
¿Quién tiene el «coco» más comido?


Nuestro ya viejo amigo, el Señor Monago, nos derivó ayer hacia el área de psiquiatría diciendo que los miembros de Súmate padecemos el síndrome de Estocolmo.
Así que, como estamos locos, vamos a pedir sólo lo posible, lo razonable, lo inevitable: Cataluña un nuevo país para todos.
Antonio Baños
Periodista y escritor

No es algo fácil. A mis hijos les gusta Inglaterra. Les gusta en particular los equipos de fútbol y tienen los bolsillos llenos de cromos de la Liga inglesa. Adoran a sus abuelos que viven ahi. También saben que yo soy inglesa y que no hablo como ellos. Su padre también lo es. Hay alguna disputa en quién es más escocés de los dos, ya que él se llama Mackenzie y se mudó a Escocia cuando era un niño. Yo, sin embargo, aunque crecí en Inglaterra, pasé mucho tiempo en el noreste, no muy lejos de Berwick-upon-Tweed (frontera con Escocia). Mi padre es escocés y mi familia por parte de madre está llena de gente de frontera. A pesar de ello, hay suficiente «inglesidad» para englobar nuestro hogar estadísticamente en el «No». Electoralmente, ambos estaríamos considerados demográficamente como «de origen inglés».
Mi «Sí» es aún inseguro. No hace mucho le dije a una votante del «No» que sentía que yo era una persona del «Sí», pero una con dudas. «Probablemente votarás No», me dijo. Pero «Sí»es a lo que siempre vuelvo. A pesar de que a menudo razono para alejarme del «Sí», aterrada ante la posibilidad de una economía arruinada, nunca llego al «No».
Cuando dudo, sin embargo, no es por lo que Gran Bretaña significa para mí. La proporción de escoceses que dicen que son británicos ha aumentado un 50% desde el 2011. Los análisis electorales dice que la gente con algún sentimiento británico son menos proclives a votar «Yes» que la gente que no lo tiene. A pesar de ello la campaña del «Sí»sigue creciendo. Mucho de esos que se consideran británicos son gente del «Sí».
Una amiga inglesa me dijo hace poco que votaría «Sí» porque se sentía atraída por una forma mucho más participativa de democracia. «El único problema es», comentó preocupada, «que entonces tendría que participar». Lo suscribo.
Uno de los principales atractivos de la campaña del «Sí», junto con librarse del «Trident» (programa de armas nucleares que Reino Unido tiene en Escocia) es que es un movimiento de gente de base, que ha animado y nos ha hecho sentir que la democracia puede funcionar.
Así que eso es lo que inspira mi «Sí» más que cualquiero otra cosa. El único problema es que he escuchado este tipo de esperanzas antes. Cuando Barack Obama se presentó a presidente de los EEUU, escuchamos mucho sobre esperanza y cambio en América.
Pero, como Harry Boyte, director del Centro para la Democracia y la Ciudadanía en el Ausburg College, escribió la semana pasada: «La experiencia previa muestra el límite de la política electoral en la generación de movimientos duraderos de cambios de empoderamiento cívico y democracia participativa».
Boyted vió el debate escocés y observó que las preguntas más importantes fueron «cómo la implicación política vista en la campaña podría continuar». La respuesta, por supuesto, es que dependerá de nosotros asegurarnos que así sea, sea cual sea el resultado de la votación – no solo aquí, sino también en otras partes de Gran Bretaña.
Siempre habrá una parte de mí que apunte al sur, a Durham, y más allá, a mis amigos en Londres. La A1 y la M1(autovías que conectan norte y sur) seguirán estando ahi, conectándonos. Probablemente siempre me sentiré británica, más que inglesa-escocesa. Sin embargo, una de las razones que me hacen posible decir «Sí», sin sentir que niego mi identidad, es que yo creo que la idea de Gran Bretaña sobreviviría a la independencia. Pienso incluso que, como ha sugerido el Prof. James Mitchell de la Universidad de Edimburgo, la «britaneidad» se verá reforzada por ella. Esta separación quizás sea lo que necesita para revivir, valorando los vínculos que existen. Yo no digo «No» a Gran Bretaña, simplemente «Sí» a un modelo diferente.
Vicky Allan
Publicado en The Herald

