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Entrevista en ‘Migdia’ (8tv), 03/10/2013

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SÚMATE en RAC105

Esta mañana hemos estado en RAC105, participando en el programa Fricandó Matiner, donde han hecho una entrevista al presidente de SÚMATE, Eduardo Reyes.

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Testimonio: Mi dieta y la independencia

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Mi dieta y la independencia

Me llamo Daniel García de la Mata Álvarez y tengo siete años. Se estarán preguntando ¿cómo es posible que, con siete años y el sistema educativo que sufrimos, he sido capaz de escribir tres palabras seguidas sin cometer faltas ortográficas? Es por que me vine a vivir a Catalunya hace siete años, ergo tengo siete años como catalán, pero antes cumplí treinta y tres como español. Exacto: me eduqué en los años setenta y en un colegio de curas de la meseta. Hay que reconocer a esos… (la palabra que estoy pensando empieza por “C” y acaba por “S”)… como decía: hay que reconocer a esos ‘c… curas’ que sabían lo que se hacían: “La letra con sangre entra” y tenían razón: sangré, pero me entró.Tengo dos problemas: el sobrepeso y la independencia de Catalunya.Aunque soy alto, no lo suficiente para mi peso. Si midiera dos metros treinta, estaría en mi peso ideal, pero con mi metro casi ochenta, me sobran veinte kilos. Yo me esfuerzo. Salgo a correr por mi pueblo, lo que es una auténtica gozada porque en menos de cinco minutos estoy en mitad de un precioso bosque frondoso de coníferas y pinos. Me cruzo casi con tantos deportistas como jabalíes… vivo en un verdadero paraíso. De pequeño, en la árida meseta, leía comics de Astérix y Obélix y veía en sus viñetas los frondosos bosques de la Galia. Otro país. Otra época. Otra orografía. Y resulta que ahora vivo en un pueblo parecido al de Astérix; y encima, como aquél, resiste ahora y siempre al invasor: igualito que en mi cómic.

Además de correr, también intento hacer dieta. Lo intento, porque cuando he bajado un par de kilos, me creo con derecho a algo y picoteo cosas ricas: después de un esfuerzo, es justo darse una recompensa. El resultado es que voy corriendo en círculos recuperando en dos minutos lo que perdí en dos semanas. No: no tengo derecho de recompensa, ya que el esfuerzo y el sacrificio deberían ser la recompensa. Es lo mismo que les pasa a los independentistas: en vez de avanzar en su lucha, cada pequeño éxito les hace parar a mirarse la barriga y a darse codazos unos a otros diciéndose que ya está hecho: mañana independientes. Y no: como en mi dieta, la recompensa no es ganar una consulta no vinculante de pueblo. Esto es un paso. Un buen paso… pero queda mucho y la recompensa, de momento, debe de ser el sacrificio y la lucha.

Para colmo de males, soy y me siento español. Español pero culpable, porque llevo siete años siendo catalán y veo cosas que no me cuadran. Yo, oriundo de la meseta central, cosecha del setenta y tres, he tenido siempre claras tres cosas: que España era Una, Grande y Libre. Y resulta que hay un montón de cosas que no se sujetan ni con el “Pattex no más clavos”.

Hay diferencias. Unas enormes y otras nimias. El metro de allí entra en la estación por la derecha, el de aquí, por la izquierda. El billete del metro de Madrid se sella en el torno de la derecha; En Barcelona, en el de la izquierda. Allí llaman bote a lo que aquí es una lata de refresco. El aire de la meseta es seco y cuando más claros son los días, las sombras son más oscuras. En mi pueblo el aire es dulce y la sombra difumina sin ocultar. Pequeñas diferencias.

Pero las hay enormes, porque todos los que venimos de otro sitio, observamos los detalles que nos diferencian. A orillas del Manzanares, todo el mundo habla con todo el mundo, el que llega tarde al trabajo es el más listo y el que se queda a hacer horas es el más idiota. Después del trabajo… o incluso en varios momentos de la jornada laboral, los bares están llenos de cafeteros y “cañiteros”. Sin llevar reloj, en Madrid se sabe la hora exacta sólo mirando dentro de un bar: Café desde las ocho hasta las once y cañitas hasta las dos. Vinitos hasta las cuatro. Sol y sombra y demás libaciones hasta las ocho y combinados hasta las tres de la madrugada.

