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Querida Cris

Querida Cris
Ante todo decirte que estoy bastante enfadado contigo. Y lo estoy porque aún espero que cumplas tu promesa de ir a hacernos unos callos a uno de esos sitios buenos (y baratos) que tú siempre encuentras. Pero en fin, seguiré hambriento y esperante.
Te escribo a raíz de tu divertida intervención el otro día en 8tv frente a nuestro “presi” Eduardo Reyes. Bastante graciosa. Me gustó muchísimo la comparación que hiciste de nosotros con: “el primer negro que salió en TV3 hablando catalán”. Estoy totalmente de acuerdo. De hecho en un show mío en el CCCB el mayo pasado ya vinculé el black power con el cat power y el resultado fue muy cachondo. Igual que ellos, saliendo de los ghettos y dando la mano a gente que vivía de espaldas. Buena metáfora la tuya.
En Súmate, nos vamos dando cuenta cómo aquella vieja “gauche caviar” tiene especiales y dolorosos sarpullidos cada vez que se topa con nosotros. Como los de Xavier Sardá en RAC1 por ejemplo, cuando el hombre acabó destemplado y cargado de tics clasistas. Hay un manifiesto displacer ante la evidencia de que el colectivo charna ya no encaja en aquel viejo, setentero y confortable cliché de Solé Tura o Juan Marsé: esos charnegos inocentes e incultos pero buenos proletarios y mejores personas que votan a la izquierda siempre en castellano para defenderse de unos burgueses catalanoparlantes que los explotan y los alienan. Unos charnegos que viven en Catalunya pero como leales españoles, porque la sangre remota es más poderosa que la comunidad presente (básicamente se trata de la tesis de aquel manifiesto de los 2.300 que firmara Amando de Miguel o Jiménez Losantos). El mito de Xarnatown, el lugar en el que Catalunya es sólo una autonomía leal a Felipe frente al opresor Pujolista que dice ser nación solo para robar nuestras plusvalias. El lugar donde se dice “plegar” y “rachola” y con eso se satisface el conocimiento de “lo catalán”. Un poco de Feria de Abril, un poco de butifarra y un mucho de folklore para mantener “las dos almas” de Catalunya separadas política y culturalmente. Lo nuestro y lo suyo. Un país, dos comunidades. Los “negros” en castellano y los “blancos” en catalán. Cómodo.
También entiendo perfectamente que tu comentario iba dirigido a la “burguesía catalana” que, según tú, nos ve como objeto de curiosidad y risión. Sin embargo nuestra experiencia diaria (y desde hace ya muchos meses) es exactamente la contraria. El catalanismo más orgánico y clásico lo que ha hecho es darnos facilidades, calidez y buen rollo. Es más, Súmate ha servido, como me expresaba con vehemencia un alto cargo de Òmnium, para que ellos se diesen cuenta de que han perdido la viveza, el entusiasmo y el contacto con la calle que Súmate aporta. Trabajan con nosotros sin paternalismo ni condescendencia. Sin cambiarnos de idioma o ideología. Guay.
Y sin embargo, muchos de esas “izquierdas españolas” tan cosmopolitas e internacionales a las que debemos confiar, según tú, nuestras vidas y futuro, no han parado de llamarnos (desde España y desde aquí) de nazis a subnormales, traidores o idiotas. Muchas de esas izquierdas españolas a las que deberíamos pertenecer por cuestión sanguínea, o porque lo dice nuestro DNI, nos han insultado y negado la existencia de forma reiterada. O peor, nos han sonreído displicentes en el mejor de los casos (y te lo digo de primera mano). Por lo tanto, si lo que pretendías era discriminar una vez más entre “ellos” y “nosotros”, catalanes y castellanos, llegas tarde. Los nuestros son todos aquellos que exigen votar, que quieren un nuevo país y a los que no les da miedo una catalanidad plena y nueva. Vengan de donde vengan. Vivan donde vivan.
Total, que aparece Súmate y empiezan los cortocircuitos. Se rompe el plan. Y empiezan los nervios como con Sardá que acabó preguntando al borde de la histeria si admitiríamos a alguien que hablase catalán o algún licenciado en ingeniería. Y ahora tú con lo de los negros…
Los nervios son normales. Desde esa perspectiva, y perdóname Cris, clasista, un negro hablando catalán es un exotismo, una risa para los intelectuales de verdad que saben hablar muchos idiomas. El negro que hablaba catalán en TV3 es una burla pintoresca del orden natural de las clases. Como un charna indepe. Como un proletario indepe. El problema aparece cuando no hay un sólo negro ni un solo charnego independentista. El problema aparece cuando estas personas “singulares” se organizan e intervienen políticamente. Y cuando lo hacen para suturar esa fractura, esa distancia en la que muchos nos querían mantener: inmigrantes contra catalanes de toda la vida. Y es exactamente eso lo que el proceso es. La sutura de las diferencias a través de la exigencia de nuestra soberanía política (no culturalista ni idiomática).