Fuente: The Local
Si el presidente de Cataluña Artur Mas ve sus deseos realizados, la gente de la región irá a las urnas el 9 de noviembre para participar en una votación sobre la cuestión de la independencia respecto al resto de España.
No hay garantías de que la «consulta» siga adelante. El parlamento español ha declarado ilegal la votación unilateral, mientras el presidente Mariano Rajoy ha dicho repetidamente que recurrirá ante el Tribunal Constitucional si Mas sigue adelante con sus planes.
Incluso personalidades dentro del partido gobernante en Cataluña están empezando a buscar otras opciones más allá de la votación, según un artículo publicado recientemente en el diario de centro-izquierda (?) El País.
Para buscar respuestas a estas preguntas The Local habló recientemente con Ramón Cotarelo, director de Ciencias Políticas en la universidad a distancia UNED.
No. España no va a invadir Cataluña, eso no va a ocurrir, y nadie lo considera una posibilidad seria.
Sin embargo no hay duda que Madrid y Cataluña se enfrentan a un grave conflicto. Y el tema real es que el gobierno central no tiene una respuesta a la situación en la mano.
¿Seguirá la votación adelante el 9 de noviembre incluso si el Tribunal Consitucional —como se espera— lo prohibe?
La realidad —y eso es importante tenerlo presente— es que los independentistas no tienen nada que perder. Tanto si es el ala más dura, como el partido ERC (izquierda) o la más moderada de CiU (partido gobernante, de centro), los nacionalistas están en una posición mucho más cómoda.
Esto se debe a que aún pueden decidir seguir adelante con la votación incluso si el Tribunal Constitucional la prohibe. Y la razón es que ven ese tribunal como una herramienta del gobierno central de todos modos.
¿Cómo de importante es el resultado de la votación del 18 de septoembre en Escocia? ¿Una victoria del ‘no’ hará disminuir el apoyo a una Cataluña independiente?
La votación en Escocia es muy importante por muchas razones. Muchos catalanes, por ejemplo, miran la votación y dicen, «Si ellos pueden votar, ¿por qué no podemos nosotros?».
El referendum escocés también rompe cualquier legitimidad a la posición del gobierno central español. Rajoy ha dicho varias veces que ningún país democrático puede respaldar un referendum sobre la soberanía territorial. Falso. Los canadienses lo han hecho dos veces con Quebec, y los británicos lo han hecho una con Escocia.
Lo importante de un referendum es que se lleva a cabo.
Un último apunte sobre esto: aunque Cataluña llama a su votación una «consulta», no hay duda que es realmente un referendum sobre el futuro de España.
En política todo es posible, y nunca es demasiado tarde. El problema es que el PSOE ha elegido la opción federal como la opción «menos mala».
Ese partido ha estado también veinte años gobernando y no hizo nada sobre Cataluña: la verdad es que ni están a favor de una Cataluña independiente ni son realmente federalistas. Su respuesta es una tirita.
¿La situación sería diferente si ahora el PSOE estuviera en el poder y no el Partido Popular (conservadores)?
No veo una gran diferencia entre el nacionalismo español de derechas o de izquierdas, pero hay una diferencia significativa en la actitud general.
El nacionalismo de la derecha española es muchísimo más de la tradición del nacionalcatolicismo, que fue la ideología dominante bajo la dictadura de Franco (y que tuvo a la Iglesia Católica controlando muchos aspectos de la vida pública en España). Y la manera de gestionar este problema que tiene el PP es utilizar su tradicional y brutal modo de actuar.
Es una vergüenza terrible que España no se diera cuenta de la importancia de aquel Estatut a tiempo (el Estatut de 2006 sigue siendo el principal escollo entre el gobierno central y Cataluña).
Aún habiendo dicho esto, no creo que el PSOE hubiera actuado de manera tan agresiva hacia Cataluña como el PP.
El dinero ha jugado obviamente un papel clave en el debate, y si miras los datos publicados por el gobierno español verás que las cuatro comunicades que pagan más a las arcas del estado son Madrid, Cataluña, Baleares y Valencia.
Eso significa que tres de las cuatro máximas contribuidoras son regiones donde se habla catalán.
Pero el lenguaje, la cultura y las diferencias legales son también clave para entender Cataluña. Cataluña tiene una historia muy profunda, y el presidente de la Generalitat es casi como una figura patriarcal para los catalanes — algo que la gente en el resto de España no entienden.
También debes recordar que Lluís Companys es el único presidente democráticamente elegido de Europa que fue ejecutado (Franco ordenó que fuera puesto ante un pelotón de fusilamiento en 1940). Así que los sentimientos llegan muy profundo.
¿Qué papel ha jugado la crisis económica española en incentivar el nacionalismo catalán?
Pero el problema clave en lo relativo a Cataluña ha sido la falta de un planteamiento democrático por parte del gobierno. Que no quema la menor duda: han actuado de manera franquista, siguiendo la tradición autoritaria española.
El PP no pudo ocuparse de ETA. El anterior gobierno del PSOE obtuvo progresos en ello, así que ahora el PP quiere su propia «medalla» por liquidar la independencia catalana.
¿Y cómo te sientes personalmente respecto del deseo de una votación sobre la independencia en Cataluña?
Pero quizás una Cataluña independiente es el único modo de hacer que los españoles reconozcan la realidad de su país: hemos pasado de ser los gobernantes de un gran imperio a ser una pandilla de vagos.
España es un desastre, y mucho de eso se debe a la incompetencia de nuestras clases dirigentes, algo que en parte viene de siglos de ocupación.
Miremos Gibraltar, por ejemplo. ¿Qué otra gran nación europea permitiría a un poder extranjero controlar una parte estratégicamente importante de su territorio?
De lo que la gente tiene que darse cuenta es que el debate actual no es sobre la independencia de Cataluña, sino sobre el posible final de España, como actualmente existe.
Pero quizás ése sería el mejor efecto de la independencia de Cataluña: sería una gran sacudida para la nación, una que podría despertar a España de su estado de agonía y finalmente hacerla reaccionar, construyendose a sí misma sobre una nueva base.