En Catalunya la gente es diferente. Aquí el café se toma en casa y, si se pacta con la empresa, diez minutos a media mañana. Si no, café en la mesa de trabajo. En Catalunya el que llega tarde se disculpa y el que se queda a hacer horas, o bien es por que se las pagan, o por que es responsable de su tarea. Del trabajo a casa y sólo con algún motivo se toman algo entre semana después del trabajo. Raro, raro, raro.

Pero las grandes diferencias son las sociales. Todos somos iguales ante Dios y ante la Ley. Bueno, ya sabemos que unos son más iguales que otros, como dijo aquél; pero la socialización nos abre una brecha enorme. No es malo, es diferente. Un madrileño se cortaría un brazo antes que cambiar de opinión; un catalán se cortaría un brazo antes que derrochar o dejarse pisotear; un italiano se cortaría un brazo antes de ir desaliñado y sin gafas de sol… y así hasta mil ejemplos. ¿Es malo? No, por eso hay que investigar lo que nos une y tener claro lo que nos diferencia.

¿Por qué soy un español que se siente culpable? Porque mi España Una, Grande y Libre, no es Una. Porque sus dirigentes la hacen Pequeña y los que vivimos en ella nos sentimos Encarcelados. Y si los tres pilares son mentira, mi culpa es haberlo descubierto. Soy y me siento español, pero mi subconsciente me traiciona: me Llamo Daniel y tengo siete años. Resulta que soy un español que cada día se siente más catalán. Y para más Inri, por mi estilo de vida, soy más catalán todavía; y lo más fuerte: soy un español que entiende que Catalunya se quiera independizar. Quien sabe, lo mismo de aquí a cinco meses o menos me he convertido en independentista, porque no lo soy, pero confieso que ya he empezado a caminar por esa senda.

Daniel García de la Mata Álvarez (Cervelló)

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En respuesta al profesor Granell

A continuación publicamos la respuesta de Vicenç Aparicio al professor Francesc Granell.

En respuesta al profesor Granell

En la entrevista que se publica en El País el profesor Granell hace varias afirmaciones sobre una eventual independencia de Cataluña que, por su contundencia, difícilmente pasan desapercibidas al lector.

