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«A los catalanes ya nos da igual»

Señor Rubalcaba: Soy un socialista, ¡ay!, catalán de padres andaluces, y sigo con frecuencia e interés sus intervenciones, especialmente las referentes a la Diada nacional de Catalunya. Ante su próxima visita a nuestro país, donde tendrá ocasión de manifestarse nuevamente, me gustaría trasladarle mi opinión sobre nuestra situación, no tanto porque piense que representa a una amplia mayoría de catalanes (que también), sino porque creo que tiene interés para usted, y en general para la clase política, escuchar más al ciudadano de a pie que a sus correligionarios, seguramente más preocupados, a la hora de asesorarle, en mantener su propio estatus que en resolver las cuestiones que preocupan a sus representados. Mi preocupación: creo que desde hace años se ha traspasado ampliamente una línea roja en la política española consistente en el ninguneo, el desprecio y el avasallamiento, de facto i de iure, de Catalunya. Unas veces por intereses electorales, otras por centralismo, por perspectiva imperialista, por desconocimiento o cualquier otra causa… nos da igual. Atrás quedan la Constitución, los estatutos de autonomía, el pacto fiscal y los intentos fallidos de acomodarnos como buenos vecinos, porque, si alguna cosa tenemos clara en la Catalunya de hoy es que no necesitamos una carta rogada al estilo de las del siglo XIX, aquellas concesiones que otorgaban los reyes para calmar las protestas de sus súbditos.
Guárdense su concesiones el ministro Margallo y usted mismo (y, de paso, el señor Navarro) y no insistan más en esta vía: España nos hará alguna concesión para salir del paso, porque nos da igual. No pierdan el tiempo en recontar y cuestionar los asistentes a nuestras manifestaciones, hacer fotografías de la parte trasera del escenario del Concert per la llibertat, decir que ponemos figurantes de cartón, cuestionar la legitimidad de Rafael Casanova, los hechos de 1714 o cualquier otra crítica, porque nos da igual. Sabemos que buena parte de la elite política actual, también la catalana, que no conoce otro modo de vida que los ingresos públicos (sean mediante transferencia o mediante sobre), antepone sus propios intereses: ser diputado, o senador, tal vez ministro y mejor si es de Exteriores, a las aspiraciones y el mandato de sus electores. Pero estos, al fin, ven llegada la posibilidad de una nueva etapa donde todo sea posible, sin el lastre de un sistema del pasado que ya nos da igual. Nos da igual, porque no deseamos, ni necesitamos nada de nadie; no esperamos que nos hagan ningún favor, que nos den un dinero que no es nuestro ni que nos hagan autopistas, puertos o aeropuertos que correspondan a otros. Lo que queremos, más que nada, es ser. Queremos ser como somos, gente trabajadora, pacífica y digna y, también, orgullosa. Con nuestras virtudes y nuestros defectos, queremos que nos reconozcan como sus iguales (no más, pero tampoco menos) y así, como sus iguales y si las circunstancias y el buen sentido de todos lo permiten, y después de este reconocimiento, entendernos y tender puentes de buena vecindad que nos aseguren a todos el mejor de los futuros posibles. Hoy, la ciudadanía de Catalunya, de manera mayoritaria, ha tomado conciencia de su existencia, de sus derechos y de sus expectativas, y ningún escenario de los que nos dibujan, por apocalíptico que sea, nos va a hacer cambiar nuestra manera de ver las cosas, porque ya nos da igual.
Creo, señor Rubalcaba, que la mejor opción, y no solo para los socialistas españoles y catalanes, es un giro radical en la actual orientación, que pase por el reconocimiento de la identidad catalana, del derecho de los catalanes a que tomen sus decisiones, equivocadas o no, de que estos puedan expresarse libremente con todas sus consecuencias. Y si llega el caso de una Catalunya independiente, poder presentarse, cuando menos, como una opción que defiende las libertades y respeta las opiniones de los ciudadanos, para así poder comenzar a trabajar de nuevo desde el día 1 por las ideas de progreso que tanto usted como el señor Navarro y a despecho del esfuerzo de generaciones anteriores, parecen estar condenando a la extinción. Hoy, la paradoja, señor Rubalcaba, es que para que exista una posibilidad de seguir juntos, primero tendremos que separarnos, y cuanto mejores sean las condiciones de la separación, más aumentarán las posibilidades de una nueva unión, porque no se puede negociar nada desde la desigualdad y la asimetría, ¿y sabe por qué? Porque cualquier otra opción, a los catalanes nos da igual.
Ramón Gutierrez en El Periódico
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Catalunya y Europa… Otra vez

Inmediatamente después del éxito de la Via Catalana, el Estad español ha puesto en marcha toda su maquinaria y desde todos los frentes posibles. Ahora, als catalans se nos acumula la faena y hará falta que sepamos encajar los golpes que vayamos recibiendo; que serán muchos, cada vez más fuertes y dirigidos allí donde anímicamente nos pueden hacer más daño como sociedad.

