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España no cambia

España no cambia

En Andalucía durante 500 años, el 50% de las tierras cultivables pertenecían y pertenecen a doce familias castellanas que siempre han vivido fuera de Andalucía.

Se cultiva el 95% del algodón ¿Dónde están las fábricas textiles? Ni una.

Andalucía es la mayor productora de aceituna del mundo ¿Dónde está la gran productora de este aceite español? En Italia.

También cuenta con cuarenta mil hectáreas de naranjas ¿Dónde se fabrican los zumos? ¿Dónde se transforman las naranjas? ¿Y los tomates? ¿Y las pipas de los girasoles?

Podría tener toda una industria de complementos, latas, cristal, tapones, plásticos, embalajes, etc. Pero no tienen ninguna industria de transformación ¿Por qué a nadie le preocupa trasformar ni industrializar esa tierra?  Es el vergel de Europa.

¿Será porque a los políticos les conviene que ese pueblo no pueda defenderse con su trabajo autónomo y es más conveniente que dependa del peonaje de su señor? En mi opinión, hace tiempo que se ha llegado a la conclusión de que en esas circunstancias no es conveniente hacer una reforma agraria, que devolvería la dignidad del trabajo en el campo (treinta y siete años de gobierno socialista). Ni interesa industrializar un país que crearía una clase trabajadora más difícil de manejar.

Paco Martínez

Miembro de Súmate

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Estamos de Feria: Cataluña y Andalucía, ligadas por la historia, por el sentimiento, y por sus gentes

Estamos de Feria: Cataluña y Andalucía, ligadas por la historia, por el sentimiento, y por sus gentes

Cuando llega abril, y con él la primavera, y con ella las flores, aparecen las batas de cola, los mantones, los vasitos de vino fino y las casetas de la Feria. Una feria en Sevilla, y otra, la nuestra, en el Fórum de Barcelona. Dos Ferias muy distintas, dos ferias con muchos quilómetros por medio. Una andaluza, la otra catalana, pero dos Ferias que se unen año tras año, por historia, por sentimiento y por sus gentes.

“Quién dice que Jaén no es tierra andaluza” decía la canción de aceituneros, siguiendo el ejemplo, “Quién dice que la historia contemporánea de Cataluña no se puede explicar sin sus gentes andaluzas”, y seguía la canción “Viva Jaén….”.

El pasado 28 de abril arrancó la Feria de Abril de Cataluña, su encendido tradicional da paso a diez días de fiesta, de diversión, de disfrute y de compartir diferentes realidades y tradiciones, todas ellas ya patrimonio cultural de Cataluña.

Y al son de las guitarras, al despertar del flamenco y de sevillanas, entre los olores multiétnicos de una Barcelona cosmopolita, su epicentro estos días, su Feria. Mezcla de muchas idas y venidas, de muchas gentes que dejaron sus casas y su tierra, para buscar mejor vida, que cogieron un tren sin rumbo, sin saber a dónde iban, le pusieron el Sevillano, y en aquellos vagones, en aquella estación de Francia de posguerra, empezaron para centenares de andaluces sus propias historias personales, familiares, profesionales, y con las suyas las de muchos catalanes, o sin más, la historia de la Cataluña contemporánea.

Por eso, quien critique la Feria, está criticando al pueblo catalán, fruto de la diversidad, pluralidad y transversalidad, y al mismo tiempo no entiende  qué es Cataluña.

La Feria de Abril es mucho más que una Feria, es mucho más que olores, que papas a lo pobre, que migas o jamoncito, que vino fino o manzanilla, que rebujito y aceitunas rellenas de anchoas, que volantes y mantones, que tacones y flamenco, es mucho más que todo eso. Es un sonajero andante de sentimientos y mestizaje, de reencuentros y acogidas, de lucha y reivindicaciones, de seriedad y diversidad, de gente buena y buena gente, de querer y dejarse querer, de construir juntos entre todos y para todos. De eso va la Feria, de eso va mi Feria, de eso va esta Feria y de eso queremos que vaya siempre la Feria de Abril de los catalanes.

Esto no va de colores políticos, ni de divisiones absurdas, ni de buenos ni de malos, ni de mejores ni de peores, ni de los que piensan que solo son los que defienden, y de los que piensa que solo unos son los defendidos. Esto va de mucho más que eso, simboliza como es esta tierra, y a sus gentes, y con ella su poderío. Y que no va de bandos, sino de destinos. Así es Cataluña, diversa, de gente de muchos orígenes, pero con un único destino que es esta maravillosa tierra.

Cada día me siento más orgulloso de ser catalán, de ser andaluz, de ser un castellano hablante que el 90 por ciento del día habla catalán, de ser bilingüe, de compartir la Feria con malagueños, granadinos, cordobeses, jienenses, graciencs, mataronins, celonins…, de sentirme republicano.