▪ Cataluña y la Unión Europea.
Es difícil saber qué sucederá con la Unión Europea si Cataluña se convierte en un estado independiente porque no hay ningún precedente de una secesión de un territorio de un Estado miembro que forme parte de la Unión.
La Convención de Viena, de 1978, sobre sucesión de estados en materia de tratados sólo se aplica en defecto de lo que prevea la propia organización, en este caso, la Unión Europea. Y aquí, cada organización internacional tiene sus propios criterios. Por ejemplo, para formar parte de las Naciones Unidas hay que solicitar el acceso, si bien ha habido una excepción, cuando Siria se escindió de la República Árabe Unida en 1961, de la que formaba parte con Egipto. Entonces fue admitida automáticamente a las Naciones Unidas. Otras organizaciones internacionales aceptan la admisión directa si se cumplen ciertas condiciones (como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), y otros no ponen ningún tipo de condiciones para la admisión directa (como la Unión Postal Internacional y la Organización internacional de la Energía Atómica). Las soluciones son, pues, diversas y dependen de cada organización internacional.
Ante el silencio de los tratados, una tesis que podríamos llamar contractualista, y que parece que es la que mantiene la Comisión de la UE cuando se ha pronunciado sobre esta cuestión, sostiene que , en tanto que Cataluña se convertiría en un nuevo estado que no sería parte en los tratados comunitarios , debería solicitar su admisión . Esta es la tesis que también sostiene el profesor Granell.
Ahora bien, en este caso hay que advertir que la expulsión automática de la Unión Europea sólo tendría lugar una vez Cataluña fuera reconocida como estado independiente, de lo contrario, es decir si el resto de Estados miembros siguen reconociendo la soberanía española sobre el territorio y la población de Cataluña, no podría darse esta » expulsión”. Es más, para que España pudiera expulsar de la Unión Europea una Cataluña que no ha sido reconocida como estado independiente por el resto de estados , debería modificar los tratados para excluir el territorio de Cataluña de su aplicación, lo que requiere la unanimidad de los estados miembros. Así pues, incluso siguiendo la doctrina que parece mantener la Comisión Europea, el no reconocimiento de Cataluña como estado y su expulsión de la Unión Europea son realidades incompatibles.
Tampoco sería necesario iniciar un proceso de adhesión que se prolongara en el tiempo. En la medida que una Cataluña independiente cumpliría todos los criterios de Copenhague , mediante una decisión en el seno del Consejo Europeo ( reunión de los jefes de Estado y de gobierno de los estados miembros ), que debería ser unánime, adoptada el mismo día de efectos de la independencia, se podría acordar la adhesión de Cataluña a la Unión Europea.
Otros autores defienden una tesis, que podríamos llamar institucionalista, según la cual con la secesión de una parte de un estado miembro se produce una ampliación interna de la Unión Europea, de modo que, en caso de independencia, Cataluña permanecería dentro de la Unión Europea, si bien deberá iniciar una negociación con el resto de los estados miembros para modificar los tratados en sus aspectos institucionales. La idea de fondo es que la Unión Europea es más que una organización internacional, se trata de una confederación o federación de estados, con disposiciones que no sólo se aplican a los Estados miembros, sino que también son de aplicación directa a los particulares.
En términos similares, en un dictamen del profesor Roland Vaubel, entiende que la solución que resulta compatible con los fines de integración de la Unión Europea, es la aplicación del artículo 34 de la Convención de Viena, según el cual ambos estados, tan España como Cataluña seguirían siendo miembros de la Unión Europea.
En medio de estas, se han planteado otras opciones, que también son compatibles con los tratados, como la que se formula en el dictamen del profesor Graham Avery por encargo del Parlamento Británico. Según esta propuesta, se produciría una situación transitoria en la que el Reino Unido mantendría la soberanía nominal sobre Escocia, mientras Escocia negociaría con el resto de Estados miembros la reforma de los tratados y, una vez ésta tuviera lugar, se produciría la independencia formal de Escocia.
Así pues, no hay obstáculos jurídicos que impidan que Cataluña permanezca dentro de la Unión Europea en caso de independencia. En último término, dependerá de la voluntad política de los autores.
En cualquier caso, también es bueno recordarlo, una Cataluña independiente podría acceder al mercado común incluso si no fuera miembro de la Unión Europea. En este sentido, Cataluña podría firmar con la Unión Europea un tratado comercial bilateral, que, de acuerdo con lo previsto en los artículos 207 y 218 TFUE, no requiere la unanimidad de votos en el Consejo de la UE para su aprobación, sino la mayoría cualificada . No hay obstáculo jurídico para que este tratado comercial abarque las 4 libertades comunitarias: la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y trabajadores.
▪ Cataluña y el euro.
Poco puedo añadir a lo que ya ha escrito el profesor Jordi Galí. Una Cataluña independiente puede adoptar el euro como moneda propia, y las entidades financieras que operan en Cataluña podrían acceder a la liquidez del Banco Central Europeo a través de sus sucursales abiertas en estados de la Eurozona, ya que, de acuerdo con la documentación general sobre los instrumentos y procedimientos de política monetaria del Eurosistema, publicada por el BCE, cumplirían con los requisitos para ser «entidades de contrapartida», en concreto, estar sujetas al sistema de reservas mínimas, ser solventes y cumplir con los requisitos establecidos por el BCE.
También podría acuñar monedas de euro propias, y las entidades financieras que operan en Cataluña acceder directamente a la liquidez del BCE (sin tener que hacerlo a través de sus sucursales), si Cataluña firma un acuerdo monetario con la Unión Europea, como los que ésta tiene ya firmados con Mónaco, San Marino, El Vaticano y Andorra.
Dice el profesor Granell que si Cataluña abandonara el euro y tuviera moneda propia «estaríamos condenados a la devaluación». No se entiende esta conclusión cuando Cataluña es una economía netamente exportadora. En el siguiente gráfico, con datos extraídos del INE y de la base de datos trimestral del comercio interregional de bienes C-interreg, se ve, en datos anuales, la evolución de la balanza comercial exterior de Cataluña y de España, en proporción al PIB.