Ahora toca, otra vez, hablar de Europa. De hecho, este es un tema que puede introducir el factor de la duda entre los más indecisos, entre las personas menos informadas y, también, entre las menos formadas (y lo digo sin ningún ánimo de ofender). El miedo a quedar fuera de la Unión Europea es un miedo irracional, es cierto, pero dificilmente controlable y rebatible.
Repasemos los titulares de hoy: «Bruselas cierra la opción sobre el futuro europeo de un Estado catalán» (El País); «Advertencia de la UE a los sediciosos catalanes» (ABC); «La UE deja claro a Mas que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE» (La Razón); «Bruselas avisa que Catalunya podría quedar fuera de la UE» (La Vanguardia); «Ducha fría europea» (El Periódico). ¿Alguien piensa que esta coincidencia en los titulares de la prensa prodependencia es casual?
Es muy complicado cuestionar estos titulares, porque es obligado aclarar muchos conceptos para contradecir una sola frase tan clara y contundente: «si Catalunya se independiza quedará fuera de Europa». Un titular que encontramos y encontraremos constantemente en los medios prodependencia. Un titular, sin embargo, que es una gran falacia. Es cierto que algunos personajes han asegurado, más o menos explícitamente y en las últimas horas, que esto sería así, pero, ¿quienes son los transmisores? Hasta ahora Joaquín Almunia, Pia Ahrenkilde y el portavoz del Parlamento Europeo Jaume Duch.
Es decir, el primero un dirigente histórico del PSOE, la segunda una mujer que a continuación de su valoración añadió que, no obstante la posibilidad de quedar fuera de la UE, en realidad: «los tratados no prejuzgan una situación hipotética que se pueda dar dentro de un estado miembro» (este inciso se ha pasado por alto en la mayoría de medios españoles, ¡oh, casualidad!). Y, por último, Jaume Duch, de quien vale la pena leer su historial en Vilaweb.
Pero no hay que sufrir, porque no hay nada nuevo. Nada ha cambiado de ayer a hoy, excepto la ofensiva mediatica. Nos encontramos donde estábamos. A pesar de todo, pienso que hace falta ser optimistas porque hay muchos factores que juegan a nuestro favor. Y para tranquilizar a los más asustadizos, os ofrezco estas ocho claves. Si nos ponemos, seguro que encontraríamos muchas más:
1. Ningún tratado, artículo, normativa, directiva… dice en parte alguna que en un caso como el catalán, quedaríamos fuera de la UE. Tampoco se dice en ningún lado que seremos miembros de manera automática, pero, ahora, todo lo que se diga no son más que suposiciones y opiniones interesadas.
2. Los que dicen que nos echaran de Europa mienten y juegan a confundir a la opinión pública. Europa es un espacio geográfico, un continente. En todo caso, aquí estamos hablando de una sociedad de Estados que aplican políticas económicas comunes. Una sociedad o un organismo que para nada es único.
3. Y es que hace tres meses el número tres de la EFTA, Georges Baur, dejó bien claro que Catalunya sería un candidato perfecto para entrar en su organización (por cierto, ningún medio prodependencia se hizo eco de ello). La EFTA es la Asociación Europea de Libre Comercio, y la conforman Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein. Reino Unido debate si salir de la UE y volver a la EFTA. En este caso hablamos de países que no han querido ser de la UE por considerar que, formando parte de ella, saldrían perdiendo.
4. Si Catalunya fuese vetada también en el tratado de libre circulación de personas, bienes, transportes, servicios y trabajadores (Acuerdo de Schengen) prácticamente el 80% de mercancías que circulan entre España y Francia deberían pagar aranceles a Catalunya. ¿Alguien realmente piensa que esto pasaría jamás? ¿Impedirá España que sus parados puedan venir aquí si encuentran un trabajo?

