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«No somos ganado»

«No somos ganado»

Después de una dictadura de la cual no puedo hablar mucho por mi corta edad en aquellos momentos, sólo recuerdo las cosas que explicaba mi padre: cómo vio matar a su padre en la puerta del cementerio, las historias que contaba de sus siete años de prisión en distintas cárceles de España condenado a muerte en más de una ocasión y el hambre que llegó a pasar. Bajo ese régimen franquista vivimos los españoles cuarenta años. Sí recuerdo que el dictador murió en su cama con todas las atenciones médicas.
Los españoles podíamos recuperar la ilusión de vivir en democracia… y ¡¡qué democracia!! Con una corona impuesta por el dictador, no votada por el pueblo. ¡Qué bien! Empezamos a votar las primeras elecciones, seguidas de una Constitución redactada por políticos sin intervención ciudadana, que votaron los españoles muchos de ellos sin apenas saber leer.
En treinta y cinco años de democracia tan sólo se han celebrado dos referendums. No somos importantes para nuestros políticos; ellos toman las decisiones, nosotros solo les servimos cada cuatro años para darles la autoridad de mandar hacer y deshacer.
¿Acaso somos ganado? ¿Es posible que no tengamos inteligencia suficiente para ser consultados y poder decidir?
Con la Constitución y sus leyes impuestas quieren encarcelarnos en un corral, con reformas laborales también impuestas, sin consultar al pueblo; ellos deciden cuánto debemos trabajar, qué dinero podemos cobrar, comer y seguir trabajando… estáis en el corral.
La educación de nuestros hijos también la deciden ellos y, lo que es peor, nos la cambian cada cuatro años depende del partido que entre. Claro, les hemos dado la autoridad, no tenemos derecho a ser consultados, aún no han pasado los cuatro años… estamos en el corral.
Sanidad, pensiones… ¿nos han consultado alguna vez antes de cambiar leyes? Ni siquiera para reformar de manera exprés la Constitución. ¿En qué se emplea nuestro dinero? ¿Acaso nos consultan cuánto se malgasta en armamento? ¿Les importa nuestra opinión? La deuda de los bancos la pagamos los ciudadanos, no nos consultan… estamos en el corral.
En España no hay intención de cambiar nada. Los políticos no lo permitirán: si el ganado empieza a tener poder de decisión, se les acaba el chollo. ¿Cómo van a permitir celebrar referendums? 
En el ganado hay una oveja negra, Cataluña. Donde muchos de nosotros luchamos por cambiar y dejar de ser ganado, sólo construyendo el país que nos merecemos. Con una constitución republicana, consensuada por el pueblo, en una democracia más abierta. Con participación ciudadana, mediante consultas; todas y cuantas sean necesarias. Donde el pueblo mande.
Cataluña será el referente para España, donde dejaremos de ser ganado.

Nicolasa Fernández (Tarragona)
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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Eduardo Reyes: «Del PSC no podemos esperar un comportamiento democrático»

Eduardo Reyes: «Del PSC no podemos esperar un comportamiento democrático»

El president de Súmate cree que Navarro, Camacho y Rivera fabrican un montón de independentistas castellanohablantes con «la estrategia del miedo y la mentira»

Eduardo Reyes, presidente de SÚMATE

El anuncio del PSC de desmarcarse del derecho a decidir a pesar de que formara parte de su programa electoral no ha sorprendido en absoluto a la asociación SÚMATE, integrada por independentistas castellanohablantes mayoritariamente procedentes del Área Metropolitada y de feudos tradicionales del PSC. «El PSC no es el PSUC, nunca ha sabido unir el alma nacional y la trabajadora, y ahora sencillamente ha estallado el montaje», argumenta a Nació Digital el presidente de la entidad, Eduardo Reyes.
Pero Reyes aún va más allá: «Si este partido no es capaz de tener comportamientos democráticos en su propio funcionamiento, y sanciona y coarta la libertad de expresión de sus propios militantes que discrepan con el dogma de Pere Navarro y los suyos, es obvio que la sociedad catalana no puede esperar un comportamiento democrático de este partido, solo con lo que han hecho, dar la espalda a los demócratas que queremos votar».
El presidente de SÚMATE reconoce que buena parte del público al que se dirige la entidad es o ha sido votante del PSC, «de hecho, votaban al PSC pero pensaban más en el PSOE», y es en este sentido que «el PSC se cree que recuperará la caída de votos con la estrategia del miedo a la independencia en este colectivo. Pero diría que el PSC-PSOE, C’s y el PP están haciendo muchos más independentistas de los que podremos hacer con SÚMATE, por muchas charlas que hagamos».
Reyes se ha reunido recientemente con representantes del PSC en el Parlament para que les explicaran su propuesta federalista. Pero el presidente de SÚMATE transmitió a los socialistas un mensaje claro: «Les dijimos que nosotros ya pasamos del federalismo y de cualquier sistema que signifique seguir atados a una oligarquía que hace que España no se mueva y haga retroceder a Cataluña. España nos ha estrangulado siempre, ¿por qué ahora tendría que prometer alguna cosa y cumplirla? No nos fiamos y vamos directamente al soberanismo catalán, a la independencia de un estado nuevo, un país que haremos entre todos y para todos», argumenta.
Fuente: NacióDigital.cat
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SÚMATE en Les Fonts (Sant Quirze del Vallès)

