Supongo que os habréis enterado de toda la movida que gira alrededor de las balanzas fiscales. Es difícil prever por donde nos saldrán esta pandilla de devotos ministros de la Virgen del Rocío y del brazo incorrupto de Santa Teresa. Con toda la humildad del mundo voy a tratar de haceros un poco más digerible algo que se nos antoja como muy complejo pero que al fin y a la postre son las cuentas del gran capitán.
De toda la vida, en los países civilizados (5 jotas), se ha utilizado como método de cálculo el conocido como flujo monetario. No solo estudié los distintos métodos en la facultad (si no me descuento son seis), sino que me pasé 13 años dando el callo en Europartners, un holding financiero con participación de Banca di Roma-Unicredit, Commerzbank, Crédit Lyonnais, y el hoy absorbido Central-Hispanoamericano por parte española. La ventaja de que hayan transcurrido 10 años desde entonces, es que pude empaparme de balanzas fiscales en un periodo de serenidad intelectual. Pude hacerlo en medios tan distintos como el federal de Alemania, el regionalizado de Italia y el jacobino francés que ni se lo plantean. El caso español ya sabemos todos que funciona a golpe de vísceras y su análisis tan solo nos sirve como mero placebo ocultado a título oficial, aunque fácilmente deducible en el ámbito académico.
Resulta que Montoro se levantó un buen día y cayó en la cuenta de que las balanzas fiscales eran un factor que primaba el soberanismo y amagó con publicar unas balanzas maquilladas. No tardó en caer en la cuenta de que al ser una suma que tiene que dar cero, lo que escondía por un lado, le asomaba por otro. Si no le crecían los enanos en Baleares, lo hacían en Extremadura o Galicia. Decidió guardarlo en el cajón de los olvidos, pero de repente apareció una lideresa chulapona que tiene a todo el gabinete de Rajoy de los nervios y que quiere utilizar la ventaja que le proporciona a Madrid el beneficio de la capitalidad, a fin de sacar pecho de un déficit fiscal absolutamente artificial, consecuencia del que parte reparte, de que allí rinden sus impuestos las multinacionales que operan en todo el Estado y del valor añadido que genera el gasto recurrente de toda una administración central con varios organismos duplicados en las Autonomías.
La lideresa es la lideresa y los isleños baleares pese a ser del PP son muy suyos, por lo cual, al bueno de Cristóbal no le quedó otra que pedirle árnica a su amigo del alma Ángel de la Fuente, cuyo equipo colaborador está formado por un economista valenciano y otro maño que se distinguen por su incondicional admiración hacia el laborioso pueblo catalán (ese que tanto le gusta a Rajoy porque hace cosas).
Ángel de la Fuente era un devoto del PSOE que vio la luz en una charla de Jordi Cañas y se hizo incondicional admirador de Ciudadanos. Si queréis saborear auténticos monumentos literarios del lerrouxismo más rampante, solo tenéis que acceder a las páginas de El País y deleitaros con las odas a Cataluña de este singular personaje.
El engendro de de la Fuente al que ha titulado «Cuentas públicas territorializadas» es una burda manipulación del método del flujo de beneficios. Es la lírica intercalada en las matemáticas en donde todo cabe y todo es arbitrario. El sistema ideal para no ponerse jamás de acuerdo. Hay que esperar que como hipótesis de trabajo reconozca los 16.300 millones de media que arroja el método matemático del flujo monetario adoptado por todos los países serios. Su misión consiste en aportar los más variopintos argumentos para rebajar esta cifra hasta donde el cuerpo aguante, pero eso queridos amigos es pura retórica que no modifica una realidad lacerante. Si a un presidente como Aznar se le ocurre invadir Perejil, el 20% de la fiesta a cargo de los catalanes; si decide colaborar con su amigo Bush en la invasión de Irak o dedicar 400 millones a la fiesta de los toros, los catalanes corren con el 20% de los gastos. Ya no quiero ni pensar en lo que aportamos en sobres corporativos porque me pongo malo y he decidido dedicar todos mis esfuerzos a Súmate.
Para no alargarme más, os diré que el sistema de flujo de beneficios tiene sentido en tanto en cuanto nos descuenten unos gastos razonables como contribución al Estado como embajadas, defensa etc. Lo que no es razonable es que nos carguen en la visa el capítulo de bodas, banquetes, comuniones, fastos y algarabías; no sé si me explico.
No voy a discutir la categoría académica de Ángel de la Fuente, pero supongo que tampoco me discutirá él a mí, la de las doctoras Nuria Bosch y Marta Espasa que después de dedicarle varios años, presentaron un estudio sobre los gastos que representaba un nuevo Estado para Cataluña. Algo más de 3.000 millones, lo cual quiere decir que el beneficio neto de la independencia asciende a 13.000 millones. He ahí que los 5.000 millones que nos descuenta el Estado español por gastos comunes se nos transforman en 3.000 en la nueva Cataluña con la abismal diferencia que existe entre unos gastos aleatorios e incontrolables frente a unos gastos optimizados en beneficio de los ciudadanos de Cataluña.
Manuel Puerto Ducet (@puerto_duc)
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
3 respuestas a «Dichosas balanzas fiscales»
Agraït amb l'explicació encara que, en el fons, aquest no es el principal problema, ni de lluny!! Estem cansats dels incompliments, del menyspreu, de la corrupció i de l'imposibilitat, en el marc del Estat, de canviar res de res!!
Encara que a tot al mon es faci igual i que tots els que hem estudiat economia ho sabem. Tambe sabem que "Spain is different" i que el que serveix a tot el mon aqui no serveix. Mentre el govern espanyol cregui que la veritat suprema esta al seu costat, als catalans ens tocara fer-nos els numeros perque sino ens pendran el numero com sempre. En fi, felicitats per l'article i per la fantastica feina que feu a Sumate !!!
El método propuesto por El gobierno de España es tan absurdo que considera que las Comisarías de Policía de Melilla, por ejemplo, son ingreso para Cataluña.
Debería ser delito este tipo de engaño.