El lío aparece cuando la cosa no va de identidades y cuando lo que se reclama es la soberanía popular y el voto. Proceso destituyente y nueva constitución. Cuando se va hacia una República y una nueva ciudadanía. Catalanas ¿De dónde si no? Y ahí os perdéis y acudís al “último cliché”: Tenéis buenas intenciones y buena fe pero os engaña y manipula la burguesía de siempre. Antes Pujol y ahora Mas. Os engañan porque vosotros no sois más que unos inocentes charnegos todo corazón pero incapaces de hacer política sin esos “progres ilustrados” que nos representaban tan bien. Más paternalismo, más condescendencia.
No somos folklore, Cris, somos política. Y somos calle y somos urna y somos la catalanidad entendida más allá del provincialismo y la casa regional. Somos pueblo soberano. En castellano, catalán, mandarín y urdú.
Desde mi punto de vista, el primer negro que habló catalán en TV3 fue un gran tipo. Un tipo que decidió que, para él y sus hijos, éste iba a ser su país. Y entendió que hablar catalán era una buena idea porque le permitía prosperar, hacer más amigos, entender lo que se dice y escribe y por ello participar de la vida en común de forma plena. Lo alejó de cualquier ghetto. Un tipo que sabía que el catalán no le obligaba a dejar de hablar wolof, mandinga o castellano. Para nosotros, la comparación con primer negro que habló catalán en TV3 no es un exotismo o una burla. Es un gran modelo que te agradezco.
Un modelo a seguir como el de aquella primera negra que sentó en los asientos delanteros de un autobús en Montgomery, Alabama. Como el primer negro que meó en un váter de blancos de Johanesburgo. El primer negro que habló catalán en TV3. Exacto, esos somos nosotros. 
Los primeros que no cumplen sumisos con el papel que se les había asignado. Que se rebelan a la tutela benevolente de los pijiprogres de aquí y allí. Siempre vigilantes a mantener el régimen del 78. Siempre atentos a que no se mezclase lo charna con lo catalufo. Cada uno con su clientela, como debe ser.
Somos los primeros negros que llevamos estelada y gritamos independencia en castellano. Los primeros que pensamos en una catalanidad soberana y libre que nos permita desobedecer a la tiranía del gobierno de Madrid y visitar a la familia en el pueblo sin ningún problema y al mismo tiempo. Los primeros negros que rompen el cliché, que denuncian a las oligarquías de allí y a las de aquí. Que se solidarizan y se manifiestan con la gente de aquí y la de allí. Que está en las diadas y en las mareas. Con Gamonal y con Arenys de Munt. Los primeros que están dando una solución masiva, popular y democrática al colapso borbónico.
Eduardo Reyes, el primer charnego independentista que habla en la tele es, efectivamente, igual que el primer negro que habló en TV3. Como el primer gay en salir públicamente del armario, como la primera mujer en licenciarse en una universidad. Somos lo mismo. Parte de un futuro que os rompe cómodos esquemas. Desde tu perspectiva somos pintorescos, lo sé. Pero desde la nuestra, el primer negro y Eduardo Reyes no somos lo singular, somos la nueva normalidad, la nueva mayoría. La nueva catalanidad forjada en las calles, asambleas y colectivos independentistas. Una catalanidad republicana, popular, masiva y multilingüe.
Dijiste en tu intensa intervención televisiva que temías que “el procés” lo llevara Artur Mas de la mano. De hecho y paradójicamente, eso es lo que están esperando que pase, como agua de mayo, las izquierdas borbónicas: que haya un pacto, un diálogo, un acuerdo entre Mas, Rajoy, Rubalcaba, Fainé, Rossell y todas las élites y oligarquías catalanas y españolas.
Problema en las calles, solución en los despachos. Tranquila Cris porque seremos nosotros, “los negros”, los charnas, los de las calles y asambleas, los de la estelada y la marea los que no lo permitiremos. Nosotros exigimos votar precisamente para que ellos no pacten. Eso, Cris, es más que evidente. Así que te invito a formar parte del nuevo Black-Cat Power. Gente que no somos tal y como deberíamos ser y que hace lo que no deberíamos estar haciendo.
Cada vez somos más los negros hablando catalán en TV3
Salud y República Catalana
Antonio Baños
Socio de Súmate
Comisión de Comunicación de Súmate
Y sobre todo, tu amigo