5. Sobre la moneda, ningún problema. Cualquier país puede usar la moneda quequiera sin pedir permiso a nadie. Si queremos usar el euro, lo usamos y punto, como hacen tantos y tantos países.
6. Un bloqueo económico a Catalunya sería dejar fuera de circulación a las miles de empresas de capital europeo que hay en Catalunya. Vaya, que los alemanes no podrán comprar tranquilamente sus propios Volkswagen fabricados en Catalunya. Absurdo, ¿no?
7. Con la secesión surgirían dos Estados diferentes: España y Catalunya- El primero, situado económicamente en el grupo de los países constantemente receptores de ayudas, en un nivel similar a Grecia o Portugal. El segundo, contribuyente neto, con un PIB equivalente a Suiza. ¿Europa querrá prescindir del segundo? No lo creo para nada.
8. España tiene una deuda enorme con la UE. Y si Catalunya queda vetada fuera de la UE, puede legítimamente no hacerse cargo de parte alguna de la deuda. Y España, evidentemente, no podrá pagar. ¿Quién puede creer que los alemanes, franceses y resto de europeos aceptarán algo parecido? Catalunya puede hacerse cargo del 16% o del 20% aproximadamente de la deuda (según si se calcula sobre población o sobre nivel de productividad), pero esto sólo será así si estamos dentro de la UE, claro. Por cierto, de la manera en que sin duda pagaremos, tanto sí como no, será si nos quedamos dentro del Estado español.
En definitiva, que ahora toca hablar de Europa. Mañana será otro tema y pasado otro más. Y ya aviso, volveremos sobre ello. Una vez y otra. Y es normal que sea así. Si Catalunya sigue en su camino tiene mucho a ganar económicamente, tanto como tiene a perder el Estado español. Es cierto que nada será fácil. Hará falta negociar y situarnos en el mapa mundial. Pero saldremos adelante. Y, por otra parte, es absolutamente lógico que el Estado utilice todas las estrategias posibles para que no nos vayamos, por convencimiento o por coacción. En esto queda claro que no tendrán manías. Y lo tenemos que asumir más pronto que tarde, porque el objetivo final bien lo merece.

Jaume Pros Fernandez (@jaume_pros) en elVallenc.cat

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Testimonio: Sonia Mata

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Malagueña que apoya la independencia


Me llamo Sonia soy malagueña y llevo cinco años viviendo aquí, en Cataluña, donde me han recibido con los brazos abiertos. Me encanta su cultura, su lengua y su gente.He participado en la Via Catalana y he quedado maravillada de la participación ciudadana, su civismo y su reivindicacion de forma pacífica.Los catalanes merecen una consulta para decidir sobre su futuro y deseo que llegue el dia en que pueda ser un estado propio.

Sonia Mata (Santa Coloma de Gramanet)

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Testimonio: Ireneu Castillo

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Mis razones de ser independentista


Mucha gente se puede preguntar como, un personaje como yo, nacido en Barcelona de padres castellanos, que vivo en Hospitalet de Llobregat de toda la vida, que soy seguidor del RCD. Espanyol y que escribo desde hace 8 años estos renglones en español, es tan abiertamente independentista. Quien no esté dentro de mi piel, y no comparta lo que se mueve en mis neuronas, es muy posible que pueda pensar que he sido manipulado, ya sea por TV3 (¿con lo asquerosamente culés que son?), por los estudios (¡pero si los hice exclusivamente en castellano hasta los 14 años!) o por las amistades (¡si casi todos son castellanoparlantes!), la realidad es que, ante todo tengo cerebro, y otra cosa no se, pero plantearme cosas, me las planteo. Y llego a conclusiones. Conclusiones que, por suerte o desgracia, no gustan a todo el mundo, pero que son las mías. ¿Y cuales son mis razones para ser independentista en Catalunya con los antecedentes antes descritos?¡Si tendría que salir todos los días con la rojigualda hasta en los calzoncillos! Pues aunque le parezca mentira, las tengo:
Soy catalán