SÚMATE EN LES FONTS
El viernes 22 de noviembre, SÚMATE explica las razones para querer decidir nuestro futuro, con Fernando Corominas, Paco Martínez, y Eduardo Reyes, en Les Fonts (Sant Quirze del Vallès)

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El día en que los unionistas escoceses le dieron una lección a los españoles

La representante del Partido Laborista Escocés, partidaria de la unión, asegura al PSC que facilitar el referendum no debilita la posición del «no» y que se hubiera celebrado igual sin el acuerdo con el Reino Unido porque «es la voluntad»

«Si somos demócratas tenemos que permitir que la gente vote». Esta ha sido la premisa explicada por los dos diputados escoceses — una unionista y un independentista — que esta tarde [por ayer] han explicado en la comisión por el Derecho a Decidir del Parlament el proceso soberanista en Escocia y los acuerdos para el referendum independentista de Escocia del 18 de septiembre de 2014 al que han llegado la cámara escocesa y el Reino Unido. Un acuerdo diametralmente opuesto, como ha quedado patente, al que se vive en Cataluña.

Especialmente interesante ha sido la intervención de Patricia Ferguson, diputada por el Partido Laborista Escocés manifiestamente antiindependentista, que ha dado por lógico y natural aceptar la celebración del referendum independentista porque, a pesar de la oposición de Westminster, se habría celebrado, en respuesta a las preguntas del portavos socialista en la comisión Ferran Pedret.

«Negar el referendum no aporta nada, hace falta aceptarlo porque de una manera u otra, se hubiera celebrado porque es la voluntad del pueblo», ha sentenciado Ferguson. «Facilitar el referendum no debilita para nada mi posición antiindependentista», ha replicado Ferguson a Pedret que insistía en el acuerdo con España y la reforma federal que propone el PSC. Incluso Ferguson se ha jactado de que la pregunta sea explícita y no se pregunte por una tercera vía.

«Madurez» ha sido la palabra que ha usado con más frecuencia Ferguson, así como el representante del Scottish National Party, Stewart Maxwell. «Estamos orgullosos del acuerdo», ha añadido para decir que el proceso ha sido «justo e inclusivo» para llegar a acordar la consulta en la que ganará quien «tenga el 50% de los votos más uno».


Eso sí, a pesar de las constantes referencias a la madurez del Reino Unido con el proceso soberanista, Ferguson ha escapado y ha evitado entrar a valorar explícitamente la posición española ante la «Catalan Way». «La gente en democracia vota, porque las urnas son la solución, no el problema», ha concluído evitando entrar a saco en el enrocamiento del Estado español en el proceso catalán. Ferguson sabe también que las comparaciones son odiosas.

Fuente: NacióDigital.cat

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El federalismo como coartada

