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Carta abierta a Pedro Nueno

De repente me ha embargado un sentimiento de amargura tras leer su artículo dominical de 26 de enero en La Vanguardia. Siempre le he considerado un personaje razonable pese a estar condicionado por el lobby opusiano; el mismo lobby en cuyas escuelas de negocios colabora enseñando que la ética y los negocios discurren por líneas paralelas -esas que en caso de cruzarse lo hacen en el infinito-. Tras leer su artículo, sospecho que la consigna corporativa de sumisión monárquica de La Vanguardia no solo afecta a su plantilla periodística. De ahí parte mi amargura; una amargura solidaria con la dignidad de unos profesionales.
Como se puede imaginar, no es la primera vez que le echo un vistazo a su recuadro periodístico, pero jamás tropecé con uno tan precavidamente disperso. Enseguida me hizo pensar en aquel jugador de futbol que pretende centrar y chutar a la vez, pero acaba lanzando la pelota a la tercera gradería.
He leído muchas diatribas de solidaridad unionista, pero en esta ocasión, creo que la suya se ha pasado de peregrina. Desde que los catalanes decidimos decir basta, no hay miedo al que no se haya recurrido. Lo que nadie puede hacer, es regatearle originalidad a su argumento «visadófobo».
Presume usted de ser muy viajado, como pretendiendo que esta circunstancia avala sus conclusiones; nos relata una serie de anécdotas que tilda de incoherentes que parecen perseguirle por doquier. Si yo fuera algo más osado me atrevería a decirle que tanto viaje le ha restado periodos de serena reflexión.
Nos aconseja a los catalanes que hemos de vender la piel del oso antes de cazarlo. Que debemos preocuparnos antes que nada por los visados que nos exigirán unos funcionarios sin entrañas; por la supuesta volatilización de la pensión de la abuela, por la cartilla del seguro etc. etc. -todos ellos ya me perdonará, argumentos de vuelo gallináceo-.
¿Cómo se las arreglaron los pobres noruegos tras separarse de Suecia? ¿Cómo lo hicieron Estonia, Croacia o Eslovenia tras independizarse y crecer a partir de aquel momento un 4% promedio sobre su PIB? ¿Vamos a hacer un drama solo por el hecho de estar estratégicamente mejor ubicados en Europa que ellos?
Preocupado por sus relatadas incoherencias, parece olvidarse de algo que tendría que percibir como cotidiano; del único elemento coherente e inmutable en la Europa de los negocios, que es el factor económico. Reconozco avergonzado no haber viajado a su ritmo, pero he picado piedra durante 15 años en Europartners, el primer holding bancario europeo, y no puedo dejar de sonreír cuando alguien pretende convencerme de que Moldavia, Montenegro y Turquía serán miembros de la UE, mientras que la sexta potencia industrial de Europa, la Cataluña del magnetismo gaudiniano, del Barça, de los JJOO mejor organizados de la historia, de las convenciones internacionales, el portal del Mediterráneo, sería condenada a galeras.
Estimado Pedro; usted y yo somos de la misma quinta y me apuesto las pestañas a que el porvenir de Cataluña no se reducirá a una cuestión de visados; dependerá sin la menor duda de una decisión política respaldada en argumentos estratégicamente económicos. Ya me gustaría a mí que no fuera así, pero es lo que hay.
Es cierto que técnicamente, tanto Cataluña como Escocia dejarían presumiblemente de pertenecer a la UE al solemnizar su independencia, pero en la City se cruzarían apuestas para ver cuantas semanas tardarían en regresar. Probablemente y como consecuencia del rencoroso veto hispano, no lo haríamos como miembros de pleno derecho, pero nadie nos va a expulsar del espacio Schengen y probablemente tampoco de la EFTA. Difícilmente ningún alto tribunal europeo osará desposeer a los ciudadanos catalanes de su condición comunitaria (sería un inmerecido castigo para Camacho, Rivera, Albiol y Navarro que se han vaciado luchando por un lugar de destino en lo universal). Las multinacionales y las grandes empresas ya se encargarán -por la parte que les toca-, de que la libre circulación de capitales y mercaderías no se vean taponadas precisamente en la válvula del corredor mediterráneo. Por su parte, los acreedores de la Deuda -tanto públicos como privados-, ya se curarán en salud para que no paguemos en «catalanets de cobre» -moneda que Cataluña adoptaría como represalia ante una hipotética expulsión de la UE- (no íbamos a ser tan necios para seguir en el euro). Parece querer olvidar por otra parte, que si no hay acuerdo con España, tampoco hay asunción de la Deuda alícuota y ahí es justamente donde más les duele.
Puestos a fabular, pensemos en una Cataluña fuera de la UE, taponando el corredor mediterráneo y recuperando todos sus resortes financieros para actuar sobre sus tipos de interés, su moneda etc. Con una irrisoria deuda del 26% sobre el PIB, y 16.500 millones liberados anualmente, podríamos hacer auténticas diabluras. No hablo de constituirnos en paraíso fiscal -porque eso quedaría feo-, pero si podríamos perfectamente situar los impuestos sobre el capital a la mitad de los de España. En términos vulgares, a eso se le llamaría un grano en el trasero de la madre patria, y sería precisamente la madre patria la primera en exigir nuestra inmediata reincorporación a la UE.
Antes de vender la piel del oso, lo prioritario es poner en valor y de forma solemne, la soberana voluntad del pueblo de Cataluña. Es a partir de entonces cuando podemos empezar a pensar en si le disparamos o no al oso. Le aseguro que al día siguiente de la votación no quedaremos inevitablemente embarazados. Igual le damos una sorpresa y agobiados por «la presión del visado», decidimos no independizamos. De colega a colega: espero no darle esta satisfacción.

