Hoy se conmemora el 34 aniversario del referéndum de Autonomía de Andalucía, en el que se aprobó el acceso a la Autonomía por la «vía rápida». Accediendo a la Autonomía de esta forma (como Cataluña, País Vasco y Galicia), Andalucía reivindicaba su condición de nacionalidad histórica y su deseo de autogobernarse.
A día de hoy la singularidad andaluza está diluida bajo el «café para todos». Y la capacidad de autogobierno en esta España cada vez más centralista es a todas luces insuficiente para las necesidades de los andaluces.
En el campo, aún no ha habido una reforma agraria en condiciones, que convierta la tierra en un bien productivo, en vez de en la fuente de poder y especulación que es hoy. La tierra sigue en manos de los de siempre: la Duquesa de Alba y los hijos y los nietos de los mismos señoritos que hace un siglo. Las iniciativas cooperativistas han marcado el camino: una tierra de todos, en la que todos trabajan y sobre la que todos deciden por el bien común.
Y en la ciudad, las sucesivas Juntas no han apostado por el valor, el conocimiento, la investigación, el desarrollo. Los jóvenes andaluces están condenados al campo, al trabajo precario en el sector servicios, o a la emigración. La cultura de la subvención es el pez que se muerde la cola: apaga la innovación, la emprendeduria, el desarrollo y la economía productiva, creando jóvenes sobradamente preparados pero que vuelven a necesitar de la subvención y de la ayuda para vivir.
La solución a estos problemas no va a venir de España. Ya les va bien tener su patio de recreo, una tierra controlada por unos señoritos con sus negocios en Madrid, y una juventud dormida que no pueda competir con el centro económico del Estado a cambio de subvenciones pagadas con los impuestos espoliados a otras comunidades.
Pero Andalucía no necesita limosnas de nadie. Andalucía tiene juventud, tierra, y todo lo que una nación necesita para prosperar. Andalucía necesita levantarse, darse cuenta que los partidos españoles (PP y PSOE) no van a aportar las soluciones, y fortalecer los partidos y organizaciones políticas de obediencia estrictamente andaluza.
Andalucía necesita preguntarse que quiere ser de mayor: la región del sur de España, o la nación del sur de Europa.
Andalucía necesita levantarse. Por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad: andaluces, levantáos!
Héctor Montero
__________________________________________________________________________
La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.