Me guste o no, soy catalán de nacimiento y, por tanto, es mi tierra, con una historia propia y unas características que la hacen diferente. Tiene una lengua diferente de la que hablo en casa (aunque mi padre me la enseñaba de pequeño) y la cual considero igual de mía que el castellano. Asimismo, tiene una realidad que la hace diferente al resto de España, la cual no pretendo obviar ya que es parte de mi propia experiencia como persona. Si hay gente a la que no le gusta, lo siento, no pretendo cambiarles a ellos, pero cada uno en su casa podemos ser todos amigos. Tengo amigos franceses, alemanes, sudamericanos y de otros sitios, y no se diferencian en nada de los españoles: todos ellos sangran si les pinchan. Además, si usted pasa a Francia en coche por la frontera de Coll d’Ares no se diferencia en nada de pasar la frontera con Valencia o con Aragón. ¿Donde está el problema?
Rechazo por el mero hecho de nacer en Catalunya

Si se supone que todos los que vivimos en España somos españoles, no tendría porqué ser problema haber nacido en cualquier parte de su geografía. Pues no; por el hecho de ser catalán, ya soy un elemento sospechoso en cuanto salgo de los límites de Catalunya, independientemente de que mis raíces tengan más bien poco de catalanas. Por ejemplo, en Madrid, donde me tocó hacer el servicio militar, se me ha llamado «polaco de mierda» y «catalufo» en mi cara y me han censurado hablar en catalán a un valenciano que no sabía castellano (increíble, pero cierto) al grito de «no ladréis, aquí se habla en español». Curiosamente, aquí no me he encontrado nunca que nadie me censure por hablar castellano. Casualidad o no, la barrera, en todo caso, no la he puesto yo.
Realidad social diferente

Guste o no, las realidades de un territorio que está en la puerta de Europa, no es la misma que visto desde el centro de la Meseta castellana. En Catalunya, el hecho de estar a mitad de camino entre Madrid y París, hace que el intercambio de ideas y de gentes sea mucho más abierto, y más ahora con la facilidad de comunicaciones que hay. Si a eso sumamos que han de convivir dos lenguas oficiales con una infinidad de otros usos y culturas provenientes de la inmigración, hace que la sociedad catalana actual sea de todo, menos tradicional y cerrada. Todo ello contrasta con la realidad de una sociedad monolingüe que solo entiende a la diferencia como algo malo a destruir y que ha de estar sometido a la voluntad de una entidad primaria. Solo así se entiende que se nos tachen de «enemigo de la patria», ya que nuestra diferencia -aunque sea sutil- molesta a quien no la comparte. Mal vamos si mi realidad no gusta a quien ha de ser, supuestamente, mi igual. Otra barrera que no he puesto yo.
Vengo de familia de inmigrantes

Mi familia vino de diferentes partes de España con la intención de buscar un futuro que simplemente no existía en sus zonas de origen. Mi madre, zamorana, pero criada en Aragón, llegó a principios de los 60 buscando ganarse la vida. Más grave fue la situación de mi padre el cual vino de La Mancha con mis abuelos en los años 40. Mi abuelo, había sido soldado republicano y había sido herido en la batalla del Ebro, donde luchó en la columna de Lister y El Campesino, y hecho prisionero.
Después de estar 3 años sobreviviendo como pudo por los campos de concentración franquistas, fue liberado y, al volver a su pueblo, Los Hinojosos (Cuenca), tuvo que sufrir el «mobbing» de los oligarcas del pueblo, ya que fue tachado de «rojo». No le quedó más opción que venirse a una Barcelona que prácticamente no hablaba castellano a buscar trabajo… o morir de hambre. Intentó volver a su pueblo unos pocos años después, pero todo había cambiado, encontrándose que ya, ni era de allí, ni era de aquí y tuvo que volver a Barcelona. De carácter agrio -normal, dado lo que le tocó vivir-, nunca se llegó a integrar a la realidad catalana de la época y a mí, primer nieto, me puso el nombre de Ireneo (Pacífico). Por algo sería, aunque sus razones se las llevó a la tumba.
Visto lo visto…¿Qué estima puedo tener a un país que echó por activa y por pasiva a mis ancestros de sus lugares de origen? Una cosa es que quiera a mis familiares, que pueda tener amigos en aquellas tierras o que cumpla la legalidad impuesta, pero lo que no puedo, de ninguna de las formas, es considerarlo mío, porque no tengo nada que agradecerles. Al contrario, el agradecimiento lo he de tener con la tierra de acogida, no con quien los expulsó.
Crisis y ausencia de futuro en el estado actual