Cada día me siento mucho más orgulloso de haber nacido aquí, y al mismo tiempo más orgulloso de mis orígenes, orgulloso de cómo me parieron, catalán con sangre andaluza, como a muchos.

Por eso le digo a alguna que viene de tierra andaluza en busca de votos catalanes, que quiera un poquito más a esta tierra, porque por sus venas corre mucha sangre andaluza. Y no puede ser buena gobernanta cuando reniega tanto de aquellos que son de su sangre.

Decidle a aquella que siempre presenta este país dividido por el proceso, que no entiende lo que es Cataluña, y que cuando se pasee con su bata de cola por la Feria, se fije más, y verá que división y desunión no existen. Que no confunda división con diversidad, que no confunda pluralidad con imposición.

Hacerle entender a los buenos hombres de Estado, que se puede ser andaluz, charnego o lo que quiera uno, y querer construir un país mejor, una Cataluña independiente.

Y decirles a los amigos de la ambigüedad, que se dejen de buscar excusas, y que apoyen hacer un referéndum. Que muchos de los que estos días se pasean por la Feria, votaron un día la Constitución Española para mejorar España, y ahora quieren votar para mejorar Cataluña, y con ello mejorar Andalucía y España también.

Estamos de Feria, que es lo mismo que decir, que estamos en el país, Catalunya, de la diversidad y la pluralidad, y yo así lo quiero. La Cataluña de la saeta del Cristo de los Gitanos de Serrat, de la canción de Manolo Escobar “que bonita es Badalona”, de los poemas en catalán de Miguel Poveda, de las procesiones de Sant Vicenç dels Horts donde sus saetas son cantadas por flamencas andaluzas como Diana Navarro, donde existen hermandades del Rocío que invocan a la Moreneta.

La Cataluña donde cada 27 de abril cantamos todos el virolai en honor a nuestra patrona, y al día siguiente cantamos el estribillo de una sevillana. La Cataluña donde el día de Sant Jordi se entregan más de seis millones de rosas, y seguro que muchas de sus espinas pincharon a sangres muy diversas de un país de acogida.

Por eso, pasearos por la Feria, y entenderéis como es este país lleno de contrastes que lo hacen único, donde la sintonía que más suena es la de la concordia, el respeto, la tolerancia y la democracia.

Y pararos en alguna caseta a contemplar fotos, donde contemplaréis el president Companys invitado de honor en la Feria de Sevilla en el año 1936, envuelto de mujeres flamencas. Y también observaréis, que este pueblo, el catalán, no tiene ningún complejo, ni prejuicio alguno, porque en su historia ya ha tenido presidentes andaluces como el president Montilla, y otros, como el president Puigdemont que coge la guitarra, allí donde le solicitan, y toca para la su gente.

Disfrutad de la Feria, de sus gentes, de sus olores y emociones, porque simplemente es disfrutar de Cataluña. No importa el origen, lo que importa es el destino.

Viva Cataluña, viva Andalucía, y olé toda su gente.

Manel Bueno

Vicepresidente de Súmate

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Prensa

Badalona 360: Mesa redonda con Manel Bueno sobre la Feria de Abril y las relaciones entre Cataluña y Andalucía

Badalona 360

 

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Domingo 5 de Marzo, Día de Andalucía: migas populares

El domingo 5 de marzo celebramos el Día de Andalucía con migas populares en Montornès del Vallès, en la Plaza de Pablo Picasso. Contamos con Eduardo Reyes y Montse Sánchez y la música de Sentimiento Andaluz.

Se vendieron doscientos tíquets y se sorteó una cesta entre los asistentes.

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La Feria de Abril de Cataluña


Ya huele a Feria, a azahar y a hierbabuena, y también a churros y a porras y a pescaito frito. Y se reparten besos entre brindis de fino, de manzanilla, de Montilla o de rebujito, y se dicen mil te quieros, que la Feria es buen sitio para enamorarse o pa‘declararse.

Llegan por la entrada del Real sinfonías multicolores de mujeres guapas vestidas de gitana, como dicen en Graná; de flamenca, como dicen en Córdoba la Llana; o de faralaes, que es lo mismo dicho en version fashion. Emociona ver cómo se lo curran estas mujeres, unas con trajes escogidos a su aire, otras vestías toas iguales, las de los coros rocieros… Cuántas horas, cuánta ilusión, cuánto amor empleado en vestirse y peinarse cuidando hasta el menor detalle. Os habrán dicho «¡guapas!» muchas personas y yo, desde este humilde escrito, os lo llamo también a vosotras; y a los hombres, qué menos, pero igual de ilusionados se paseaban con su traje campero con sombrero cordobés o con gorrilla.