Manuel Puerto Ducet (@puerto_duc)
Es economista y profesor mercantil, ex director regional en Cataluña y Baleares de BANIF (Santander), autor del libro ‘Oligarquía financiera y poder político en España‘ y miembro de SÚMATE


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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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Bienvenido, Mister Rajoy

Este fin de semana el PP desembarca con toda su artillería (metafóricamente hablando) en Barcelona. Celebrarán una ‘convención antisoberanista’, bajo en nombre de Juntos sumamos, para mostrar su rechazo a la independencia y vendernos las bondades de seguir perteneciendo a España. A lo mejor vienen a revelar su plan secreto para Cataluña, como anunció Rajoy esta semana. Qué mejor manera de hacerlo público que viniendo a la província díscola a anunciarlo personalmente a sus díscolos habitantes…
Sabemos que el PP, si por algo se caracteriza, es por su honestidad y su voluntad de construir consensos desde el respeto y el diálogo. Han demostrado en numerosas ocasiones su absoluto compromiso con la verdad, el bienestar, y la defensa de los derechos de los ciudadanos. No dudemos, por tanto, de las intenciones de la gente de bien. 
Lo primero que hará Mariano Rajoy, seguro, será pedir perdón a todos los catalanes por haber promovido campañas de recogida de firmas contra Cataluña en su día, para frenar el Estatut de Catalunya que después se cargaron en el Tribunal Constitucional. Eso fue feo, Mariano…
Pedirán perdón también por querer españolizar a los niños catalanes, y por usar el tema lingüístico para romper la cohesión y el consenso que existe desde hace años en Cataluña. Porque la realidad es que en Cataluña no existe conflicto por tema de lenguas. Los castellanohablantes nos desenvolvemos habitualmente en nuestra lengua sin enfrentarnos a mayores problemas (estúpidos hay en todas partes). Se aprende con total normalidad en la escuela, y la mayoría de medios de comunicación son en castellano. Incluso el director de la RAE ha tenido que reconocer que el castellano no corre ningún tipo de peligro.
Les escucharemos pedir perdón por haber cuestionado el derecho de cualquier persona, sea cual sea su orientación sexual, a contraer matrimonio y formar una família. O por querer aprobar una reforma del aborto que desprotege a la mujer y nos hace retroceder 40 años, imponiendo una determinada doctrina moral o religiosa a la sociedad (por mucho que Santa Teresa o la Virgen del Rocío hagan más que la mayoría de ministros…). Probablemente condenarán los 40 años de franquismo, y que aún hoy haya decenas de miles de desaparecidos en las cunetas… por aquello de la memoria. 
Seguro que se disculparán por dejar a miles de famílias en la calle mientras rescatan y protegen a banqueros. También se disculparán por cargarse las pensiones, por abandonar a dependientes y a mujeres víctimas del maltrato de género, y por desproteger a jóvenes e inmigrantes. Lo harán también por matar la negociación colectiva y recortar aún más los derechos laborales. Mostrarán su arrependimiento, sin duda, por decir que no iban a subir los impuestos, o por aquel cariñoso «que se jodan» a los 6 millones de parados.
También pedirán perdón por seguir mintiendo y encubriendo a chorizos, ladrones y corruptos varios, por borrar por error discos duros, y por pagar indemnizaciones por despidos simulados en diferido. No faltarán las disculpas por perseguir a quienes investigan estos asuntos, porque nadie duda que el PP respeta la independencia y la labor de los jueces. Faltaría más.
Quizás incluso pidan perdón por sacar pecho diciendo lo mucho que ayudan a Cataluña a través del FLA, salvándola de la bancarrota prestándonos nuestro propio dinero y cobrándonos por él un 6% (no parece muy honesto hacer de salvador y bandolero al mismo tiempo). Como les presumo honestidad, reconocerán que Cataluña sufre un trato financiero injusto, y tendrán voluntad de resolverlo ofreciéndonos aquel pacto fiscal que rechazaron hace dos años, y que ahora llega tarde. En caso contrario, y presuponiendo el mismo grado de honestidad, si Cataluña fuese una carga y un lastre para España como algunos dicen, no tendrán ningún inconveniente en dejarnos ir… Los del PP son honestos, pero no tontos.
Por encima de todo ello, su máximo interés y preocupación será escuchar a la mayoría silenciosa. Y como todo el mundo sabe, no hay mejor manera de escuchar que permitir que la gente se exprese. Estoy seguro que en el marco de estas jornadas populares Rajoy anunciará que, como demócrata convencido que es, apoyará que los catalanes acudamos a las urnas a pronunciarnos democráticamente sobre el futuro de Cataluña. ¿Quién puede tener miedo de la democracia?
Yo confío en Mariano Rajoy y sus muchachos. Juntos sumamos. Y si no, siempre nos quedará el federalismo… a lo mejor tenemos más suerte.