Llevamos casi 6 años de crisis, de los cuales llevo un año y medio en paro… y lo que es peor, sin ningún viso de salir del pozo. Esta crisis no es una mera crisis económica, ya que el resto de países de nuestro entorno están saliendo más o menos adelante, sino una crisis de sistema. España no funciona porque el actual estado español no hace más que seguir con las premisas que inspiraron a todas las grandes potencias del siglo XVII y XVIII, lo que quiere decir +territorios= +comercio.
Este modelo totalmente desfasado y caduco, todavía funciona a la reducida clase oligárquica que manda en España (a pesar de guerras y repúblicas varias) desde mediados del siglo XIX, y mientras que sigan en el poder, les importará un rábano que haya 6 o 26 millones de parados. Ellos están en su chiringuito, y si no sigues su juego, eres un mal patriota y el enemigo a batir. Pues va a ser que no.
La independencia de Catalunya, además de dar una ilusión para tirar adelante, supondría romper totalmente con el statu quo imperante en la actualidad, destrozando los lazos clientelares y de corrupción sobre los que están basados las columnas del poder en este país. Ello significaría una ruptura total y, al menos, la posibilidad de generar una situación nueva y avanzar hacia una posible solución del problema que, de otra forma, simplemente no existirá porque a los que ya les va bien, no tienen ninguna intención de esforzarse por conseguirla. Ah! Y no nos engañemos, el beneficio será mutuo, tanto para los españoles, como para los catalanes.
Yo seguiré siendo el mismo de siempre

Si soy independiente, seguiré llegando justo a fin de mes (en el caso de que tenga trabajo), seguiré queriendo con locura a mis familiares y seguiré siendo amigo de mis amigos tal y como lo soy ahora… y exactamente igual a como pasaría si estuviese viviendo en China o en Alemania. Eso no tiene nada que ver. Por tanto, si solo molesta a los que cobran mis impuestos y no hacen nada para que pueda salir del pozo de la crisis… ¿tengo que tener remordimientos por ellos? Pues no. Al contrario, si les molesta, que se jodan.
En definitiva, las banderas se abrazan o dejan de abrazar en la proporción que cada persona se sienta identificadas con ellas. La bandera española, para mí, no significa nada más que imposición y fascismo, mientras que la catalana, para mí, es una democrática libertad de elección, en tanto que nadie me ha obligado a asumirla como propia y creo, muy firmemente, que podemos construir un país nuevo totalmente viable y con mejores oportunidades para todos. Cada uno es muy libre de sentirse como quiera, yo me siento así, y por eso soy independentista.
Y al que no le guste, como decimos en catalán: «que s’hi posi fulles!»

 

Ireneu Castillo (L’Hospitalet de Llobregat)
Extraido con consentimiento expreso de su blog
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Mi vía catalana, tram 381 el Cervellò

Se sorprende mucha gente todavía de ver a un cordobés dándolo todo por una Cataluña independiente.

Por mi edad, ya he participado en treinta y cinco Diadas, desde que los castellanoparlantes en el año 1.977 unimos nuestras voces al pueblo catalán para decir muy alto aquello de “Llibertat, amnistía, estatut d’autonomia. Aquella fue una de las que más recuerdo: mi mujer y yo, con mi hija de apenas dos años en mis hombros, recorrimos el paseo de gracia junto a un millón de personas a las que se les encendía la luz de la esperanza. Hoy, 11 de septiembre de 2013 mi hija y mis nietos nos han acompañado en una cadena humana, colaborando en el tramo 381 al que nos apuntamos como responsables.

Hoy desde las 8 de la mañana mi familia y yo estamos trabajando en la vía catalana para conseguir el sueño de nuestros padres. Primero hemos subido a la montaña sur de Cervelló a colgar una estelada de veinte metros por cinco de ancho, a las 10 hemos colaborado en una estelada humana de más de quinientas personas hasta las 12,45 que se ha hecho la última fotografía y empezamos ya la organización de la vía catalana.