Y en eso llego Súmate, y plantamos nuestra mesa, nuestra caseta ha sido el cielo. Mujeres y hombres con la camiseta negra repartiendo globos, con un muy grande al futuro, repartiendo trípticos en los que damos argumentos con palabras de paz y voluntad de construir, de sumar y no de restar, porque en esta Cataluña nuestra no sobra nadie piense lo que piense, venga de donde venga, sienta lo que sienta.

Somos como tú, no porque estemos contigo sino porque estamos en los mismos sitios donde estás tú. Me he sentido en esta Feria orgulloso de mis raíces andaluzas, y de mi mujer andaluza, y me he acordado del cielo más bonito del mundo: el del Sur, el de Andalucía y Extremadura, ese cielo pegao a la tierra de un azul radiante.

Y me he sentido orgulloso del pueblo catalán, de ese pueblo que formamos todos los que vivimos aquí que, como decia Llach, venim del Nord, del Sud, de mar endins, de terra enllà

Muchas, muchísimas personas con las que hemos hablado, están a favor de la consulta. Luego, unos están a favor de la independencia, pensando en su futuro, el de sus hijos y el de sus nietos; y otros en contra, creyendo que la independencia significa romper con su gente más allá de Cataluña, y les hemos dicho que no, que solo queremos separarnos del Estado español, no de los españoles, que somos nosotros mismos.

Y por encima de todo un sentimiento, no hay fractura entre fandangos y alegrias y soleás y salves rocieras, en la Feria se respira respeto. La Feria no es de nadie, es de todos. Es de esas mujeres guapas vestidas de flamenca, no pocas de ellas catalanas de origen y lengua; es de esos hombres y mujeres que con pins de esteladas, o de banderas andaluzas, o de banderas españolas, o con más de una, o sin ninguna, van a echar un rato. Y no hay fractura porque todos y todas somos un solo pueblo.

Por todo eso y por mucho más, más de una vez al caer la tarde me acercaba a lo hondo de la Feria, a la vera de la playa y mirando el mar me echaba a llorar con lágrimas güenas sientiéndome orgulloso de todas las mujeres y hombres con los que he charlado estos días, y sintiendo con más fuerza que nunca que juntos vamos a construir un nuevo país.

Juan Batlle Pie

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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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Feliz día de Andalucía!

Hoy se conmemora el 34 aniversario del referéndum de Autonomía de Andalucía, en el que se aprobó el acceso a la Autonomía por la «vía rápida». Accediendo a la Autonomía de esta forma (como Cataluña, País Vasco y Galicia), Andalucía reivindicaba su condición de nacionalidad histórica y su deseo de autogobernarse.
A día de hoy la singularidad andaluza está diluida bajo el «café para todos». Y la capacidad de autogobierno en esta España cada vez más centralista es a todas luces insuficiente para las necesidades de los andaluces.
En el campo, aún no ha habido una reforma agraria en condiciones, que convierta la tierra en un bien productivo, en vez de en la fuente de poder y especulación que es hoy. La tierra sigue en manos de los de siempre: la Duquesa de Alba y los hijos y los nietos de los mismos señoritos que hace un siglo. Las iniciativas cooperativistas han marcado el camino: una tierra de todos, en la que todos trabajan y sobre la que todos deciden por el bien común.
Y en la ciudad, las sucesivas Juntas no han apostado por el valor, el conocimiento, la investigación, el desarrollo. Los jóvenes andaluces están condenados al campo, al trabajo precario en el sector servicios, o a la emigración. La cultura de la subvención es el pez que se muerde la cola: apaga la innovación, la emprendeduria, el desarrollo y la economía productiva, creando jóvenes sobradamente preparados pero que vuelven a necesitar de la subvención y de la ayuda para vivir.
La solución a estos problemas no va a venir de España. Ya les va bien tener su patio de recreo, una tierra controlada por unos señoritos con sus negocios en Madrid, y una juventud dormida que no pueda competir con el centro económico del Estado a cambio de subvenciones pagadas con los impuestos espoliados a otras comunidades.
Pero Andalucía no necesita limosnas de nadie. Andalucía tiene juventud, tierra, y todo lo que una nación necesita para prosperar. Andalucía necesita levantarse, darse cuenta que los partidos españoles (PP y PSOE) no van a aportar las soluciones, y fortalecer los partidos y organizaciones políticas de obediencia estrictamente andaluza.

Andalucía necesita preguntarse que quiere ser de mayor: la región del sur de España, o la nación del sur de Europa.
Andalucía necesita levantarse. Por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad: andaluces, levantáos!
Héctor Montero
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