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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.
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Los ‘extranjeros’ de Susana Díaz

Este fin de semana Susana Díaz, la Presidenta de la Junta de Andalucía, ha participado en un acto del PSC en l’Hospitalet de Llobregat. No es algo nuevo. De vez en cuando, el PSC decide que es buena idea que el presidente o la presidenta andaluza haga presencia a un acto en el Área Metropolitana de Barcelona, para contentar a los que ellos llaman “andaluces que viven en Catalunya”. Como si no fuéramos lo bastante catalanes para seguir la actualidad política del país donde vivimos, y necesitáramos que alguien, con un punto de folklorismo, nos recordara de vez en cuando que no somos parte de esta sociedad.
Son ellos los que necesitan hacer hincapié en la diferencia. Los que creen que no nos puede interesar un míting de Pere Navarro, de Artur Mas o de Oriol Junqueras, sino que nos contentarán trayendo a la presidenta andaluza con un par de olés. Son ellos los que hablan de nosotros y de nuestros padres como “andaluces en Catalunya”, y no como catalanes de origen andaluz. Y encima tienen la desfachatez de venir a decirnos que, si Catalunya se independiza, pasaremos a ser extranjeros en nuestro propio país.
En la Catalunya que vamos a construir los catalanoandaluces no seremos extranjeros, básicamente, porque somos parte del proceso que nos llevará a la independencia. Nuestro voto en la consulta del 9 de noviembre valdrá lo mismo que el de alguien con cuatro abuelos catalanes. Vamos a decidir todos los catalanes juntos, independientemente de nuestro orígen. Y el país que vamos a construir va a ser un país para todos.
También dice la Presidenta que el proceso nos va a obligar a elegir nuestra identidad. Señora Díaz, nadie puede hacerme elegir porque mi identidad, como la de la mayoría de los catalanes, es múltiple y plural. Soy tan catalán como andaluz. El país que vamos a construir todos juntos no va a hacer que me deje de sentir andaluz. Sin embargo, que la Presidenta de Andalucía venga a visitarnos como la madre que visita al hijo pródigo, sí que me hace sentir menos catalán. Me hace sentir catalán de segunda.
Los catalanes de origen andaluz no necesitamos que nadie venga a recordarnos de dónde venimos, porque lo tenemos muy claro y estamos muy orgullosos de nuestras raíces. Pero por encima de todo no necesitamos que nadie nos diga hacia dónde vamos, porque eso lo vamos a elegir, democráticamente, junto al resto de los catalanes.

Héctor Montero (@hmonterom)

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Encuentro con Susana Diaz

En cuanto tuvimos conocimiento que Susana Diaz, presidenta de la Junta de Andalucía, tenía previsto desembarcar en Cataluña en el marco de la campaña que tanto PSOE como PP han llevado a cabo estos días, solicitamos poder tener un encuentro con ella, sin ningún resultado.
Finalmente hemos podido abordarla para saludarla y explicarle lo que no quiere oir, o no le quieren contar: ¿por qué cada vez más andaluces y españoles estamos a favor de construir un nuevo país? ¿por qué tienen miedo a escucharnos?

Foto: @marinaftorne

Esto es lo que queremos que oiga Susana Díaz

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Presentación de SÚMATE Barcelona

Ayer 31 de enero de 2013 SÚMATE presentamos de forma oficial la territorial de Barcelona con el lema «En democracia no hay fractura» en la sala de actos de la sede de CCOO ante más de 350 personas.

Súmate quiso presentarse en Barcelona y demostrar que en democracia no hay fractura, porque cualquier tipo de ideal ejercido en democracia no hace más que unir la sociedad, en este caso la sociedad de Cataluña. Así lo demostró uniendo a tres ponentes, todos ellos miembros de Súmate, de ideales opuestos. Manolo Ortega (ex militante de UPyD), Carlos Treviño (ex candidato en las municipales por el PP) y José Rodríguez (militante del PSC). Todos ellos con un objetivo común: poder votar sobre el futuro de Cataluña.