Coque García (@coquegarcia)

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Querida Alicia

«¿Saben ustedes que en el siglo XX vinieron más de 3 millones del resto de España para conformar la Cataluña actual? Si no hubieran venido, al final del siglo XX Cataluña solo tendría 2.400.000 catalanes. Gracias a esos más de 3 millones de españoles que vinieron a Cataluña a crear su familia y su futuro, gracias a eso hemos construido la Cataluña actual«
Querida Alicia…
Mi família forma parte de esos más de 3 millones que vinieron del resto de España a Cataluña. Mi família, como la mayoría de aquellas personas, no dejó todo lo que tenía en su tierra por gusto o por capricho, para venir aquí a enfrentarse a la incertidumbre. Pero vinieron con la firme voluntad de salir adelante. No lo tuvieron fácil, es cierto, pero lo consiguieron trabajando duro, a base de renuncias, y muchos sacrificios. Fueron luchadores y luchadoras que contribuyeron, con su esfuerzo, a construir la Cataluña actual, como tú bien dices.
Los míos, como tantos otros, vinieron aquí escapando de la miseria de su tierra. Miseria y desesperación que les obligaba a abandonar su casa, su família, su pueblo, sus raíces, porque era la única salida que tenían para sobrevivir. Miseria provocada por los tuyos; eso se te ha olvidado recordarlo.
Y al llegar no creas que la situación era mucho más grata. Querida Alicia, aquí también estaban los tuyos. También se te ha olvidado recordar que este país ha vivido gran parte del siglo XX bajo un régimen represor y fascista. Pero los míos, a diferencia de los tuyos, llegaron y se comprometieron con la tierra que les acogía. Lucharon, junto a los demás catalanes, por la recuperación de los derechos y libertades que los tuyos les negaban. Salían a la calle para reclamar «llibertat, amnistia, estatut d’autonomia«, y también una Constitución a la que los tuyos se oponían, por cierto, aunque ahora la defiendan de manera ferviente y dogmática. Las vueltas que da la vida, querida Alicia…
Los míos contribuyeron con su lucha y su esfuerzo a construir la Cataluña actual. Los tuyos, en cambio, la estáis destruyendo. Qué paradoja, querida Alicia: escapar en su día de la miseria provocada por los tuyos para que, a estas alturas, después de todo lo luchado, los tuyos les devuelvan a esa miseria de la que escapaban.

Es vuestra miseria la que genera fracturas. Utilizar la lengua o el origen para dividir y romper la cohesión genera fractura. Pretender españolizar a los niños genera fractura. Reformar la ley del aborto para ir en contra de las mujeres genera fractura. Meternos en guerras genera fractura. Desproteger a los trabajadores genera fractura. Abandonar a los dependientes genera fractura. Recortar derechos sociales y libertades genera fractura. Los sobres y las cuentas en Suiza generan fractura. Impedir votar genera fractura. 

No sabes lo orgulloso que estoy de los míos. De su lucha, de su historia, de mi origen y de mis raíces. De los García y de los Muñoz; de los Fernández, Rodríguez y Martínez; de los López, los Pérez y los Martín; de los Sánchez, Álvarez y Romero. Estoy orgulloso de mi gente, querida Alicia, porque ellos contribuyeron a construir la Cataluña actual. Y la mejor manera de honrarles es seguir luchando para construir juntos la Cataluña del futuro. Una Cataluña donde, por fin, derrotemos a los tuyos; los que destruís la Cataluña por la que lucharon los míos; los que quereis impedir que la gente se exprese, vote y decida.
Nos vemos en las urnas, querida Alicia.
Tuyo, 
Coque García (@coquegarcia)

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Hoy lloro

Hoy estoy triste. 
Hoy lloro por un partido que ayudé a formar.
Hoy lloro por un partido que era mi esperanza de libertad.
Hoy lloro por un partido el cual ayude a formar, trabajando en la clandestinidad en los finales de la dictadura, jugándome el trabajo y el pan de mis hijos, siempre pensando en un futuro mejor.
Hoy lloro por el PSC.
Secaré mis lagrimas y seguiré creyendo en el ideal socialista, y buscando un hueco junto a personas como yo, que no hayan perdido la esperanza de hacer un mundo mejor.

