tendría e importantes para España.

De acuerdo con la legislación internacional en la materia (la Convención de Viena principalmente), en caso de una independencia pactada el estado de nueva creación debe asumir la parte proporcional a su PIB en el conjunto del estado (en el caso de Catalunya el 22%) de la deuda del antiguo Estado así como también de los activos (por ejemplo obras de arte de titularidad estatal del Prado o del Reina Sofía) y si el nuevo país lo desea, todos los tratados firmados mientras estaban juntos podrán vincularle también una vez separada. Es decir si Catalunya y España se divorcian amistosamente, tendríamos que asumir el 22% de los 900.000 millones de euros de deuda española así como el 22% de los bienes del estado pero España no nos podría vetar en ningún organismo. Qué pasa si no es amistoso y España decide vetarnos? Simple y llanamente que España y quizás la UE entra en quiebra. España debería asumir sus 900.000 millones de deuda más la deuda que dejase Catalunya, es decir en total el 110% de toda la riqueza que genera España iría destinado a pagar la deuda. Realmente nos quieren hacer creer que la UE no le hará a España, llegado el momento, tragarse el orgullo y no poner en riesgo la economía de todos? Cuesta trabajo imaginar que un club económico se sentencie a muerte por el orgullo patrio de uno de los miembros…

Pongámonos en lo peor y pensemos que realmente nos expulsan de la UE y lo hacen por bastante tiempo, significaría eso que los catalanes no podremos comerciar con el exterior, ni salir de nuestro país, que no llegarán productos de fuera, que tendríamos que crear nuestra moneda…? En el caso improbable que esto sucediera (Catalunya es una de las economías más abiertas de toda la UE, tiene el PIB de Portugal o Grecia con menos población y sería contribuyente neta a la UE), nadie impediría a Catalunya firmar los tratados de libre comercio que desee y con quien desee. En ningún caso habría ni fronteras ni aranceles como no los hay con Andorra o con Suiza que no forman parte de la UE. No habría aranceles básicamente porque no interesaría a nadie: ni a nosotros ni mucho menos a España cuyo 60% de exportaciones que salen por carretera o tren salen por el paso de La Jonquera. De verdad España va a pagar por esas exportaciones aranzeles a Catalunya? Van a sacarlo todo por Irún colapsándolo? Los empresarios de la huerta de Almería, Valencia, Murcia que van hacia Centroeuropa, Italia, Balcanes…. van a asumir hacer 400-500 km más por temas patrióticos? Lo dudo. Europa tiene fórmulas como la EFTA para que países que no son de la UE tengan libre comercio con los que si forman parte (para mi sería la solución óptima para Catalunya) y también tiene la posibilidad de entrar en el Tratado de Schengen con el voto de la mayoría de los miembros. Vamos, que no veremos una Catalunya aislada del mundo ya que ni a España le interesa y existen mecanismos para que esto no sea así.

Sobre el euro se ha escrito mucho también, el debate es cuanto menos absurdo. Cualquier país puede decidir que moneda tiene, si se desea podríamos tener dólares, libras, crear nuestra propia moneda o lo que será lo más probable adoptar el Euro como lo tienen países que no forman parte de la UE (Andorra, Mónaco, San Marino…). El inconveniente de formar parte del Euro sin hacerlo de la UEM es básicamente que no podríamos influir en el BCE, pero es que ahora lo hacemos? Tiene influencia Catalunya en el BCE? Ninguna. Por cierto, muchos economistas consideran que la creación de una moneda y banco central propio sería una gran fórmula de estimular la economía… Diez años después se ha visto que el euro no es la panacea.
Como hemos visto hay muchas fórmulas para ver que Catalunya por conveniencia de unos y otros tarde o temprano estaría en la UE y mientras no lo estuviera habría fórmulas para que el cambio no fuera traumático para nadie. Incluida España.