Vaya por delante, en mi descargo, una confesión: yo también era federalista. Pero no de alma o de espíritu, de los que se ven tantos estos días. Hordas de federalistas han tomado las calles últimamente. No, yo era federalista de los de verdad. De los que no lo son retóricamente, o como los que lo proclaman más por fe o por conveniencia que por convencimiento. Algunos parece que incluso lo son con resignación…
Yo era un federalista de los que creía que la mejor manera de convivir juntos debía estar basada ineludiblemente en el respeto, la igualdad y la libertad. No me conformaba con las ruinas del fracasado estado español, iba más allá de unas fronteras absurdas, y en las que no creo. Un federalismo de vocación iberista, como el de aquellos locos utópicos del siglo XIX y principios del XX, aquellos soñadores que imaginaban una península ibérica de pueblos y naciones unidos en la diversidad y el respeto. Respeto a las diferentes lenguas y culturas, con una historia y un proyecto comunes, sin relaciones de sumisión y desde la voluntad y la libre unión de las naciones que la conformasen, desde el Atlántico al Mediterráneo. Pero, como siempre, el estado español se encarga de devolver a los soñadores a la realidad.
En 2005 vivimos de nuevo aquel sueño, el de reformar España y cambiar la relación con Cataluña, en un encaje más justo para las partes. Se hizo un enorme esfuerzo, se hicieron muchas renuncias, se hicieron muchas promesas (“Aprobaré…”) y, al final, el estado español volvió a despertarnos… no sin antes pasarnos diligentemente “el cepillo”.
Al sueño rebajado que nos devolvieron se sumó, tras cuatro años de incertidumbre y tras haber sido refrendado por el pueblo, la infame sentencia del infame Tribunal Constitucional de 2010. Se hizo patente hasta qué punto España quería reformarse, hasta qué punto estaba dispuesta a “federalizarse” (ni que fuera tímidamente). Se certificó el fin del sueño, y entonces nos tocó despertar.
Ha quedado claro que “la España federal” es una quimera. Ese federalismo del que muchos se llenan la boca, las terceras vías, la moderación, no son más que palabras vacías, excusas. Ya se ha intentado todo. Es seguir con el engaño, seguir perdiendo el tiempo, dilatando que los catalanes, vengamos de donde vengamos o hablemos la lengua que hablemos, podamos decidir nuestro futuro. Es una solución amortizada, que ha demostrado ser un fracaso. A veces incluso una pesadilla. Diálogo, le llaman…
Lo inteligente, lo racional, lo sensato, no es continuar repitiendo el mismo error. Lo hemos intentado, no ha funcionado, no pasa nada. Sigamos soñando. Dejemos atrás ese federalismo obsoleto, y pongamos en práctica un federalismo práctico, real, del siglo XXI. Un federalismo que nos permita relacionarnos con España desde el respeto, la igualdad y la libertad, sin reproches ni odios, sin sumisiones ni imposiciones. Porque estamos condenados a entendernos, por todo aquello que compartimos, y podemos seguir compartiendo. Pero para federar dos cosas hace falta precisamente eso: dos cosas.
El único federalismo útil pasa por constituirnos, primero, en Estado. El resto es perder el tiempo, mantener los intereses de unos pocos, y seguir engañando a otros muchos. Que se dejen de cuentos, y que nos dejen hacer el sueño realidad. ¡Sea por Cataluña libre, Iberia y la Humanidad!*



Coque García (L’Hospitalet)

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Parafraseando la letra original del himno nacional andaluz, aprobada por la Asamblea de Ronda de 1918: «¡Sea por Andalucía libre, Iberia y la Humanidad»

La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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El Vendrell: Las pensiones en 2020

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Presentación de SÚMATE Camp de Tarragona

El próximo jueves 14 de noviembre a las 20.15 horas en el Teatro Bravium de Reus presentaremos SÚMATE en el Camp de Tarragona.
Intervendrán:
– Nicolasa Fernández (Cabra del Camp)
– Bartolomé Pluma (Reus)
– Gregorio Simón (Reus)
– Felipe Garcia (Reus)
– Eduardo Reyes (presidente de SÚMATE)
También contaremos con la actuación del grupo ALQUIMIA Flamenco.

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SÚMATE en Palau-Solità

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Presentación de Súmate-Camp de Tarragona

¡SÚMATE en Reus!

Es una evidencia que Catalunya como país

—o como lo tienen concebido desde Madrid: una región más de España—, ha experimentado un cambio radical a la hora de expresar sus aspiraciones para conseguir un estatus en consonancia con su modelo de estructura tanto económica como industrial y cultural. Los partidos políticos que existen en Catalunya se han dado cuenta de que la sociedad civil ha dado un paso al frente y ha tomado iniciativas que les han llevado a tener que sumarse a dichas reivindicaciones.

Los que, a pesar de haber nacido fuera, tenemos las mismas aspiraciones, no podíamos quedarnos con los brazos cruzados. La prueba de ello son las diferentes agrupaciones de castellanoparlantes creadas en los últimos meses. Entre ellas Súmate. Pertenecemos a ese grupo de ciudadanos que, aun llevando toda nuestra vida aquí, donde hemos formado una familia con una pareja catalana, hemos tenido hijos y nietos catalanes, se nos quiere situar como personas que estaríamos en contra de cualquier cambio en la situación política actual.
Nosotros, que todo lo que tenemos se lo debemos a esta tierra que nos acogió en tiempos difíciles y en la cual en ningún momento nos hemos sentido discriminados por no conocer su lengua, ahora hemos decidido tomar la iniciativa y colaborar para que esta, que ahora es nuestra tierra, pueda construir un futuro mejor como un nuevo Estado europeo. Que nadie intente ver en esta posición ningún tipo de negación de la tierra donde nacimos, donde seguimos teniendo familiares muy cercanos y grandes amigos, a los que seguiremos visitando y nos visitaran. Eso no lo va a impedir nadie. Pero ahora nos toca unir nuestras fuerzas hasta alcanzar el objetivo: el referéndum y después la independencia.
En Barcelona hace unos meses se presentó el colectivo Súmate, para aglutinar las inquietudes de gente que vinimos de fuera y contestar todas las dudas que tenemos como ciudadanos en ese cambio de gobernabilidad: ¿Qué pasará con las pensiones? ¿Dejaremos de ser europeos? ¿Qué pasará con nuestras familias en el resto de España? El próximo jueves 14 de noviembre, en el Teatre Bravium, se presentará Súmate – Camp de Tarragona, y empezará la tarea de dar a conocer qué significa, qué persigue y cómo lo hará en nuestras comarcas. ¡Te esperamos!

