Autor: sumate
SÚMATE en RAC105
TESTIMONIOS.
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Mi dieta y la independencia
Además de correr, también intento hacer dieta. Lo intento, porque cuando he bajado un par de kilos, me creo con derecho a algo y picoteo cosas ricas: después de un esfuerzo, es justo darse una recompensa. El resultado es que voy corriendo en círculos recuperando en dos minutos lo que perdí en dos semanas. No: no tengo derecho de recompensa, ya que el esfuerzo y el sacrificio deberían ser la recompensa. Es lo mismo que les pasa a los independentistas: en vez de avanzar en su lucha, cada pequeño éxito les hace parar a mirarse la barriga y a darse codazos unos a otros diciéndose que ya está hecho: mañana independientes. Y no: como en mi dieta, la recompensa no es ganar una consulta no vinculante de pueblo. Esto es un paso. Un buen paso… pero queda mucho y la recompensa, de momento, debe de ser el sacrificio y la lucha.
Para colmo de males, soy y me siento español. Español pero culpable, porque llevo siete años siendo catalán y veo cosas que no me cuadran. Yo, oriundo de la meseta central, cosecha del setenta y tres, he tenido siempre claras tres cosas: que España era Una, Grande y Libre. Y resulta que hay un montón de cosas que no se sujetan ni con el “Pattex no más clavos”.
Hay diferencias. Unas enormes y otras nimias. El metro de allí entra en la estación por la derecha, el de aquí, por la izquierda. El billete del metro de Madrid se sella en el torno de la derecha; En Barcelona, en el de la izquierda. Allí llaman bote a lo que aquí es una lata de refresco. El aire de la meseta es seco y cuando más claros son los días, las sombras son más oscuras. En mi pueblo el aire es dulce y la sombra difumina sin ocultar. Pequeñas diferencias.
Pero las hay enormes, porque todos los que venimos de otro sitio, observamos los detalles que nos diferencian. A orillas del Manzanares, todo el mundo habla con todo el mundo, el que llega tarde al trabajo es el más listo y el que se queda a hacer horas es el más idiota. Después del trabajo… o incluso en varios momentos de la jornada laboral, los bares están llenos de cafeteros y “cañiteros”. Sin llevar reloj, en Madrid se sabe la hora exacta sólo mirando dentro de un bar: Café desde las ocho hasta las once y cañitas hasta las dos. Vinitos hasta las cuatro. Sol y sombra y demás libaciones hasta las ocho y combinados hasta las tres de la madrugada.
En Catalunya la gente es diferente. Aquí el café se toma en casa y, si se pacta con la empresa, diez minutos a media mañana. Si no, café en la mesa de trabajo. En Catalunya el que llega tarde se disculpa y el que se queda a hacer horas, o bien es por que se las pagan, o por que es responsable de su tarea. Del trabajo a casa y sólo con algún motivo se toman algo entre semana después del trabajo. Raro, raro, raro.
Pero las grandes diferencias son las sociales. Todos somos iguales ante Dios y ante la Ley. Bueno, ya sabemos que unos son más iguales que otros, como dijo aquél; pero la socialización nos abre una brecha enorme. No es malo, es diferente. Un madrileño se cortaría un brazo antes que cambiar de opinión; un catalán se cortaría un brazo antes que derrochar o dejarse pisotear; un italiano se cortaría un brazo antes de ir desaliñado y sin gafas de sol… y así hasta mil ejemplos. ¿Es malo? No, por eso hay que investigar lo que nos une y tener claro lo que nos diferencia.
¿Por qué soy un español que se siente culpable? Porque mi España Una, Grande y Libre, no es Una. Porque sus dirigentes la hacen Pequeña y los que vivimos en ella nos sentimos Encarcelados. Y si los tres pilares son mentira, mi culpa es haberlo descubierto. Soy y me siento español, pero mi subconsciente me traiciona: me Llamo Daniel y tengo siete años. Resulta que soy un español que cada día se siente más catalán. Y para más Inri, por mi estilo de vida, soy más catalán todavía; y lo más fuerte: soy un español que entiende que Catalunya se quiera independizar. Quien sabe, lo mismo de aquí a cinco meses o menos me he convertido en independentista, porque no lo soy, pero confieso que ya he empezado a caminar por esa senda.
Daniel García de la Mata Álvarez (Cervelló)
En respuesta al profesor Granell
En respuesta al profesor Granell


Vicenç Aparicio. Abogado, licenciado en Derecho y Administración de Empresas (UPF) y en Ciencias Políticas (UOC)
Extraído del blog de Jordi Graupera.
Presentación de SÚMATE
El próximo jueves 3 de octubre presentaremos públicamente SÚMATE.
El acto tendrá lugar a las 19.30h en el Centro Cultural de Bellvitge (Biblioteca), en L’Hospitalet de Llobregat.
Os invitamos a difundirlo, a acompañarnos, a formar parte para construir juntos un nuevo país, un país mejor!