Jaume Urós Guijarro
Extraído con consentimiento expreso de su blog
Categorías
Sin categoría

Con la ‘estelada’ en el balcón

Hola Jordi, ante todo quisiera decir que me gusta mucho tu estilo periodístico y que creo que te muestras siempre crítico, o tan crítico como los medios de nuestro país permiten, por lo que te estoy muy agradecida. También me ha gustado tu artículo ‘Uno de la mayoría silenciosa’, que contestaba la opinión de la vicepresidenta Saenz de Santamaría. Yo, como tú, no soy demasiado partidaria de patrias y banderas pero sí fui a la Via Catalana, tengo la estelada en el balcón y hago todo lo que puedo para conseguir que Catalunya sea un país independiente. Esto puede parecer una contradicción pero no lo es y, por este motivo, quiero contarlo; porque me parece que hay mucha gente que piensa como tú y tengo ganas de aclarar este aspecto.
Yo no soy nacionalista tal como lo son aquellos que quieren imponer su lengua y su cultura de manera uniformizadora a territorios diversos, aquellos que niegan el derecho de expresión, que utilizan la justicia para imponer sus ideas pasando por encima de la expresión democrática de los pueblos y que basan su dominio sobre territorios amparándose en el derecho de conquista. Estos nacionalistas, digamos hegemónicos en un territorio determinado, no utilizan este término para definirse a sí mismos y, en cambio, lo utilizan muy a menudo, y siempre dándole un sentido peyorativo para referirse a los territorios o a las personas que se manifiestan en contra de su dominación. El nacionalismo español ha utilizado y utiliza este recurso en la mayoría de la prensa de todo el Estado, que de alguna manera u otra controla, y hay muchas personas que, de manera acrítica han hecho suya esta visión; se repite una idea sin ningún tipo de argumentación pero las sucesivas repeticiones la hacen familiar hasta el punto de que ya no es cuestionada y se da por buena de manera generalizada. De esta manera se ha llegado al punto de que cuando se habla de nacionalismos nunca se piensa en el español, con toda la carga de dominio que este hecho conlleva.
Para mí la estelada es un símbolo que expresa una reivindicación, de la misma manera que lo hacen imágenes como el Gernika de Picasso, el póster del Che Guevara… La utilizamos ahora para demostrar que no queremos estar más sometidos al Gobierno de España, para lograr un cambio que beneficie a todas las personas que viven en Catalunya , a los que hablan catalán y los que hablan castellano , los son nacidos aquí y los de fuera , los que se sienten catalanes y los que se sienten españoles, porque consideramos que seguir viviendo como ahora hacemos nos perjudica a todos. Cuando consigamos la independencia y podamos ser un país normal, cuando no tengamos que reivindicar nada en este sentido, sacaremos las esteladas de los balcones y nuestras protestas irán dirigidas al Gobierno de Catalunya que será entonces el único responsable de la política de nuestro país. Y estoy segura de que no pondremos ningunan bandera gigantesca en la plaza de Catalunya.
Teresa Calveras (Barcelona) en El Periódico

Categorías
Sin categoría

«A los catalanes ya nos da igual»