Tengo asignadas 500 personas pero han acudido casi 2.000; soy una persona muy inquieta pero me he armado de paciencia y trato de que la gente lo pase lo mejor posible para que yo también lo pueda hacer lo mejor que pueda.
Eduardo Reyes en Directe!cat
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11 de septiembre: Via Catalana

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Razones de un madrileño para participar en la Via Catalana

El nacionalismo siempre me pareció una ideología que atrofia la mente y limita el pensamiento crítico. Después de un año viviendo en Barcelona y habiendo obtenido el nivel C1 de catalán, mi opinión no ha cambiado. Pero ya que pasaré los próximos años de mi vida en Catalunya, me preocupo por el futuro del territorio en el que vivo. Y al ver qué le conviene a Catalunya, encuentro dos razones de peso para acudir el día 11 a la Vía Catalana.
La primera es económica. Durante este año, he visto el maltrato económico que sufre Catalunya. Los catalanes pagan los impuestos más altos de España, pero tienen el menor porcentaje de funcionarios. Son los que más contribuyen a las cargas del Estado Español, y sin embargo, ven cómo desde Madrid se impone un modelo radial de trenes que lleva a disparates como que el corredor Mediterráneo pase por la capital. Por no hablar de los peajes, un fenómeno prácticamente desconocido para mí en España hasta llegar a Catalunya. Con la independencia, Catalunya podría administrar los elevados recursos públicos que generan los catalanes de forma directa.
La segunda, más importante aún, es política. España es un Estado en el que la corrupción ha llegado a los más altos niveles, un país donde las juventudes del partido de gobierno se exhiben con símbolos de una dictadura fascista y donde el dictador aún tiene su mausoleo. Es un país que bate récords de parados, de desahucios y de científicos que emigran. Paga una de las tarifas de electricidad y telefonía más caras de Europa, porque la ley en esos sectores se hace por y para el lobby de turno.
Por tanto, es imprescindible una regeneración en España. Pero, ¿va a darse en un país cuya mayor preocupación es Gibraltar y el fichaje de Bale? Evidentemente no. La única oportunidad que veo para la regeneración democrática es la independencia de Catalunya. Por eso, el día 11 las manos de este independentista no nacionalista que escriben estas líneas se unirán a las de miles de catalanes a favor de la independencia.

Daniel Pérez Rodríguez


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Carta publicada en La Vanguardia el 05/09/2013

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Testimonio: Nicolasa Fernandez

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¿Porqué soy independentista?


Hola, me presento. Mi nombre es Nicolasa Fernandéz. Soy de un pueblo de Sevilla y tengo 49 años. Hace 43 años que vivo en Catalunya.
Creo que hace años que tengo el sentimiento independentista y no me daba cuenta.
Siempre que íbamos de vacaciones a Andalucía, a Galicia, a Asturias o a Extremadura, nos sentíamos en otro mundo. El sentimiento era raro. Estábamos con la familia, pero nos sentíamos como extraños. Es evidente que creciamos a distinto nivel.
Al regresar siempre hacíamos el mismo comentario: como en Catalunya no hay nada; su cultura y los valores distintos al resto de España, no se parece en nada, Sin ninguna duda Catalunya ha evolucionado diferente que España.
En la manifestación del 11 septiembre 2012 fue la primera vez en mi vida que grite “¡Independencia!”. Poco a poco me iba saliendo la rabia por las injusticias que vive el pueblo catalán. Injusticias de parte del gobierno central, indiferentemente del partido que sea.
Esas injusticias las vivimos en nuestras casas. Pagamos más impuestos en los recibos del agua y luz; con nuestros hijos en los colegios tenemos menos recursos, sufrimos más recortes de becas; con nuestros ancianos, los recursos para los geriátricos podrían ser mayores si los impuestos recaudados en Catalunya se quedasen aquí; y con nuestros derechos, que quedan recortados con todos los impuestos que tenemos que pagar, como las autopistas, a diferencia con otras comunidades de España, por ejemplo.
Sí, señores. Quiero la independencia de Catalunya.
Y si tenemos que ayudar a España, se le ayuda. De país a país. Que cada país administre sus recursos y luche por sus intereses para prosperar.
Quiero tener el derecho de decidir.
Quiero decidir sobre el futuro de mis hijos.
Quiero decidir sobre el futuro de mis ancianos.
Quiero que el gobierno tenga en cuenta a los ciudadanos en la toma de decisiones, que de nuestras vidas depende. Mediante referendum, todos los que sean necesarios.
Quiero decidir si el dinero de mis impuestos se emplean en armamento o en sanidad y educación.
Quiero decidir sobre mi futuro.
Yo en lo que pueda siempre ayudaré a mi família que tengo por toda España. Lo que sí está claro es que no podemos llevar a nuestras espaldas el Reino de España, con su monarquía y cientos de políticos que de vivir bien, si entienden.
No respetan mi opinión y me privan de mi libertad.
Nicolasa Fernández (Tarragona)
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Catalunya años 60

Cuando Cataluña fue elegida por nuestros padres para sacar adelante a su familia, ya era tratada como a una colonia. Desde 1714 tras ser conquistada por Felipe V.