A diferencia de España, Cataluña es una economía exportadora neta y, ante una salida del euro, no se ve por qué debería devaluar si con el tipo de cambio actual ya es competitiva.
▪ Cataluña y las deudas del reino de España.
Dice el profesor Granell: «No se puede decir, como hace algún ilustre colega, que la deuda es del Reino de España y que nos desentenderíamos. Entrar en el mundo sin reconocer las deudas como parte de España y las propias es incorporarse con muy mal pie en el sistema internacional. Si se entrara en esa dinámica no sé si podríamos subir pensiones o luchar contra la crisis como nos prometen”.
Hay que partir de la premisa de que si una Cataluña independiente no es reconocida como estado por España, tampoco puede suceder el reino de España en su posición deudora. Para que pueda haber sucesión en las deudas hay un acuerdo entre el estado predecesor y el estado secesionado, y de este acuerdo, que es un auténtico tratado internacional, sólo pueden ser parte los sujetos de derecho internacional, esto es, estados u organizaciones internacionales. En defecto de acuerdo, no es que Cataluña se desentienda de las deudas de España, sino que el único obligado por estas deudas frente a sus acreedores es el reino de España.
Nota adicional :
La Convención de Viena, de 1983, sobre sucesión de Estados en materia de bienes, archivos y deudas del estado, que está llamada a regular esta cuestión , no ha entrado en vigor porque no ha sido ratificada por un número suficiente de estados. En todo caso, conviene destacar que no es de aplicación a todas las deudas, sino a aquellos que están contraídos con sujetos de derecho internacional ( no con particulares ). El principio por el que opta la mencionada convención (que, insistimos, no está en vigor ), es que las deudas del estado predecesor pasan al estado sucesor en una proporción equitativa, teniendo en cuenta los bienes, derechos e intereses que pasan al estado sucesor en relación con la deuda del estado. Así pues, el criterio de reparto no sería ni el PIB ( 19% ) ni la población ( 16% ), sino la proporción de bienes, derechos e intereses que pasan a Cataluña. Los bienes que pasarían a Cataluña serían los bienes inmuebles ( edificios , infraestructuras ) ubicados en el territorio de Cataluña, los bienes muebles vinculados a estos, y los bienes muebles e inmuebles situados fuera de Cataluña «en una proporción equitativa». Asumiendo que sólo pasarían a Cataluña los bienes situados en Cataluña, el criterio de reparto que mejor se adecuaría a la Convención de Viena de 1983 sería el porcentaje de inversiones ejecutadas en Cataluña en los últimos años.

Vicenç Aparicio. Abogado, licenciado en Derecho y Administración de Empresas (UPF) y en Ciencias Políticas (UOC)
Extraído del blog de Jordi Graupera.

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VIDEO: Juntos vamos a construir un nuevo país

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Presentación de SÚMATE

El próximo jueves 3 de octubre presentaremos públicamente SÚMATE.
El acto tendrá lugar a las 19.30h en el Centro Cultural de Bellvitge (Biblioteca), en L’Hospitalet de Llobregat.
Os invitamos a difundirlo, a acompañarnos, a formar parte para construir juntos un nuevo país, un país mejor!

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Testimonio: Antonio Cuadrado

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De la dehesa extremeña al Vallès Occidental


Soy demócrata, soy trabajador. En la ANC hay muchos trabajadores. No soy monárquico ni español lo demuestra mi DNI (el catala). Yo no me siento español como los del PP, ni como los del PSOE, ni como Ciudadanos. No!!Me entendería muy bien con ciudadanos como J. M. Sánchez Gordillo (Alcalde de Marinaleda), admiro a, Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, personas de la cultura, como Willy Toledo, la familia Bardem etc.Yo nací en Extremadura, quiero a mi familia de Extremadura. Pero mi tierra es Catalunya!! Me ha dado más de lo que podía esperar: la vida que tengo, una esposa y una hija. Yo voto INDEPENDENCIA por amor a Catalunya pero no por la caja.

Trabajo todos los días de mi vida para intentar hacerla mejor:

– De joven en los CENTROS CULTURALES de los barrios, en los años 70.
– Desde el SINDICALISMO, buscando mejores condiciones para los trabajadores.
– Desde ORGANIZACIONES POLÍTICAS, dando salida a nuestras inquietudes políticas (llibertat, amnistía, estatut d´autonomia) con riesgo de pasar por la cárcel.

– Y en la madurez desde las ASOCIACIONES DE VECINOS (haciendo matinales infantiles de cine en el barrio u organizando el Festival de Cine de Terror de la ciudad).

La independencia no tiene precio, tiene valor, se tiene que ser independiente por sentimiento, por la lengua, la cultura y la historia. Donde la mujer goce de igualdad de derechos y oportunidades, donde se le respete y proteja de asesinos. Catalunya por demócrata ha de ser republicana, solidaria con sus hijos, con el resto de España y con los necesitados del mundo.

Yo amo profundamente a Catalunya. ¿Que puede hacer Catalunya por mí… o que puedo hacer yo por Catalunya?