En los últimos cinco años hemos visto como el independentismo en Cataluña, una de las regiones más productivas de España, ha crecido de manera significativa. Algunos pretenden ver en esto un signo de insolidaridad o de egoísmo nacionalista, sin entender los verdaderos motivos que nos han traído a esta situación.
Eduardo Reyes
Presidente de SÚMATE


No solo debemos demostrar que queremos ser otro país, sino que además debemos creer que seremos un país diferente, en el que se le retira la oficina y diversas prerrogativas a un expresidente mentiroso y culpable de delito fiscal continuado.
Que somos capaces de meter a Millet en la cárcel y asumimos lar responsabilidades de nuestra propia corrupción; esta sería la manera de poder desterrarla.
Seguir exigiendo con más fuerza si cabe la Hacienda propia, para poder detectar y perseguir estos delitos con más rapidez y evitar las tentaciones de «guardar» ciertos fraudes, con la conveniencia de usarlos políticamente cuando convenga al Estado.
No queremos que nos confundan los que piensan que somos como los que blindan y dotan de inmunidad a su Rey , mientras meten en la cárcel al que repartía los sobres y se olvidan de los que los recibían, por cierto, también sin declarar.
Ha llegado el momento de demostrar que queremos un cambio de verdad y dejar atrás la tolerancia entre los grandes delincuentes, los que de verdad con su corrupción e incompetencia arruinan y desprestigian un país, y dejar de usar la justicia para desahuciar a unos pobres desgraciados que todo su delito ha sido ser víctimas de una crisis que estos otros han provocado.