Testimonio: Antonio Cuadrado
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De la dehesa extremeña al Vallès Occidental
Trabajo todos los días de mi vida para intentar hacerla mejor:
– Y en la madurez desde las ASOCIACIONES DE VECINOS (haciendo matinales infantiles de cine en el barrio u organizando el Festival de Cine de Terror de la ciudad).
La independencia no tiene precio, tiene valor, se tiene que ser independiente por sentimiento, por la lengua, la cultura y la historia. Donde la mujer goce de igualdad de derechos y oportunidades, donde se le respete y proteja de asesinos. Catalunya por demócrata ha de ser republicana, solidaria con sus hijos, con el resto de España y con los necesitados del mundo.
Yo amo profundamente a Catalunya. ¿Que puede hacer Catalunya por mí… o que puedo hacer yo por Catalunya?
Antonio Cuadrado (Sabadell)
Testimonio: Isabel San Martín
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Isabel San Martín (Barcelona)
De Europa no nos moverán

Sí, he dicho que España no controla esa carta. La posición de España llegado el momento de la independencia de Catalunya será bastante difícil y como casi siempre es de suponer que vendrá alguien de fuera a explicarles cual es la opción que más les conviene. Analicemos la situación. Es bastante probable que Catalunya salga de la UE ya que se trata de un nuevo Estado, pero incluso esta salida de la UE traería beneficios diplomáticos: para que te echen de la UE hace falta que el resto de Estados (incluidos España) te reconozcan como un país diferente. Primer triunfo, sigamos.Catalunya es un territorio que lleva 27 años en la UE y cuya legislación está enteramente adaptada al Derecho Comunitario, esto significa que la entrada de Catalunya en la UE se podría hacer en cuestión de semanas lo justo para renegociar los votos que tendríamos en el Consejo y los eurodiputados que nos corresponderían. Esto parece cienciaficción pero es cierto y si lo parece es porque contamos con que España nos vetará. Curioso que el país que tanto nos quiere y tanto se preocupa por nuestro futuro nos vete por haber decidido democráticamente su futuro. El veto tendría consecuencias para Catalunya, está claro. Pero también las tendría e importantes para España.

Pongámonos en lo peor y pensemos que realmente nos expulsan de la UE y lo hacen por bastante tiempo, significaría eso que los catalanes no podremos comerciar con el exterior, ni salir de nuestro país, que no llegarán productos de fuera, que tendríamos que crear nuestra moneda…? En el caso improbable que esto sucediera (Catalunya es una de las economías más abiertas de toda la UE, tiene el PIB de Portugal o Grecia con menos población y sería contribuyente neta a la UE), nadie impediría a Catalunya firmar los tratados de libre comercio que desee y con quien desee. En ningún caso habría ni fronteras ni aranceles como no los hay con Andorra o con Suiza que no forman parte de la UE. No habría aranceles básicamente porque no interesaría a nadie: ni a nosotros ni mucho menos a España cuyo 60% de exportaciones que salen por carretera o tren salen por el paso de La Jonquera. De verdad España va a pagar por esas exportaciones aranzeles a Catalunya? Van a sacarlo todo por Irún colapsándolo? Los empresarios de la huerta de Almería, Valencia, Murcia que van hacia Centroeuropa, Italia, Balcanes…. van a asumir hacer 400-500 km más por temas patrióticos? Lo dudo. Europa tiene fórmulas como la EFTA para que países que no son de la UE tengan libre comercio con los que si forman parte (para mi sería la solución óptima para Catalunya) y también tiene la posibilidad de entrar en el Tratado de Schengen con el voto de la mayoría de los miembros. Vamos, que no veremos una Catalunya aislada del mundo ya que ni a España le interesa y existen mecanismos para que esto no sea así.
Con la ‘estelada’ en el balcón