Antonio Cuadrado (Sabadell)

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Testimonio: Isabel San Martín

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Yo soy de Navarra, vivo en Barcelona desde hace 2 años. Mi pareja es Catalana. Apoyo a la independencia.
Hasta el día de hoy no he tenido ningún problema, ni hablando en castellano, ni hablando el catalán. Estudio educación infantil en el IOC Institut Obert de Catalunya y no tengo ningún problema con el idioma.
 Se que para trabajar como auxiliar de enfermera y como educadora es importante tener un nivel de catalán, pero ofertan cursos para aprenderlo en el Consorci per a la Normalització Lingüística.
Viva mi tierra Navarra. Y viva Catalunya.

Isabel San Martín (Barcelona)

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De Europa no nos moverán

España cree que ha conseguido la piedra angular que hará que los «sediciosos» catalanes dejemos de soñar con quimeras: la expulsión inmediata de la UE (e incluso algunos ilustrados han dicho que también de la ONU. Supongo que hablan para gente que no conoce como funcionan estos organismos…). No soy nadie para hacer recomendaciones a España, pero sin lugar a dudas jugárselo todo a una carta y que realmente tú no controlas puede traer penosas consecuencias para ellos.

Sí, he dicho que España no controla esa carta. La posición de España llegado el momento de la independencia de Catalunya será bastante difícil y como casi siempre es de suponer que vendrá alguien de fuera a explicarles cual es la opción que más les conviene. Analicemos la situación. Es bastante probable que Catalunya salga de la UE ya que se trata de un nuevo Estado, pero incluso esta salida de la UE traería beneficios diplomáticos: para que te echen de la UE hace falta que el resto de Estados (incluidos España) te reconozcan como un país diferente. Primer triunfo, sigamos.Catalunya es un territorio que lleva 27 años en la UE y cuya legislación está enteramente adaptada al Derecho Comunitario, esto significa que la entrada de Catalunya en la UE se podría hacer en cuestión de semanas lo justo para renegociar los votos que tendríamos en el Consejo y los eurodiputados que nos corresponderían. Esto parece cienciaficción pero es cierto y si lo parece es porque contamos con que España nos vetará. Curioso que el país que tanto nos quiere y tanto se preocupa por nuestro futuro nos vete por haber decidido democráticamente su futuro. El veto tendría consecuencias para Catalunya, está claro. Pero también las tendría e importantes para España.

De acuerdo con la legislación internacional en la materia (la Convención de Viena principalmente), en caso de una independencia pactada el estado de nueva creación debe asumir la parte proporcional a su PIB en el conjunto del estado (en el caso de Catalunya el 22%) de la deuda del antiguo Estado así como también de los activos (por ejemplo obras de arte de titularidad estatal del Prado o del Reina Sofía) y si el nuevo país lo desea, todos los tratados firmados mientras estaban juntos podrán vincularle también una vez separada. Es decir si Catalunya y España se divorcian amistosamente, tendríamos que asumir el 22% de los 900.000 millones de euros de deuda española así como el 22% de los bienes del estado pero España no nos podría vetar en ningún organismo. Qué pasa si no es amistoso y España decide vetarnos? Simple y llanamente que España y quizás la UE entra en quiebra. España debería asumir sus 900.000 millones de deuda más la deuda que dejase Catalunya, es decir en total el 110% de toda la riqueza que genera España iría destinado a pagar la deuda. Realmente nos quieren hacer creer que la UE no le hará a España, llegado el momento, tragarse el orgullo y no poner en riesgo la economía de todos? Cuesta trabajo imaginar que un club económico se sentencie a muerte por el orgullo patrio de uno de los miembros…

Pongámonos en lo peor y pensemos que realmente nos expulsan de la UE y lo hacen por bastante tiempo, significaría eso que los catalanes no podremos comerciar con el exterior, ni salir de nuestro país, que no llegarán productos de fuera, que tendríamos que crear nuestra moneda…? En el caso improbable que esto sucediera (Catalunya es una de las economías más abiertas de toda la UE, tiene el PIB de Portugal o Grecia con menos población y sería contribuyente neta a la UE), nadie impediría a Catalunya firmar los tratados de libre comercio que desee y con quien desee. En ningún caso habría ni fronteras ni aranceles como no los hay con Andorra o con Suiza que no forman parte de la UE. No habría aranceles básicamente porque no interesaría a nadie: ni a nosotros ni mucho menos a España cuyo 60% de exportaciones que salen por carretera o tren salen por el paso de La Jonquera. De verdad España va a pagar por esas exportaciones aranzeles a Catalunya? Van a sacarlo todo por Irún colapsándolo? Los empresarios de la huerta de Almería, Valencia, Murcia que van hacia Centroeuropa, Italia, Balcanes…. van a asumir hacer 400-500 km más por temas patrióticos? Lo dudo. Europa tiene fórmulas como la EFTA para que países que no son de la UE tengan libre comercio con los que si forman parte (para mi sería la solución óptima para Catalunya) y también tiene la posibilidad de entrar en el Tratado de Schengen con el voto de la mayoría de los miembros. Vamos, que no veremos una Catalunya aislada del mundo ya que ni a España le interesa y existen mecanismos para que esto no sea así.