Señor Rubalcaba: Soy un socialista, ¡ay!, catalán de padres andaluces, y sigo con frecuencia e interés sus intervenciones, especialmente las referentes a la Diada nacional de Catalunya. Ante su próxima visita a nuestro país, donde tendrá ocasión de manifestarse nuevamente, me gustaría trasladarle mi opinión sobre nuestra situación, no tanto porque piense que representa a una amplia mayoría de catalanes (que también), sino porque creo que tiene interés para usted, y en general para la clase política, escuchar más al ciudadano de a pie que a sus correligionarios, seguramente más preocupados, a la hora de asesorarle, en mantener su propio estatus que en resolver las cuestiones que preocupan a sus representados. Mi preocupación: creo que desde hace años se ha traspasado ampliamente una línea roja en la política española consistente en el ninguneo, el desprecio y el avasallamiento, de facto i de iure, de Catalunya. Unas veces por intereses electorales, otras por centralismo, por perspectiva imperialista, por desconocimiento o cualquier otra causa… nos da igual. Atrás quedan la Constitución, los estatutos de autonomía, el pacto fiscal y los intentos fallidos de acomodarnos como buenos vecinos, porque, si alguna cosa tenemos clara en la Catalunya de hoy es que no necesitamos una carta rogada al estilo de las del siglo XIX, aquellas concesiones que otorgaban los reyes para calmar las protestas de sus súbditos.
Guárdense su concesiones el ministro Margallo y usted mismo (y, de paso, el señor Navarro) y no insistan más en esta vía: España nos hará alguna concesión para salir del paso, porque nos da igual. No pierdan el tiempo en recontar y cuestionar los asistentes a nuestras manifestaciones, hacer fotografías de la parte trasera del escenario del Concert per la llibertat, decir que ponemos figurantes de cartón, cuestionar la legitimidad de Rafael Casanova, los hechos de 1714 o cualquier otra crítica, porque nos da igual. Sabemos que buena parte de la elite política actual, también la catalana, que no conoce otro modo de vida que los ingresos públicos (sean mediante transferencia o mediante sobre), antepone sus propios intereses: ser diputado, o senador, tal vez ministro y mejor si es de Exteriores, a las aspiraciones y el mandato de sus electores. Pero estos, al fin, ven llegada la posibilidad de una nueva etapa donde todo sea posible, sin el lastre de un sistema del pasado que ya nos da igual. Nos da igual, porque no deseamos, ni necesitamos nada de nadie; no esperamos que nos hagan ningún favor, que nos den un dinero que no es nuestro ni que nos hagan autopistas, puertos o aeropuertos que correspondan a otros. Lo que queremos, más que nada, es ser. Queremos ser como somos, gente trabajadora, pacífica y digna y, también, orgullosa. Con nuestras virtudes y nuestros defectos, queremos que nos reconozcan como sus iguales (no más, pero tampoco menos) y así, como sus iguales y si las circunstancias y el buen sentido de todos lo permiten, y después de este reconocimiento, entendernos y tender puentes de buena vecindad que nos aseguren a todos el mejor de los futuros posibles. Hoy, la ciudadanía de Catalunya, de manera mayoritaria, ha tomado conciencia de su existencia, de sus derechos y de sus expectativas, y ningún escenario de los que nos dibujan, por apocalíptico que sea, nos va a hacer cambiar nuestra manera de ver las cosas, porque ya nos da igual.
Creo, señor Rubalcaba, que la mejor opción, y no solo para los socialistas españoles y catalanes, es un giro radical en la actual orientación, que pase por el reconocimiento de la identidad catalana, del derecho de los catalanes a que tomen sus decisiones, equivocadas o no, de que estos puedan expresarse libremente con todas sus consecuencias. Y si llega el caso de una Catalunya independiente, poder presentarse, cuando menos, como una opción que defiende las libertades y respeta las opiniones de los ciudadanos, para así poder comenzar a trabajar de nuevo desde el día 1 por las ideas de progreso que tanto usted como el señor Navarro y a despecho del esfuerzo de generaciones anteriores, parecen estar condenando a la extinción. Hoy, la paradoja, señor Rubalcaba, es que para que exista una posibilidad de seguir juntos, primero tendremos que separarnos, y cuanto mejores sean las condiciones de la separación, más aumentarán las posibilidades de una nueva unión, porque no se puede negociar nada desde la desigualdad y la asimetría, ¿y sabe por qué? Porque cualquier otra opción, a los catalanes nos da igual.
Ramón Gutierrez en El Periódico
Categorías
Sin categoría

Catalunya y Europa… Otra vez

Inmediatamente después del éxito de la Via Catalana, el Estad español ha puesto en marcha toda su maquinaria y desde todos los frentes posibles. Ahora, als catalans se nos acumula la faena y hará falta que sepamos encajar los golpes que vayamos recibiendo; que serán muchos, cada vez más fuertes y dirigidos allí donde anímicamente nos pueden hacer más daño como sociedad.