El acto comenzó con la lectura por parte de Coque García de una carta de Joan Carles Gallego, secretario general de CCOO Catalunya, que no pudo asistir al acto pero quiso transmitir que considera «Catalunya un sol poble» y que es importante reafirmar «que drets socials i drets nacionals són indestriables«, defendiendo así la radicalidad democrática y el derecho a decidir. Siguió la presentación a cargo del presidente de la entidad, Eduardo Reyes, quien nos recordó que la forma más sencilla y razonable de saber qué quiere una sociedad es a través de la votación. 
Seguidamente Ana Alcocer, de Súmate Barcelona, presentó la delegación territorial de la entidad con un discurso reivindicativo de la sociedad catalana, defendiendo que nadie podía arrebatar ni nuestra identidad y nuestras raíces ni nuestro futuro, y dio paso a los tres ponentes para que diesen sus argumentos de por qué en democracia no hay fracturas.
Empezó Manolo Ortega, ex militante de UPyD, quien nos contó cómo la fábrica en la que trabajaba presentó el primer ERE horas después de la primera reforma laboral, y como aquellos partidos que están en contra del derecho a decidir no mostraron apoyo ninguno a aquellos trabajadores y sí lo hicieron los partidos favorables a la consulta. Cuando en UPyD le dijeron «si quieres militar en UPyD debes dejar de sentirte catalán. Aquí o te sientes catalán o te sientes español», decidió dejar de pertenecer a UPyD.
Siguió Carlos Treviño, ex votante del PP y empresario de Burgos que vino a vivir a Cataluña y aquí conoció a «una gente envidiable, emprendedora y con un carácter luchador. No entiendo por qué existen esos agravios desde el poder central hacia los ciudadanos de Cataluña». Explicó que en un programa de la COPE escuchó que «se hace un gasto de 42.800 millones de euros extra en Madrid» como si fuese la décimo octava Comunidad Autónoma. «Cuando quise recuperar en la hemeroteca aquel programa misteriosamente era el único que había desaparecido». Buscó en EUMED (biblioteca virtual de ciencias sociales) las cuentas y vió que exactamente era cierto que se destinaba esa cantidad extra en Madrid. Concluyó diciendo que «estos agravios del poder central a Cataluña son los que generan fractura, y no que Cataluña pueda votar y decidir su futuro».
Para finalizar José Rodríguez, militante del PSC, hizo el discurso más social. Nos introdujo su historia a través de la inmersión lingüística y nos recordó cambiando de idioma (catalán-castellano) ágilmente que «ser bilingüe desde temprana edad hace a los individuos más competentes en el mundo laboral, y todo ello gracias a la inmersión lingüística. Ésta cohesiona a la sociedad y la integra en Cataluña». Continuó haciendo reflexionar al público asistente sobre quiénes eran los que hablaban de fractura. «Los que hablan de fractura son aquellos que nos han llevado a la situación actual, y aquellos que están a favor del dret a decidir, sindicatos, asociaciones cívicas y algunos partidos, son los que están intentando sacarnos de la situación actual». También nos recordó que aquellos que dicen «no» al derecho a decidir y «no» a la independencia son «quienes quieren mantener el statu quo político o el statu quo social o el statu quo económco, y no miran por el interés general del pueblo catalán».
Finalizó brevemente el acto Eduardo Reyes, emocionado, explicando que «estoy haciendo todo esto por los valientes de mis padres que vinieron a buscar un futuro mejor para sus hijos, y por mis nietos, que quiero un futuro mejor para ellos; por eso votaré SÍ y SÍ».