Bartolomé Pluma (Reus)

Súmate en Reus
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¿Nos hemos vuelto locos?

¿Nos hemos vuelto locos?

¿Será que nos estamos independizando de un soviet? Alberto Pradilla –como es periodista y no politólogo– resume en esta frase lo que yo intentaré decir en un artículo. Ad­vierto que este texto no será una “Oda a Espanya” al puro estilo maragalliano. Varios compañeros lo han intentado anteriormente sin mucho éxito. Simplemente quiero poner sobre papel una pregunta que me viene a la cabeza cada vez que leo diversas ‘lecciones’ que nos llegan desde gran parte de la izquierda española –diversa y fragmentada, pero curiosamente coincidente en unos pocos temas–. Y es ésta: ¿de forma mayoritaria, sectores políticos y sociales transformadores catalanes, con orígenes y culturas políticas muy diversas, nos hemos vuelto todos locos? Quizá de tanto teorizar sobre procesos constituyentes cuando se está frente a uno de verdad no se quiere ver… El marxismo tampoco previó la revolución rusa, no se preocupen.

Cultura libertaria

Ha cambiado el marco discursivo y de actuación en Catalunya. Sí, así es. Se ha producido, en los últimos años, una traslación plural, transversal y rápida de la sociedad catalana hacia posturas independentistas o, como mínimo, favorables al derecho a decidir. Y hablo en términos de transformación porque no ha sido siempre así. Si bien la defensa de derechos nacionales y lingüísticos ha estado en la agenda de la mayoría de fuerzas políticas y organizaciones sociales desde la Transición política, la demanda independentista masiva es relativamente nueva. El encaje entre dos culturas políticas distintas como son la española y la catalana ha sido una cuestión largamente discutida durante los siglos XIX y XX, e históricamente han predominado las opciones federales, confede­rales o autono­mistas. Ocu­rre que en la última década en el Estado español se ha experimentado una suerte de recentralización y avasallamiento hacia la diversidad nacional. La crisis ha acrecentado el nacionalismo espa­ñol. Y nuestro ­pueblo, con una importante cultura libertaria, laica y democrática a las espaldas, no ha podido quedar impasible. De manera concreta, el punto de no retorno se materializó en la sentencia que negaba la constitucionalidad de gran parte del articulado del Estatut d’Autonomia de 2006, aprobado en el Parlament y en consulta popular. Se sellaba así la imposibilidad de la coexistencia.
Y es en este nuevo marco donde movimientos, partidos y asociaciones están actuando. Quizá el nudo gordiano para comprender el asunto resida en ver que el componente más relevante del independentismo catalán en la actualidad se fundamenta en el antiautoritarismo, no en el nacionalismo. Se trata de un proceso basado en el rechazo a la imposición, al Estado del statu quo; de una realidad que se construye sobre una demanda de más democracia y libertades, así pues sustentada no sólo en el eje nacional, sino también en el tercer eje –el de la radicalidad democrática–. Guste o no, la ola soberanista es de la gente, del tejido social, de las subjetividades difusas que se encuentran y organizan. Es por ello que está pasando por encima de todas las fuerzas políticas, desde CIU hasta la CUP.

Fin del régimen

Estamos pues frente a un escenario destituyente y constituyente a la vez. Los datos demoscópicos y mapas electorales que se están publicando en los últimos días dibujan el fin del régimen, el resquebrajamiento de la realidad política e institucional construida en la Tran­­sición. Muy probablemente, Cata­lunya sea en la actualidad el único espacio en Europa donde todo vuelve a estar abierto y por lo tanto con un futuro no escrito, con una utopía a disputar y pelear.
Por eso necesitamos más que nunca actuar en el campo del ‘ser’ y no en el del ‘deber ser’. ¿Nos podemos equivocar? Claro, quien actúa tiene este peligro. Pero también podemos ganar. Es por eso que desde el espacio de las subjetividades antagonistas hemos apostado por hacer política en mayúsculas, por arriesgar, por asumir contradicciones, por salir del círculo de iguales y mezclarse en las realidades sociales y populares… porque queremos cambiarlo todo.
Gemma Ubasart, en Diagonalperiódico.net