Ahora toca, otra vez, hablar de Europa. De hecho, este es un tema que puede introducir el factor de la duda entre los más indecisos, entre las personas menos informadas y, también, entre las menos formadas (y lo digo sin ningún ánimo de ofender). El miedo a quedar fuera de la Unión Europea es un miedo irracional, es cierto, pero dificilmente controlable y rebatible.
Repasemos los titulares de hoy: «Bruselas cierra la opción sobre el futuro europeo de un Estado catalán» (El País); «Advertencia de la UE a los sediciosos catalanes» (ABC); «La UE deja claro a Mas que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE» (La Razón); «Bruselas avisa que Catalunya podría quedar fuera de la UE» (La Vanguardia); «Ducha fría europea» (El Periódico). ¿Alguien piensa que esta coincidencia en los titulares de la prensa prodependencia es casual?
Es muy complicado cuestionar estos titulares, porque es obligado aclarar muchos conceptos para contradecir una sola frase tan clara y contundente: «si Catalunya se independiza quedará fuera de Europa». Un titular que encontramos y encontraremos constantemente en los medios prodependencia. Un titular, sin embargo, que es una gran falacia. Es cierto que algunos personajes han asegurado, más o menos explícitamente y en las últimas horas, que esto sería así, pero, ¿quienes son los transmisores? Hasta ahora Joaquín Almunia, Pia Ahrenkilde y el portavoz del Parlamento Europeo Jaume Duch.
Es decir, el primero un dirigente histórico del PSOE, la segunda una mujer que a continuación de su valoración añadió que, no obstante la posibilidad de quedar fuera de la UE, en realidad: «los tratados no prejuzgan una situación hipotética que se pueda dar dentro de un estado miembro» (este inciso se ha pasado por alto en la mayoría de medios españoles, ¡oh, casualidad!). Y, por último, Jaume Duch, de quien vale la pena leer su historial en Vilaweb.
Pero no hay que sufrir, porque no hay nada nuevo. Nada ha cambiado de ayer a hoy, excepto la ofensiva mediatica. Nos encontramos donde estábamos. A pesar de todo, pienso que hace falta ser optimistas porque hay muchos factores que juegan a nuestro favor. Y para tranquilizar a los más asustadizos, os ofrezco estas ocho claves. Si nos ponemos, seguro que encontraríamos muchas más:
1. Ningún tratado, artículo, normativa, directiva… dice en parte alguna que en un caso como el catalán, quedaríamos fuera de la UE. Tampoco se dice en ningún lado que seremos miembros de manera automática, pero, ahora, todo lo que se diga no son más que suposiciones y opiniones interesadas.
2. Los que dicen que nos echaran de Europa mienten y juegan a confundir a la opinión pública. Europa es un espacio geográfico, un continente. En todo caso, aquí estamos hablando de una sociedad de Estados que aplican políticas económicas comunes. Una sociedad o un organismo que para nada es único.
3. Y es que hace tres meses el número tres de la EFTA, Georges Baur, dejó bien claro que Catalunya sería un candidato perfecto para entrar en su organización (por cierto, ningún medio prodependencia se hizo eco de ello). La EFTA es la Asociación Europea de Libre Comercio, y la conforman Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein. Reino Unido debate si salir de la UE y volver a la EFTA. En este caso hablamos de países que no han querido ser de la UE por considerar que, formando parte de ella, saldrían perdiendo.
4. Si Catalunya fuese vetada también en el tratado de libre circulación de personas, bienes, transportes, servicios y trabajadores (Acuerdo de Schengen) prácticamente el 80% de mercancías que circulan entre España y Francia deberían pagar aranceles a Catalunya. ¿Alguien realmente piensa que esto pasaría jamás? ¿Impedirá España que sus parados puedan venir aquí si encuentran un trabajo?

5. Sobre la moneda, ningún problema. Cualquier país puede usar la moneda quequiera sin pedir permiso a nadie. Si queremos usar el euro, lo usamos y punto, como hacen tantos y tantos países.
6. Un bloqueo económico a Catalunya sería dejar fuera de circulación a las miles de empresas de capital europeo que hay en Catalunya. Vaya, que los alemanes no podrán comprar tranquilamente sus propios Volkswagen fabricados en Catalunya. Absurdo, ¿no?
7. Con la secesión surgirían dos Estados diferentes: España y Catalunya- El primero, situado económicamente en el grupo de los países constantemente receptores de ayudas, en un nivel similar a Grecia o Portugal. El segundo, contribuyente neto, con un PIB equivalente a Suiza. ¿Europa querrá prescindir del segundo? No lo creo para nada.
8. España tiene una deuda enorme con la UE. Y si Catalunya queda vetada fuera de la UE, puede legítimamente no hacerse cargo de parte alguna de la deuda. Y España, evidentemente, no podrá pagar. ¿Quién puede creer que los alemanes, franceses y resto de europeos aceptarán algo parecido? Catalunya puede hacerse cargo del 16% o del 20% aproximadamente de la deuda (según si se calcula sobre población o sobre nivel de productividad), pero esto sólo será así si estamos dentro de la UE, claro. Por cierto, de la manera en que sin duda pagaremos, tanto sí como no, será si nos quedamos dentro del Estado español.
En definitiva, que ahora toca hablar de Europa. Mañana será otro tema y pasado otro más. Y ya aviso, volveremos sobre ello. Una vez y otra. Y es normal que sea así. Si Catalunya sigue en su camino tiene mucho a ganar económicamente, tanto como tiene a perder el Estado español. Es cierto que nada será fácil. Hará falta negociar y situarnos en el mapa mundial. Pero saldremos adelante. Y, por otra parte, es absolutamente lógico que el Estado utilice todas las estrategias posibles para que no nos vayamos, por convencimiento o por coacción. En esto queda claro que no tendrán manías. Y lo tenemos que asumir más pronto que tarde, porque el objetivo final bien lo merece.

Jaume Pros Fernandez (@jaume_pros) en elVallenc.cat