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Carta abierta a Pedro Nueno

De repente me ha embargado un sentimiento de amargura tras leer su artículo dominical de 26 de enero en La Vanguardia. Siempre le he considerado un personaje razonable pese a estar condicionado por el lobby opusiano; el mismo lobby en cuyas escuelas de negocios colabora enseñando que la ética y los negocios discurren por líneas paralelas -esas que en caso de cruzarse lo hacen en el infinito-. Tras leer su artículo, sospecho que la consigna corporativa de sumisión monárquica de La Vanguardia no solo afecta a su plantilla periodística. De ahí parte mi amargura; una amargura solidaria con la dignidad de unos profesionales.
Como se puede imaginar, no es la primera vez que le echo un vistazo a su recuadro periodístico, pero jamás tropecé con uno tan precavidamente disperso. Enseguida me hizo pensar en aquel jugador de futbol que pretende centrar y chutar a la vez, pero acaba lanzando la pelota a la tercera gradería.
He leído muchas diatribas de solidaridad unionista, pero en esta ocasión, creo que la suya se ha pasado de peregrina. Desde que los catalanes decidimos decir basta, no hay miedo al que no se haya recurrido. Lo que nadie puede hacer, es regatearle originalidad a su argumento «visadófobo».
Presume usted de ser muy viajado, como pretendiendo que esta circunstancia avala sus conclusiones; nos relata una serie de anécdotas que tilda de incoherentes que parecen perseguirle por doquier. Si yo fuera algo más osado me atrevería a decirle que tanto viaje le ha restado periodos de serena reflexión.
Nos aconseja a los catalanes que hemos de vender la piel del oso antes de cazarlo. Que debemos preocuparnos antes que nada por los visados que nos exigirán unos funcionarios sin entrañas; por la supuesta volatilización de la pensión de la abuela, por la cartilla del seguro etc. etc. -todos ellos ya me perdonará, argumentos de vuelo gallináceo-.
¿Cómo se las arreglaron los pobres noruegos tras separarse de Suecia? ¿Cómo lo hicieron Estonia, Croacia o Eslovenia tras independizarse y crecer a partir de aquel momento un 4% promedio sobre su PIB? ¿Vamos a hacer un drama solo por el hecho de estar estratégicamente mejor ubicados en Europa que ellos?
Preocupado por sus relatadas incoherencias, parece olvidarse de algo que tendría que percibir como cotidiano; del único elemento coherente e inmutable en la Europa de los negocios, que es el factor económico. Reconozco avergonzado no haber viajado a su ritmo, pero he picado piedra durante 15 años en Europartners, el primer holding bancario europeo, y no puedo dejar de sonreír cuando alguien pretende convencerme de que Moldavia, Montenegro y Turquía serán miembros de la UE, mientras que la sexta potencia industrial de Europa, la Cataluña del magnetismo gaudiniano, del Barça, de los JJOO mejor organizados de la historia, de las convenciones internacionales, el portal del Mediterráneo, sería condenada a galeras.
Estimado Pedro; usted y yo somos de la misma quinta y me apuesto las pestañas a que el porvenir de Cataluña no se reducirá a una cuestión de visados; dependerá sin la menor duda de una decisión política respaldada en argumentos estratégicamente económicos. Ya me gustaría a mí que no fuera así, pero es lo que hay.
Es cierto que técnicamente, tanto Cataluña como Escocia dejarían presumiblemente de pertenecer a la UE al solemnizar su independencia, pero en la City se cruzarían apuestas para ver cuantas semanas tardarían en regresar. Probablemente y como consecuencia del rencoroso veto hispano, no lo haríamos como miembros de pleno derecho, pero nadie nos va a expulsar del espacio Schengen y probablemente tampoco de la EFTA. Difícilmente ningún alto tribunal europeo osará desposeer a los ciudadanos catalanes de su condición comunitaria (sería un inmerecido castigo para Camacho, Rivera, Albiol y Navarro que se han vaciado luchando por un lugar de destino en lo universal). Las multinacionales y las grandes empresas ya se encargarán -por la parte que les toca-, de que la libre circulación de capitales y mercaderías no se vean taponadas precisamente en la válvula del corredor mediterráneo. Por su parte, los acreedores de la Deuda -tanto públicos como privados-, ya se curarán en salud para que no paguemos en «catalanets de cobre» -moneda que Cataluña adoptaría como represalia ante una hipotética expulsión de la UE- (no íbamos a ser tan necios para seguir en el euro). Parece querer olvidar por otra parte, que si no hay acuerdo con España, tampoco hay asunción de la Deuda alícuota y ahí es justamente donde más les duele.
Puestos a fabular, pensemos en una Cataluña fuera de la UE, taponando el corredor mediterráneo y recuperando todos sus resortes financieros para actuar sobre sus tipos de interés, su moneda etc. Con una irrisoria deuda del 26% sobre el PIB, y 16.500 millones liberados anualmente, podríamos hacer auténticas diabluras. No hablo de constituirnos en paraíso fiscal -porque eso quedaría feo-, pero si podríamos perfectamente situar los impuestos sobre el capital a la mitad de los de España. En términos vulgares, a eso se le llamaría un grano en el trasero de la madre patria, y sería precisamente la madre patria la primera en exigir nuestra inmediata reincorporación a la UE.
Antes de vender la piel del oso, lo prioritario es poner en valor y de forma solemne, la soberana voluntad del pueblo de Cataluña. Es a partir de entonces cuando podemos empezar a pensar en si le disparamos o no al oso. Le aseguro que al día siguiente de la votación no quedaremos inevitablemente embarazados. Igual le damos una sorpresa y agobiados por «la presión del visado», decidimos no independizamos. De colega a colega: espero no darle esta satisfacción.