Paco Martínez
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Fernández Díaz, el hijo del represor

Las palabras de Jorge Fernández Díaz inventándose una supuesta fractura social en Cataluña entre partidarios y contrarios de la independencia son un intento del PP de intentar convertir sus deseos en realidad. Después de estas palabras vendrán supuestos testimonios que explicarán haber vivido esta fractura. Todos pagados o manipulados des del mismo Partido Popular. De casos así, y documentados, unos cuantos.
Lo que más choca, sin embargo, de las declaraciones de Fernández Díaz es que él se autootorgue la condición de «catalán mestizo», como si fuese uno más de los centenares de miles de ciudadanos de otros puntos del estado que entre 1950 y 1970 vinieron a vivir a los Países Catalanes.
Fernández Díaz no es ningún inmigrante, ni hijo de ningún inmigrante. Él no vino de la miseria impuesta por el franquismo a buscar una mejor vida a nuestro país. Él no se integró en las clases populares catalanas. Él era todo lo contrario: el niño de un represor franquista que, entre otras misiones, tenía la de reprimir la inmigración de aquella época.
Servicio de represión del barraquismo. Fue instaurado por el ayuntamiento franquista el 1949. A partir de 1957 prohibió la edificación de más barracas y ejecutó diversos derribos a través de la acción de grupos de la Guardia Urbana. Así mismo, el gobernador civil franquista Acedo Colunga ordenó deportar a aquellas personas que llegaban de otros puntos del estado si llegaban sin contrato de trabajo.
Palacio de las Misiones de Montjuïc. Un auténtico campo de internamiento por donde pasaron más de 15.000 personas en virtud de las órdenes de Acedo Colunga y del ayuntamiento de Barcelona. Muchos otros ni tan solo llegaron a pasar, siendo devueltos inmediatamente a sus poblaciones de origen con el mismo tren en el que habían venido. Hecho que los dejaba aún más en la absoluta miseria después de haber invertido todos sus ahorros en poder llegar a Barcelona.
Rivera López, «el Grabao«. Guardia urbano de infausta memoria para los barraquistas de la ciudad. Los barrios de barracas eran el territorio donde tenía barra libre para derribar casas, deportar barraquistas, robar, hacer chantaje y, según dicen algunos, incluso hacer abortar a mujeres de una paliza.
Jorge Fernández Díaz es nacido en Valladolid el 1950, pero ya de muy pequeño llega a Barcelona. No llega después de tres días de viaje con «El Sevillano«, trajinando maletas de cartón y con un papelito con la dirección de algún familiar donde instalarse al principio. Tampoco hizo el último tramo de trayecto con el miedo de ser cazado por la policía y ser devuelto a su pueblo de origen, o de ser internado en el Palacio de las Misiones. Nada de eso. Jorge Fernández Díaz vino a Barcelona con 3 años como lo que era: el hijo del nuevo y flamante subinspector en jefe de la Guardia Urbana.
Eduardo Fernández Ortega. Padre de los Fernández Díaz. Teniente coronel de caballería del ejército franquista. El mismo cuerpo de desfiló el 21 de febrero de 1939 por la Diagonal de Barcelona para celebrar la conquista de la ciudad. Después de la huelga de tranvías de 1951 es el momento de renovar el aparato represivo de la ciudad, para hacerlo más efectivo. En el gobierno civil, por el mismo motivo, nombran a Acedo Colunga. Es el padre del actual ministro del interior quien da cobertura a las prácticas de policías como «el Grabao» y quien ordena razias e internamientos en el Palacio de las Misiones. En la misma época en que un tal Francisco García-Valdecasas reprimía y expulsaba estudiantes desde su cargo de rector de la Universitat de Barcelona. Tiempo después, sus respectivos hijos, Jorge y Júlia, serían compañeros políticos y también destacarían en la represión contra el pueblo catalán. Y otra vez indiscriminadamente contra los que ya estaban y contra los que acababan de llegar.
Jorge Fernández Díaz hizo su carrera política gracias a los servicios prestados por su padre al franquismo. Dos años en la delegación del ministerio de trabajo de Barcelona le sirvieron para enchufar a su mujer, tres hermanos, tres cuñados y un primo político. Después llegaría su cargo como gobernador civil, desde donde encarcelaría diversas personas por llevar una pancarta en la que decía «Independència«.
Fernández Díaz no es hijo de la inmigración. Fernández Díaz no es de los nuestros. Y no lo es, no porque sea favorable a la unidad de España, no. No lo es porque él es de la casta, de la chusma, que hundió el sur del estado en la miseria e impuso un régimen de terror en los Países Catalanes. Contra todos: contra los que ya estaban, contra los que se tuvieron que ir y contra los que vinieron huyendo de la miseria franquista.

Abel Caldera
publicado originalmente en L’Accent
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¿Por qué un referendum para decidir nuestro futuro?