Sobre el euro se ha escrito mucho también, el debate es cuanto menos absurdo. Cualquier país puede decidir que moneda tiene, si se desea podríamos tener dólares, libras, crear nuestra propia moneda o lo que será lo más probable adoptar el Euro como lo tienen países que no forman parte de la UE (Andorra, Mónaco, San Marino…). El inconveniente de formar parte del Euro sin hacerlo de la UEM es básicamente que no podríamos influir en el BCE, pero es que ahora lo hacemos? Tiene influencia Catalunya en el BCE? Ninguna. Por cierto, muchos economistas consideran que la creación de una moneda y banco central propio sería una gran fórmula de estimular la economía… Diez años después se ha visto que el euro no es la panacea.
Como hemos visto hay muchas fórmulas para ver que Catalunya por conveniencia de unos y otros tarde o temprano estaría en la UE y mientras no lo estuviera habría fórmulas para que el cambio no fuera traumático para nadie. Incluida España.

Jaume Urós Guijarro
Extraído con consentimiento expreso de su blog
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Con la ‘estelada’ en el balcón

Hola Jordi, ante todo quisiera decir que me gusta mucho tu estilo periodístico y que creo que te muestras siempre crítico, o tan crítico como los medios de nuestro país permiten, por lo que te estoy muy agradecida. También me ha gustado tu artículo ‘Uno de la mayoría silenciosa’, que contestaba la opinión de la vicepresidenta Saenz de Santamaría. Yo, como tú, no soy demasiado partidaria de patrias y banderas pero sí fui a la Via Catalana, tengo la estelada en el balcón y hago todo lo que puedo para conseguir que Catalunya sea un país independiente. Esto puede parecer una contradicción pero no lo es y, por este motivo, quiero contarlo; porque me parece que hay mucha gente que piensa como tú y tengo ganas de aclarar este aspecto.
Yo no soy nacionalista tal como lo son aquellos que quieren imponer su lengua y su cultura de manera uniformizadora a territorios diversos, aquellos que niegan el derecho de expresión, que utilizan la justicia para imponer sus ideas pasando por encima de la expresión democrática de los pueblos y que basan su dominio sobre territorios amparándose en el derecho de conquista. Estos nacionalistas, digamos hegemónicos en un territorio determinado, no utilizan este término para definirse a sí mismos y, en cambio, lo utilizan muy a menudo, y siempre dándole un sentido peyorativo para referirse a los territorios o a las personas que se manifiestan en contra de su dominación. El nacionalismo español ha utilizado y utiliza este recurso en la mayoría de la prensa de todo el Estado, que de alguna manera u otra controla, y hay muchas personas que, de manera acrítica han hecho suya esta visión; se repite una idea sin ningún tipo de argumentación pero las sucesivas repeticiones la hacen familiar hasta el punto de que ya no es cuestionada y se da por buena de manera generalizada. De esta manera se ha llegado al punto de que cuando se habla de nacionalismos nunca se piensa en el español, con toda la carga de dominio que este hecho conlleva.
Para mí la estelada es un símbolo que expresa una reivindicación, de la misma manera que lo hacen imágenes como el Gernika de Picasso, el póster del Che Guevara… La utilizamos ahora para demostrar que no queremos estar más sometidos al Gobierno de España, para lograr un cambio que beneficie a todas las personas que viven en Catalunya , a los que hablan catalán y los que hablan castellano , los son nacidos aquí y los de fuera , los que se sienten catalanes y los que se sienten españoles, porque consideramos que seguir viviendo como ahora hacemos nos perjudica a todos. Cuando consigamos la independencia y podamos ser un país normal, cuando no tengamos que reivindicar nada en este sentido, sacaremos las esteladas de los balcones y nuestras protestas irán dirigidas al Gobierno de Catalunya que será entonces el único responsable de la política de nuestro país. Y estoy segura de que no pondremos ningunan bandera gigantesca en la plaza de Catalunya.
Teresa Calveras (Barcelona) en El Periódico