Manuel Puerto Ducet (@puerto_duc)
Es economista y profesor mercantil, ex director regional en Cataluña y Baleares de BANIF (Santander), autor del libro ‘Oligarquía financiera y poder político en España‘ y miembro de SÚMATE


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Bienvenido, Mister Rajoy

Este fin de semana el PP desembarca con toda su artillería (metafóricamente hablando) en Barcelona. Celebrarán una ‘convención antisoberanista’, bajo en nombre de Juntos sumamos, para mostrar su rechazo a la independencia y vendernos las bondades de seguir perteneciendo a España. A lo mejor vienen a revelar su plan secreto para Cataluña, como anunció Rajoy esta semana. Qué mejor manera de hacerlo público que viniendo a la província díscola a anunciarlo personalmente a sus díscolos habitantes…
Sabemos que el PP, si por algo se caracteriza, es por su honestidad y su voluntad de construir consensos desde el respeto y el diálogo. Han demostrado en numerosas ocasiones su absoluto compromiso con la verdad, el bienestar, y la defensa de los derechos de los ciudadanos. No dudemos, por tanto, de las intenciones de la gente de bien. 
Lo primero que hará Mariano Rajoy, seguro, será pedir perdón a todos los catalanes por haber promovido campañas de recogida de firmas contra Cataluña en su día, para frenar el Estatut de Catalunya que después se cargaron en el Tribunal Constitucional. Eso fue feo, Mariano…
Pedirán perdón también por querer españolizar a los niños catalanes, y por usar el tema lingüístico para romper la cohesión y el consenso que existe desde hace años en Cataluña. Porque la realidad es que en Cataluña no existe conflicto por tema de lenguas. Los castellanohablantes nos desenvolvemos habitualmente en nuestra lengua sin enfrentarnos a mayores problemas (estúpidos hay en todas partes). Se aprende con total normalidad en la escuela, y la mayoría de medios de comunicación son en castellano. Incluso el director de la RAE ha tenido que reconocer que el castellano no corre ningún tipo de peligro.
Les escucharemos pedir perdón por haber cuestionado el derecho de cualquier persona, sea cual sea su orientación sexual, a contraer matrimonio y formar una família. O por querer aprobar una reforma del aborto que desprotege a la mujer y nos hace retroceder 40 años, imponiendo una determinada doctrina moral o religiosa a la sociedad (por mucho que Santa Teresa o la Virgen del Rocío hagan más que la mayoría de ministros…). Probablemente condenarán los 40 años de franquismo, y que aún hoy haya decenas de miles de desaparecidos en las cunetas… por aquello de la memoria. 
Seguro que se disculparán por dejar a miles de famílias en la calle mientras rescatan y protegen a banqueros. También se disculparán por cargarse las pensiones, por abandonar a dependientes y a mujeres víctimas del maltrato de género, y por desproteger a jóvenes e inmigrantes. Lo harán también por matar la negociación colectiva y recortar aún más los derechos laborales. Mostrarán su arrependimiento, sin duda, por decir que no iban a subir los impuestos, o por aquel cariñoso «que se jodan» a los 6 millones de parados.
También pedirán perdón por seguir mintiendo y encubriendo a chorizos, ladrones y corruptos varios, por borrar por error discos duros, y por pagar indemnizaciones por despidos simulados en diferido. No faltarán las disculpas por perseguir a quienes investigan estos asuntos, porque nadie duda que el PP respeta la independencia y la labor de los jueces. Faltaría más.
Quizás incluso pidan perdón por sacar pecho diciendo lo mucho que ayudan a Cataluña a través del FLA, salvándola de la bancarrota prestándonos nuestro propio dinero y cobrándonos por él un 6% (no parece muy honesto hacer de salvador y bandolero al mismo tiempo). Como les presumo honestidad, reconocerán que Cataluña sufre un trato financiero injusto, y tendrán voluntad de resolverlo ofreciéndonos aquel pacto fiscal que rechazaron hace dos años, y que ahora llega tarde. En caso contrario, y presuponiendo el mismo grado de honestidad, si Cataluña fuese una carga y un lastre para España como algunos dicen, no tendrán ningún inconveniente en dejarnos ir… Los del PP son honestos, pero no tontos.
Por encima de todo ello, su máximo interés y preocupación será escuchar a la mayoría silenciosa. Y como todo el mundo sabe, no hay mejor manera de escuchar que permitir que la gente se exprese. Estoy seguro que en el marco de estas jornadas populares Rajoy anunciará que, como demócrata convencido que es, apoyará que los catalanes acudamos a las urnas a pronunciarnos democráticamente sobre el futuro de Cataluña. ¿Quién puede tener miedo de la democracia?
Yo confío en Mariano Rajoy y sus muchachos. Juntos sumamos. Y si no, siempre nos quedará el federalismo… a lo mejor tenemos más suerte.

Coque García (@coquegarcia)

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Querida Alicia

«¿Saben ustedes que en el siglo XX vinieron más de 3 millones del resto de España para conformar la Cataluña actual? Si no hubieran venido, al final del siglo XX Cataluña solo tendría 2.400.000 catalanes. Gracias a esos más de 3 millones de españoles que vinieron a Cataluña a crear su familia y su futuro, gracias a eso hemos construido la Cataluña actual«
Querida Alicia…
Mi família forma parte de esos más de 3 millones que vinieron del resto de España a Cataluña. Mi família, como la mayoría de aquellas personas, no dejó todo lo que tenía en su tierra por gusto o por capricho, para venir aquí a enfrentarse a la incertidumbre. Pero vinieron con la firme voluntad de salir adelante. No lo tuvieron fácil, es cierto, pero lo consiguieron trabajando duro, a base de renuncias, y muchos sacrificios. Fueron luchadores y luchadoras que contribuyeron, con su esfuerzo, a construir la Cataluña actual, como tú bien dices.
Los míos, como tantos otros, vinieron aquí escapando de la miseria de su tierra. Miseria y desesperación que les obligaba a abandonar su casa, su família, su pueblo, sus raíces, porque era la única salida que tenían para sobrevivir. Miseria provocada por los tuyos; eso se te ha olvidado recordarlo.
Y al llegar no creas que la situación era mucho más grata. Querida Alicia, aquí también estaban los tuyos. También se te ha olvidado recordar que este país ha vivido gran parte del siglo XX bajo un régimen represor y fascista. Pero los míos, a diferencia de los tuyos, llegaron y se comprometieron con la tierra que les acogía. Lucharon, junto a los demás catalanes, por la recuperación de los derechos y libertades que los tuyos les negaban. Salían a la calle para reclamar «llibertat, amnistia, estatut d’autonomia«, y también una Constitución a la que los tuyos se oponían, por cierto, aunque ahora la defiendan de manera ferviente y dogmática. Las vueltas que da la vida, querida Alicia…
Los míos contribuyeron con su lucha y su esfuerzo a construir la Cataluña actual. Los tuyos, en cambio, la estáis destruyendo. Qué paradoja, querida Alicia: escapar en su día de la miseria provocada por los tuyos para que, a estas alturas, después de todo lo luchado, los tuyos les devuelvan a esa miseria de la que escapaban.