A partir de los años 50 más de un millón de personas, perdedores de una guerra que yo llamo ¡incivil!, por culpa de la miseria producida por la gestión de la victoria franquista, fueron obligados a emigrar a donde con el esfuerzo de su trabajo pudieran dar de comer a los suyos, llegando a Cataluña procedentes de toda España, en su mayoría de Andalucía.
¿Por qué derecho a decidir?
Los que hemos venido de fuera de Catalunya, tenemos muy claro lo que supone, tomar decisiones. Nuestros padres o nuestro agüelos, cuando decidieron liar las maletas y subirse acompañados de toda la familia al tren que les llevaría a Cataluña, tenían muchas dudas sobre dónde iban, pues partían a lo desconocido. Pero lo que si tenían claro es lo que dejaban atrás: no tenían futuro ni para ellos ni para sus hijos, y tomaron la DECISIÓN, por muy dura y desconocida que fuera. Decidieron dejar lo más importante de su vida, lo más próximo, el terruño que los había visto nacer, dejaron el resto de su familia, sus pocos bienes y su pasado.
Ahora que nos dicen que si tomamos el camino de la independencia nos lanzaremos hacia un callejón sin salida. Podríamos recordarles que nosotros ya estamos acostumbrados a ir a lo desconocido, y que ya perdimos nuestra pequeña patria cuando nos obligaros a emigrar.
En estos momentos quizá no tan trágicos pero de igual importancia, pues también está en juego el futuro de nuestros hijos, y seguramente también el de nuestros nietos, tendremos el derecho de DECIDIR. Decidir si podemos vivir nosotros y nuestras familia en una Cataluña más prospera e independiente, sin expolio fiscal, o tendremos que ver a nuestros hijos o nuestros nietos volviendo a emigrar, esta vez al extranjero, porque el paro en Cataluña se eleve a cuotas insoportables. 
En una Cataluña sin expolio fiscal, nuestras familias tendrán futuro. ¡Derecho a decidir libremente ya! porque si esto no sucede tendremos que DECIDIR emigrar otra vez, más arriba…
Que la culpa del paro en Cataluña la tiene en gran parte el expolio fiscal lo demuestran las estadísticas de paro del País Vasco: por no tener déficit fiscal por su concierto con el Estado Español el paro está en la mitad de Cataluña. Esto supondría, la friolera de 425.000 puestos de trabajo, la mitad de 850.000 parados que tenemos actualmente.
Hablando de Andalucía…
Estoy recordando la poesía de Miguel Hernández Andaluces de Jaén aceituneros altivos, kilómetros y kilómetros de olivos, y dice la poesía ¿de quién son esos olivos? De una o dos personas, por lo tanto el beneficio también es de ellos.
En esos cientos de kilómetros cuadrados existen pueblos donde vive gente que solo tiene trabajo una o dos veces al año, y se ve obligada a emigrar. Las izquierdas, que deberían haberlo solucionado, con una reforma agraria después de 30 años gobernando, por cobardía ante la reacción de la derecha no lo ha hecho, y la solución más cómoda y menos comprometida, ha sido la de la subvención, el PER, que hace que la gente se acomode en esa situación sin esperanza de mejorar. El PER sin proyecto solo crea personas dependientes y depresivas; la solidaridad mal entendida y sin punto final solo es caridad.
Recuerdo hace décadas cuando no existía el PER los autocares de gentes, extremeños y andaluces, que venían con contrato de 6 meses a trabajar a la Costa Brava. Venían a otro mundo, otras oportunidades. Algunos o algunas se casaban o juntaban con personas autóctonas, y creaban sus familias. Ahora prefieren quedarse con el PER, no se arriesgan a nada, y sus puestos los ocupan extranjeros.
Recordemos a Machado.
Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte en corazón. Mi problema es como podéis ver, que las dos Españas me han helado el Corazón.
La otra reflexión poética se refiere a Rafael Alberti.
A cabalgar, a cabalgar hasta arrojarlos en el mar… Está claro que no lo hemos conseguido, pues los que nos cabalgan son ellos. Por todo ello hace tiempo que renuncie a arreglar España.
Qué culpa tiene Cataluña si no se ha querido o sabido hacer la España plural. A nosotros los catalanes nadie puede acusarnos de no haberlo intentado, por la derecha y por la izquierda, nosotros siempre hemos querido encajar, pero después de muchos años hemos renunciado. Creo que no se nos puede exigir más.
Estoy convencido que con nuestra reacción España encontrara su camino de reformas. Cuando España se encuentre con su realidad, Cataluña estará allí como siempre hemos hecho, pero hablando de tu a tu, y controlando donde va a parar la solidaridad, no vuelva a ir a las manos de los señores, dueños de los olivos…
El principio democrático está en poder votar, poder decidir, y yo quiero decidir independizarme para poder hacer un país nuevo, un país que no tenga esas cargas sociales ajenas.
Es importante que se expresen los del ‘no’, para que den ellos también una alternativa, un proyecto de futuro dentro de España. Pero un ‘no’ sin proyecto o con proyectos ya intentados durante muchos años y fracasados, es quedarnos como estamos.
Consideramos que quien proponga un proyecto de futuro dentro de España, primero tendrá que convencer a España… Tarea que los del ‘sí’ llevamos haciendo varios años y no lo hemos conseguido. Creo que a estas alturas la mayoría no está dispuesta a esperar más.
El futuro está en nuestras manos
Lo que mayor satisfacción que me está dando esta vida a mis 74 años es saber que nuestros nietos tendrán la certeza de que para defender su futuro como catalanes y como ciudadanos, en un momento histórico como este, sus padres y sus agüelos, lucharon y estuvieron a la altura.
Construir este proyecto de futuro supone la suma de todos los que queremos votar por un nuevo Estado Catalán independiente, por lo tanto SÚMATE.