A las colonias no se les cobra impuestos, se les expropia prácticamente de sus bienes dejándoles escasamente lo necesario para subsistir. 
Esto era desconocido por aquellos que venían de todas partes del Estado español en busca de trabajo, porque trabajo, era lo que sobraba.
Los cientos de miles de personas, que vinimos a Cataluña y que fuimos acogidos con los brazos abiertos, nos unimos al pueblo catalán juntos y con mucho sacrificio y esfuerzo hicimos de Cataluña un gran país.
Hoy, han pasado más de 60 años y el esfuerzo y el sacrificio que nuestros padres y abuelos hicieron para darnos un futuro mejor, ha caído en saco roto. Los gobernantes que hemos conocido, Franco, Suarez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero, y Rajoy, sólo han servido para hacer de España una cuna de corrupción, ninguno ha hecho lo más mínimo por el ciudadano, pero ellos y sus partidos ha ido hacia arriba, se han hecho de oro a costa de pedir más y más sacrificio al pueblo.
En el punto de mira de todos los gobiernos siempre ha estado Cataluña.
Por ser una de las regiones más ricas y prosperas, se le ha ido masacrando en el reparto, como a una colonia, se la ha expoliado de prácticamente todos sus recursos, evitando así su crecimiento y obstaculizando el esfuerzo de nuestros padres y abuelos por darnos un estado de bienestar.
Ahora, estamos en el papel de padres y abuelos y hemos de atajar el problema desde otra perspectiva.
Ahora tenemos la oportunidad de ser un nuevo País, liberarnos para siempre de aquellos que nos han utilizado como mano de obra barata y sumisa, sin apenas protestar.
Todos aquellos castellanoparlantes, con raíces dentro y fuera de Cataluña, que nos sentimos orgullosos de haber nacido donde nacimos, pero que nos sentimos catalanes, precisamente porque nuestros padres escogieron esta tierra y se dejaron la piel, para darnos una vida más digna, queremos luchar unidos por una Cataluña independiente, donde el estado del bienestar, la igualdad de oportunidades, la educación y la sanidad para nuestros hijos y nietos, sea el objetivo prioritario.
Se lo debemos a nuestros padres, a nuestros abuelos, a todas aquellas personas que de alguna manera, lucharon por la libertad de los pueblos. No debemos consentir que el sacrificio de toda esa gente sea en vano, porque si lo hacemos, habremos pasado por la vida tan inútilmente que no habrá valido la pena vivirla.
Si no logramos entrar en la historia, construyendo un nuevo país, será como si no hubiéramos existido.
Por mi parte, y desde que se creó Súmate, he decidido dedicar el resto de mi vida a contribuir en la tarea de crear para el futuro de mis nietos un país mejor, y no sólo para mis nietos, sino para toda la juventud, que desde tan temprana edad, empiezan a desesperarse porque no ven una luz que les anime a estudiar o a trabajar, porque no ven el fruto de su esfuerzo, ya que cada vez, es más inútil su sacrificio si no ven que al final tienen la recompensa de poder disfrutar de algo construido para el bien común.
Porque el propósito de los gobiernos es que cuanto más necesitada esté la gente, mejor puede dominarla. 
Pues hasta aquí hemos llegado: Cataluña ha dicho ¡basta!
Eduardo Reyes.
Presidente de SÚMATE
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.


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SÚMATE Anoia

El pasado 18 de julio se constituyó SÚMATE en l’Anoia. En una cena en Igualada, con más de treinta asistentes, tuvo lugar un encuentro para organizar un grupo local en la comarca de l’Anoia.
Aunque SÚMATE lleva muy poco tiempo en marcha, el objetivo ahora es seguir trabajando para organizar más grupos locales y poder explicar la necesidad de ejercer nuestro derecho a decidir, para poder construir un país mejor, más democrático y socialmente más justo. Porque nuestro futuro y el de nuestros hijos es lo que está en juego.

Las personas interesadas en organizar un grupo local o colaborar con SÚMATE pueden ponerse en contacto a través de info@sumate.cat.

Más fotos del encuentro en facebook