Es vuestra miseria la que genera fracturas. Utilizar la lengua o el origen para dividir y romper la cohesión genera fractura. Pretender españolizar a los niños genera fractura. Reformar la ley del aborto para ir en contra de las mujeres genera fractura. Meternos en guerras genera fractura. Desproteger a los trabajadores genera fractura. Abandonar a los dependientes genera fractura. Recortar derechos sociales y libertades genera fractura. Los sobres y las cuentas en Suiza generan fractura. Impedir votar genera fractura. 

No sabes lo orgulloso que estoy de los míos. De su lucha, de su historia, de mi origen y de mis raíces. De los García y de los Muñoz; de los Fernández, Rodríguez y Martínez; de los López, los Pérez y los Martín; de los Sánchez, Álvarez y Romero. Estoy orgulloso de mi gente, querida Alicia, porque ellos contribuyeron a construir la Cataluña actual. Y la mejor manera de honrarles es seguir luchando para construir juntos la Cataluña del futuro. Una Cataluña donde, por fin, derrotemos a los tuyos; los que destruís la Cataluña por la que lucharon los míos; los que quereis impedir que la gente se exprese, vote y decida.
Nos vemos en las urnas, querida Alicia.
Tuyo, 
Coque García (@coquegarcia)

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Hoy lloro

Hoy estoy triste. 
Hoy lloro por un partido que ayudé a formar.
Hoy lloro por un partido que era mi esperanza de libertad.
Hoy lloro por un partido el cual ayude a formar, trabajando en la clandestinidad en los finales de la dictadura, jugándome el trabajo y el pan de mis hijos, siempre pensando en un futuro mejor.
Hoy lloro por el PSC.
Secaré mis lagrimas y seguiré creyendo en el ideal socialista, y buscando un hueco junto a personas como yo, que no hayan perdido la esperanza de hacer un mundo mejor.

Paco Martínez
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Un estudio francés cuestiona que se pueda expulsar a Cataluña de la UE

Un estudio francés cuestiona que se pueda expulsar a Cataluña de la UE

Politique Étrangère publica un estudio del ex jefe de gabinete del ministerio para Asuntos Europeos.
Da argumentos jurídicos para impedir la expulsión de Cataluña y Escocia de la Unión Europea.

El debate sobre qué podría pasar después de la independencia de Escocia y Cataluña continua vivo. La última aportación es un artículo de Yves Gounin en Politique Étrangère, la prestigiosa revista francesa. Da un seguido de argumentos, algunos de los cuales nuevos y muy interesantes, que contradicen la expulsión automática de Cataluña y Escocia de la Unión Europea. El artículo de Gounin es particularmente importante por su pasado político. Hasta 2012 fue jefe de gabinete del ministro francés de Asuntos Europeos y actualmente es consejero de Estado.

El artículo de Gounin introduce elementos nuevos en el debate desde una perspectiva muy neutra políticamente. El autor entiende que para la Unión Europea la situación de Cataluña, Flances y Escocia es un asunto muy complicado, pero al mismo tiempo expresa muy claramente que no se les puede tratar igual que a Moldavia, Montenegro o Turquía.
Por eso recomienda una ‘negociación de buena fe’ basada en una conclusión muy lógica: ‘Una vez superado el Rubicón de la independencia Europa solo pierde, dejando estos nuevos estados en cuarentena’. Y añade que, si bien la posición expresada públicamente por la Unión (obligación de pedir el reingreso) es clara, de acuerdo con la legislación actual, será necesario ‘encontrar una solución realista y eficaz a una eventual independencia’. 
Y considera que esta solución tiene que ser una negociación simultánea de la independencia y de la adhesión a la Unión Europea, de manera que, sin haber una integración automática, tampoco se rompería la continuidad de la pertenencia de los ciudadanos afectados a la Unión Europea.

Argumentos a favor de la adhesión automática

Gounin introduce una serie de argumentos muy interesantes en favor de la adhesión automática de Cataluña y Escocia en el caso de hacerse independientes:
    — Imponer una negociación de acceso significaría excluir a Cataluña y Escocia de la Unión transitoriamente, cosa que el autor dice que no es realista. Y se pregunta qué impacto tendría sobre el conjunto de Europa la creación de fronteras en Cataluña.
    — Recurre al concepto de ‘ampliación interior‘ para explicar que no es comparable la adhesión de un estado que nunca ha formado parte de la Unión Europea con la de un nuevo estado que ha formado parte y donde están vigentes las leyes europeas.
    — Alude a los conceptos fundadores de la Unión: libertad, democracia, igualdad y estado de derecho para precisar que no tendría ningún sentido negar el ejercicio del derecho de autodeterminación de acuerdo con estos mismos principios, al contrario, dice que sería ‘una regresión democrática’.
    — Remarca que el hecho de que la Unión Europea consitucionalmente se defina no únicamente como unión de estados, sino también de ciudadanos, y afirma que retirar la ciudadanía europea a los catalanes o a los escoceses iría en contra de la jurisprudencia constructiva emitida por la Corte de Justícia de la Unión Europea.