Paco Martínez 

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Cataluña y la Unión Europea: posibles escenarios de futuro

El debate sobre las consecuencias que tendría para la Unión Europea una posible declaración de independencia de una parte del territorio de un estado miembro se encuentra, ahora mismo, muy polarizado. Buena parte de las aportaciones que se han hecho plantean que se produciría una exclusión sine die del nuevo estado, sobre la base de un conjunto de consideraciones que conviene analizar con un cierto detalle. Esto nos permitirá poner un poco de luz en un debate que se ha polarizado excesivamente, influido por el deseo de unos y otros de dar argumentos en contra o a favor de la independencia.

Es necesario decir, primero, que no existe ninguna norma general de derecho internacional ni ninguna norma de la Unión Europea que regule expresamente esta situación concreta. Por tanto, ninguna norma impide que un estado surgido de un proceso de independencia de un estado miembro de la Unión Europea pueda convertirse en un nuevo miembro, sin tener que superar un proceso de adhesión como si se tratase de un tercer estado del todo ajeno al proceso de construcción europea. Ahora bien, los que no lo ven así se basan en los dos argumentos siguientes.
En primer lugar, el gobierno español ha invocado el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE) para afirmar que es contraria a derecho de la Unión Europea cualquier declaración unilateral de independencia de un territorio de un estado miembro si no se ha hecho de manera pactada. Afirma que este artículo funciona como una norma de remisión, de tal manera que todo aquello relativo a la identidad nacional — incluyendo las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los estados miembros y todo aquello que tenga que ver con las funciones esenciales de los estados, especialmente el mantenimiento de la integridad territorial, del orden público y la salvaguarda de la seguridad nacional— se incorpora en el ordenamiento jurídico de la Unión Europea como principios fundamentales que impedirían aceptar declaraciones unilaterales de independencia que los violen. Esta interpretación del artículo 4.2 del TUE no es la adecuada porque en realidad este precepto únicamente establece una reserva absoluta de la competencia sobre estas cuestiones en favor de los estados miembros, de tal manera que la Unión Europea no podrá hacer ningún tipo de acción que afecte a estas cuestiones. Ahora bien, si el nuevo estado ya se ha constituido nada impide a la Unión adoptar una decisión sobre sus relaciones mútuas.
En cambio, el gobierno español olvida que el artículo 2 del TUE también se tendría de aplicar en este contexto. Este precepto establece los valores que deben respetar la Unión Europea y los estados miembros en las actuaciones respectivas. Y entre los valores citados encontramos el principio democrático. En este sentido, la negativa de un estado miembro de convocar una consulta para decidir sobre la independencia de un territorio o de atender a la voluntad inequívoca de la mayoría de la ciudadanía podría suponer, según estándares internacionales, una vulneración del principio democrático previsto en este artículo, y según como se haya producido sobre el papel se permitiría aplicar el mecanismo de control y de sanción previsto en el artículo 7 del TUE, en caso de violación grave y continuada de los valores previstos en el artículo 2 por parte de un estado miembro.
En segundo lugar, también se ha afirmado que en caso de creación de un estado en la Unión Europea sería necesario aplicar el artículo 49 del TUE, relativo a las nuevas solicitudes de adhesión a la UE, pero no perciben la inadecuación de este precepto para resolver las ampliaciones que surgiesen de un proceso de separación en el seno de la Unión Europea. En efecto, este artículo no solo pretende articular la adhesión de un nuevo estado, sino también facilitar que este proceso se desarrolle garantizando la correcta adaptación a la nueva situación por parte de todos los actores implicados, cosa que no es necesaria cuando hablamos de un territorio donde el derecho de la Unión Europea ya se aplicaba con total normalidad. Así pues, parece que la defensa de la aplicación del artículo 49 del TUE es claramente instrumental, con el objetivo de visualizar la posibilidad de veto a la ampliación o el largo periodo de tiempo que el nuevo estado debería esperar fuera de la Unión hasta que acabase todo el proceso de ejecución del tratado de adhesión.