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Fernández Díaz, el hijo del represor

Las palabras de Jorge Fernández Díaz inventándose una supuesta fractura social en Cataluña entre partidarios y contrarios de la independencia son un intento del PP de intentar convertir sus deseos en realidad. Después de estas palabras vendrán supuestos testimonios que explicarán haber vivido esta fractura. Todos pagados o manipulados des del mismo Partido Popular. De casos así, y documentados, unos cuantos.
Lo que más choca, sin embargo, de las declaraciones de Fernández Díaz es que él se autootorgue la condición de «catalán mestizo», como si fuese uno más de los centenares de miles de ciudadanos de otros puntos del estado que entre 1950 y 1970 vinieron a vivir a los Países Catalanes.
Fernández Díaz no es ningún inmigrante, ni hijo de ningún inmigrante. Él no vino de la miseria impuesta por el franquismo a buscar una mejor vida a nuestro país. Él no se integró en las clases populares catalanas. Él era todo lo contrario: el niño de un represor franquista que, entre otras misiones, tenía la de reprimir la inmigración de aquella época.
Servicio de represión del barraquismo. Fue instaurado por el ayuntamiento franquista el 1949. A partir de 1957 prohibió la edificación de más barracas y ejecutó diversos derribos a través de la acción de grupos de la Guardia Urbana. Así mismo, el gobernador civil franquista Acedo Colunga ordenó deportar a aquellas personas que llegaban de otros puntos del estado si llegaban sin contrato de trabajo.
Palacio de las Misiones de Montjuïc. Un auténtico campo de internamiento por donde pasaron más de 15.000 personas en virtud de las órdenes de Acedo Colunga y del ayuntamiento de Barcelona. Muchos otros ni tan solo llegaron a pasar, siendo devueltos inmediatamente a sus poblaciones de origen con el mismo tren en el que habían venido. Hecho que los dejaba aún más en la absoluta miseria después de haber invertido todos sus ahorros en poder llegar a Barcelona.
Rivera López, «el Grabao«. Guardia urbano de infausta memoria para los barraquistas de la ciudad. Los barrios de barracas eran el territorio donde tenía barra libre para derribar casas, deportar barraquistas, robar, hacer chantaje y, según dicen algunos, incluso hacer abortar a mujeres de una paliza.
Jorge Fernández Díaz es nacido en Valladolid el 1950, pero ya de muy pequeño llega a Barcelona. No llega después de tres días de viaje con «El Sevillano«, trajinando maletas de cartón y con un papelito con la dirección de algún familiar donde instalarse al principio. Tampoco hizo el último tramo de trayecto con el miedo de ser cazado por la policía y ser devuelto a su pueblo de origen, o de ser internado en el Palacio de las Misiones. Nada de eso. Jorge Fernández Díaz vino a Barcelona con 3 años como lo que era: el hijo del nuevo y flamante subinspector en jefe de la Guardia Urbana.
Eduardo Fernández Ortega. Padre de los Fernández Díaz. Teniente coronel de caballería del ejército franquista. El mismo cuerpo de desfiló el 21 de febrero de 1939 por la Diagonal de Barcelona para celebrar la conquista de la ciudad. Después de la huelga de tranvías de 1951 es el momento de renovar el aparato represivo de la ciudad, para hacerlo más efectivo. En el gobierno civil, por el mismo motivo, nombran a Acedo Colunga. Es el padre del actual ministro del interior quien da cobertura a las prácticas de policías como «el Grabao» y quien ordena razias e internamientos en el Palacio de las Misiones. En la misma época en que un tal Francisco García-Valdecasas reprimía y expulsaba estudiantes desde su cargo de rector de la Universitat de Barcelona. Tiempo después, sus respectivos hijos, Jorge y Júlia, serían compañeros políticos y también destacarían en la represión contra el pueblo catalán. Y otra vez indiscriminadamente contra los que ya estaban y contra los que acababan de llegar.
Jorge Fernández Díaz hizo su carrera política gracias a los servicios prestados por su padre al franquismo. Dos años en la delegación del ministerio de trabajo de Barcelona le sirvieron para enchufar a su mujer, tres hermanos, tres cuñados y un primo político. Después llegaría su cargo como gobernador civil, desde donde encarcelaría diversas personas por llevar una pancarta en la que decía «Independència«.
Fernández Díaz no es hijo de la inmigración. Fernández Díaz no es de los nuestros. Y no lo es, no porque sea favorable a la unidad de España, no. No lo es porque él es de la casta, de la chusma, que hundió el sur del estado en la miseria e impuso un régimen de terror en los Países Catalanes. Contra todos: contra los que ya estaban, contra los que se tuvieron que ir y contra los que vinieron huyendo de la miseria franquista.

Abel Caldera
publicado originalmente en L’Accent
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La opinión expresada en este articulo pertenece únicamente a su autor/a y no refleja necesariamente la posición de SÚMATE como colectivo.