Hasta ahora, la única institución europea que se ha pronunciado ha sido la Comisión. Y lo ha hecho para decir que solo se manifestará sobre las consecuencias jurídicas que tendría para la Unión Europea la creación de un nuevo estado, surgido de la separación de un estado miembro, si se formula una petición expresa por parte de un estado miembro donde se detalle un escenario concreto. Cosa que no se ha producido hasta ahora. Lo que la Comisión nos dice, entre líneas, es que no hay una respuesta única y que todo dependerá de las circunstancias de cada caso concreto. 
Así mismo, la Comisión Europea sostiene que el nuevo estado independiente se consideraría un tercer estado, en el cual no se aplicarían los tratados de la Unión, y hace una remisión genérica al procedimiento de ampliación previsto en el artículo 49 del TUE, pero sin afirmar de manera contundente que fuera necesario aplicarlo para hacer frente a una situación de este tipo. Desde el punto de vista jurídico, esto no nos puede sorprender en absoluto: es evidente que para aplicar el derecho de la Unión Europea al nuevo estado es necesario que este lo solicite y que la Unión Europea lo acepte. La cuestión clave radica en determinar cómo se articularía este proceso y su duración. Y es en este punto cuando se empiezan a confundir las cosas por parte de aquellos que pretenden utilizar esta cuestión para provocar el pánico entre los ciudadanos respecto a las catastróficas consecuencias que tendría un eventual proceso de independencia.
Los unionistas defienden que la exclusión de la Unión Europea sería definitiva o que se alargaría mucho tiempo si la independencia se produjese fruto de una declaración unilateral, porque el ingreso de un nuevo estado no solo contaría con el veto del estado predecesor, sino también el de otros que tuviesen tensiones territoriales. Lo cierto es que una secesión no pactada puede condicionar enormemente la respuesta de la Unión, como también lo podría hacer el comportamiento antidemocrático de un estado miembro que hubiese forzado una declaración unilateral de independencia como única salida para implementar la voluntad democrática mayoritaria de los ciudadanos de un territorio. Ambas situaciones serían del todo indeseables en un contexto de verdadera democracia y obligarían a las instituciones europeas y a los estados democráticos a pronunciarse.
Si llegase la petición del nuevo estado para formar parte de la Unión, esta se vería obligada a responder y, para hacerlo, debería tener en cuenta factores tan diversos como las circunstancias concretas del proceso de independencia, el respeto al principio democrático que establece el artículo 2 del TUE y las consecuencias sociales, jurídicas, políticas y económicas que tendría la decisión, tanto para la misma Unión, como para los ciudadanos y las empresas de los estados miembros. La decisión de la Unión Europea puede ir desde la exclusión definitiva hasta la adhesión simultánea, pasando por soluciones transitorias que facilitasen la aplicación del derecho de la Unión en el territorio del nuevo estado mientras no se modificase el conjunto de normas que permitirían la adaptación definitiva a la nueva situación del estado predecesor y del nuevo. Los tratados fundacionales de la Unión y la práctiva de la propia organización permitirían utilizar diversas fórmulas y procedimientos para implementar cualquiera de estas respuestas.
En caso de que la decisión de la Unión fuese la exclusión definitiva, los intereses económicos y sociales de los estados miembros y del nuevo estado podrían quedar afectados muy negativamente. Pero el problema se podría resolver con la adopción de una solución pragmática que evitase la ruptura entre la Unión y el nuevo estado, siempre que este cumpliese con los requisitos exigidos para convertirse en estado miembro y solicitase formar parte. En este sentido, parece fuera de toda lógica que en caso de independencia de un territorio de la Unión se acuerde la exclusión automática — sin tener en cuenta los efectos negativos que esto tendría para todos los actores implicados—, cuando el artículo 50 del TUE establece que, para retirarse de la Unión Europea, es necesario iniciar negociaciones para regular las nuevas relaciones mútuas con el objetivo de evitar los perjuicios que tendría para todos los estados una ruptura súbita, con el añadido que la retirada efectiva del estado solo sería posible una vez pasaran un mínimo de dos años sin haber llegado a un acuerdo.
En definitiva, y como hemos intentado demostrar, no es rigurosos afirmar rotundamente que la creación de un nuevo estado en el seno de la Unión Europea suponga la exclusión definitiva.
Alfonso Gonzalez (profesor de Derecho de la Unión Europea – URV / Col·lectiu Praga)
Artículo publicado en Vilaweb

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#YoConSúmate

Ayer presentamos en Mataró la territorial de SÚMATE en el Maresme. Un proyecto empezado hace sólo unas semanas y en el que muchas personas hemos trabajado con mucho esfuerzo. Personas que hace unas semanas no nos conocíamos de nada pero que tenemos una cosa en común: somos gente con origen español que creemos que la mejor herramienta que tenemos para vivir mejor es construir un nuevo estado en Catalunya.
Más de 50 personas vinieron a seguir con interés las razones que exponían tres catalanes, nacidos en Córdoba, Sevilla y Galicia, para votar #SíSí en la consulta del #9N2014.
Con el acto ya comenzado entraron unos emergúmenos, que según ellos mismos han reivindicado en su twitter, eran de Falange Española de las JONS. Algunos con las caras tapadas con bufandas, gafas de sol, gorras y boinas rojas, han extendido unas pancartas y unas banderas mientras nos gritaban. Eduardo Reyes, desde la tribuna, les ha invitado a sentarse, escuchar, y dar a posteriori su opinión. A debatir, a hablar, a solucionar las diferencias con la palabra. Lejos de eso, han gritado «Arriba España!» haciendo el saludo romano, nos han increpado, y al salir de la sala, nos han atacado con sprays.
SÚMATE és una entidad que cree, como yo, que tenemos una oportunidad de construir un nuevo país y de hacerlo juntos. Que en este proceso tan importante que estamos viviendo, todos tenemos que participar porque el país que vamos a hacer, lo vamos a hacer para todos. Si por algo trabaja SÚMATE más que nadie, és por la cohesión del pueblo catalán. El aglutinamiento de todos, independientemente de nuestro origen, para construir un futuro compartido.
Y creemos que la forma de hacerlo és con la palabra, con la razón, con la reflexión, y con la democracia, la que nos permite a todos expresarnos sin miedo.
Otros, en cambio, han demostrado que presuponen la voluntad de la gente por su origen. Han atacado a SÚMATE, porque no entienden que gente que se siente española, que anima a la Roja, y que habla en castellano, tenga un proyecto en común con aquellos con un sentimiento nacional diferente, con una lengua diferente.
Y no quieren que votemos, que nos expresemos libremente. Ni tan sólo que nos reunamos para explicar nuestros motivos. Su arma no es la palabra, és la amenaza, el insulto, la coacción, la agresión, el miedo, el terror.
Por ello, espero que en los periódicos lea la notícia que todos los partidos condenan enérgicamente estos actos y piden todo el peso de la justícia, que el fiscal General del Estado actua de oficio contra estos energúmenos y que se les juzga bajo ley antiterrorista. Si eso no pasa, entenderé que hay instituciones que permiten y toleran esta violencia, que la consienten, porque es la suya.
#YoConSúmate

Héctor Montero (Pineda)

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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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No nos callarán

Desde SÚMATE queremos expresar públicamente nuestro más profundo rechazo a acciones como la que ayer sufrimos en Mataró, en una presentación de la entidad, a manos de aquellos que solo gritan, amenazan, insultan e increpan y que no creen en la democracia. Ante la iniciativa de los ponentes de cederles un tiempo para que expresaran su opinión y sus argumentos, prefirieron responder con violencia verbal e incluso rociando gas en la sala.
Tienen razón aquellos que hablan de que hay fractura y división. Pero no entre Cataluña y España, entre catalanes y españoles. Ni siquiera entre aquellos que quieren seguir en el model actual, un modelo agotado; los partidarios de una difícil reforma federal; o los partidarios de poder construir algo nuevo. Estas diferencias se resuelven en las urnas porque la democracia es la solución, no el problema
La fractura que existe es entre los que defienden que la ciudadanía pueda votar y decidir democráticamente, y aquellos que se oponen y quieren impedirlo. La única fractura es entre demócratas y fascistas.
Queremos agradecer a todos los que nos han mostrado su apoyo. Actos vandálicos como este, lejos de menguar nuestras fuerzas, nos reafirman en nuestra convicción de que la vía más justa para que un pueblo se exprese es la democrática. Creemos que votar es el camino y vamos a seguir trabajando para que TODOS, incluso y sobre todo aquellos que no piensan como nosotros, podamos expresarnos libremente
El 9 de noviembre de 2014 con el #SíSí podemos construir juntos un nuevo país, mucho más democrático.
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SÍ+SÍ

La suma SÍ+SÍ multiplica

Súmate apoya la pregunta que las fuerzas democráticas parlamentarias han acordado

El 9 de noviembre de 2014 todos los catalanes tendremos la oportunidad de poder decidir qué modelo de país queremos, expresarnos democráticamente y salir del silencio al que nos quieren someter quienes ni quieren escuchar ni que votemos. Todos los que estamos descontentos con el modelo actual y la relación que el Estado español mantiene con Catalunya, podremos manifestarlo votando a la primera pregunta: “¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado?

. Sí a querer ser un Estado. Un estado con más autogobierno. Esta primera pregunta abraza también a las personas que desean seguir en España o crear un estado federal con el Estado español.

La segunda pregunta ofrece una solución concreta a la primera pregunta: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?

. Súmate está a favor de votar SÍ también a la segunda pregunta. Defendemos un cambio de modelo, ya que el sistema autonómico actual está agotado y no hay voluntad desde el gobierno español de cambiarlo. Dentro de la estructura actual es imposible: la única alternativa para realizar la primera pregunta, para para cambiar de verdad la situación, es que las relaciones entre Cataluña y España se produzcan desde la igualdad y el respeto, sin dependencias ni imposiciones.

Desde SÚMATE defendemos el SÍ+SÍ porque queremos que nuestro futuro dependa de nosotros. Queremos un país socialmente más justo, más democrático, con una justícia que funcione, donde se garantice nuestro bienestar y se protejan nuestros derechos y libertades. Es un proyecto positivo y no va en contra de nadie. Todos juntos, sin renunciar a nuestra identidad ni a nuestros orígenes, queremos construir un país mejor. Un nuevo país en el que valga la pena vivir.

El SÍ+SÍ de Súmate multiplica, y el 9 de noviembre de 2014 nos podremos expresar democráticamente, porque la democracia ni fractura ni divide, sino que nos fortalece como sociedad.